Inmaculada Sánchez
28 agosto 2024
Pedro Sánchez arranca el curso político con un Gobierno más vulnerable parlamentariamente, si cabe, que hace un mes. El precio de la investidura de Illa empuja a Junts a las filas del PP y Vox y la previsión de aprobar los Presupuestos se aleja. La escasa posibilidad de avanzar, sin embargo, no impedirá al Ejecutivo subsistir. Nueva prórroga presupuestaria, menor capacidad legislativa y un infierno en cada votación del Congreso no será suficiente para que Sánchez tire la toalla.
La primera cita en el Congreso tras el cada vez más escaso paréntesis veraniego ha señalado claramente cómo las tiene Sánchez a partir de ahora. En la reunión de la Diputación Permanente de esta semana, que debía votar las numerosas comparecencias solicitadas por el PP tanto del presidente como de varios ministros, el Gobierno se ha salvado por la mínima y conseguido que ninguna prosperase. Sin embargo, los votos de Junts junto al PP y las abstenciones de Podemos anuncian severas derrotas gubernamentales en el pleno, donde las cuentas diputado a diputado ya no saldrían.
En Moncloa, pese a todo, parecen enfilar el curso contagiados del resiliente espíritu de su jefe y suavizan las tempestades que se vislumbran en el horizonte. Las ansias de venganza de los de Junts tras la irreversible llegada de Salvador Illa a la presidencia de la Generalitat se matizan por la inestabilidad de la organización que no se aclarará hasta su congreso extraordinario previsto para finales de octubre y se despejen las incógnitas sobre el liderazgo y el futuro de Puigdemont. Solo entonces se podrá calibrar su alcance y verdaderas intenciones, señalan.
Otro tanto repiten respecto a los republicanos. El reciente pacto para la investidura de Illa sostiene con dificultad el apoyo parlamentario de ERC en el Congreso y depende del estricto cumplimiento de un conflictivo concierto fiscal que ningún ministro quiere llamar como tal y que ningún otro socio del Gobierno está dispuesto a tragar tal cual. Pese a todo, la feroz disputa entre Marta Rovira, hacedora del acuerdo, y Oriol Junqueras, maquiavélico aspirante a retomar el timón del partido en su próximo congreso, mantiene en el aire la posición de los diputados de Esquerra respecto a la legislatura.
El oxígeno que sí llega despejado de incertidumbres a Moncloa es el procedente de Ajuria Enea. El PNV mantiene su feroz distanciamiento con los de Feijóo y en estas primeras votaciones parlamentarias sigue alineado con los de Sánchez sin asomo de duda. La incapacidad del PP de restablecer algún tipo de entendimiento con los jetzales, en tanto Génova siga priorizando su disputa por el espacio electoral de Vox, constituye el principal motivo de sosiego para los socialistas.
Mientras, Sumar sigue decreciendo, Podemos se hace notar y el resto de aliados reclaman su parte. Un camino cada vez más dificultoso en el que aún queda por sortear el insólito obstáculo del juez Peinado con la investigación a la esposa del presidente.
Habrá que ver cuántos pasos es capaz de dar todavía este Gobierno cada vez más rodeado de incertidumbres. Y, aunque cojeando, cuánto consigue avanzar.

