Escrito por 12:46 am Política

Hay que tener mucha resiliencia para aguantar lo que aguanta Sánchez

Lo que aguanta Sánchez

por José García Abad


Pedro Sánchez puede ostentar el doloroso privilegio de no dejar indiferente a nadie, de ser una fuerte disyuntiva: ¡Sánchez, si y Sánchez no!. Comparte este privilegio con Antonio Maura, Manuel Azaña, Juan Negrín, Adolfo Suárez y Felipe González. 

Hay que tener mucha resiliencia para aguantar lo que aguanta Sánchez. Si calla se le acusa de opacidad; si habla es que lo hace para engañar; si aparece en escena es prepotencia; si no aparece es que oculta algo; si se le ve serio es que no empatiza; si sonríe es un cínico o un chulo…; si escribe un libro… 

No hay tantos precedentes respecto al apoyo de sus respectivos partidos. Sánchez cuenta con un apoyo casi total como no tuvieron ni Maura, ni Azaña, ni Negrín ni mucho menos el pobre Suárez que sobrevivió en un nido de víboras. Sí lo tuvo Felipe González en sus primeros años de gestión, pero ha terminado instalado en la deslealtad a su secretario general y al propio PSOE, que refundó, al contar lo mucho que le costó votarle. Alfonso Guerra tuvo su cuota parte de mando, como diría Felipe, pero después de su referencia machista a la peluquería de Yolanda Díaz ha quedado para el arrastre.

Ya no están en el partido, por expulsión, Joaquín Leguina y Nicolás Redondo Terreros y los críticos, muy pocos, aceptan la disciplina partidaria. Incluso Emiliano Garcia Page, el preferido de Alberto Núñez Feijóo, con quien se ha exhibido el pasado fin de semana en el Foro Empresarial de la Toja. Pero no debería engañarse el dirigente popular: García Page, discípulo y sucesor de José Bono nunca pisará la línea roja porque es como su mentor manejando con habilidad de equilibrista el borde de la cuerda.

Sánchez cosecha cálidos aplausos de los jóvenes y de los ancianos socialistas en cada comparecencia que multiplica estos días en sus centros de reunión. Ha conseguido una adhesión inquebrantable de la que no siempre disfrutó Felipe González o José Luis Rodríguez Zapatero. Ni mucho menos Adolfo Suárez. Y si nos retraemos en el tiempo tampoco Antonio Maura, cuyo llamado “gobierno largo” en el reinado de Alfonso XIII  no llegó a los tres años. 

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