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HISTORIA DEL SABADELL, CRECIDO POR ABSORCIONES, PERO RESISTENTE A SER ABSORBIDO, CONTROLADO DURANTE MEDIO SIGLO POR LOS OLIU 

El presidente, Josep Oliu desprende auctoritas. Le basta con fruncir el ceño, torcer la nariz o mover las cejas para marcar su voluntad.

José Sanuy

Se ha generado la convicción de que en Cataluña no funcionaban los bancos al tiempo que triunfan las cajas. Se invoca para semejante maldición la quiebra del Banco de Barcelona en 2020 así como el hundimiento de la Banca Catalana en 1989.

Como observa Feliciano Baratech en su libro “Banca Catalana (1959-1984) Toda la verdad”, editado por Planeta: “El nombre de Cataluña había desaparecido totalmente de la Banca española. Había un crédito Navarro, un Banco de Andalucía, de Aragón, de Valencia, de Vizcaya, de Santander, de Madrid, de Castilla, Zaragozano, Asturiano, Castellano, de Gijón, de Málaga, de Salamanca etc. 

La geografía y la población catalanas estaban representadas tan sólo por un Banco de Sabadell, un Mercantil de Tarragona, un Valls, un Condal y un Banco Industrial de Barcelona. Este hecho es bastante significativo del “desierto” bancario catalán”

De esta maldición bancaria solo se salvó el Sabadell, la entidad vallesana, con el que Banca Catalana, controlada por Jordi Piujol, intentó fusionarse chocando con la negativa firme, heroica, del primero. Al tiempo que la Caixa que nació como caja, al transformarse en CaixaBank, se elevó a la cabeza del ranking del sector. En sus 144 años de vida el Sabadell conserva su propia identidad.

En plena fiebre de oro

Nació este en 1881 en Sabadell, en un momento en que esta población con 20.000 habitantes pasaba de pueblo a ciudad en plena “fiebre del oro”, según la expresión del novelista catalán  Narcís Oller  (1846-1930), “La febre d´or”, la epopeya de una burguesía que veía crecer su autoridad económica y social a raíz de la especulación en bolsa de principios de la década de 1880. 

De los 27 bancos nacidos en la “fiebre del oro” en Cataluña tan solo llegaron a final del siglo, 10. En el bienio 1881-1882 se fundan además de los 27 bancos aludidos más de 50 compañías de diversa índole según cuenta Francesc Cabana en su “Historia del Banc de Barcelona (1844-1920)” Ediciones 62. Barcelona. 

La fiebre dorada deviene en 1886 en crisis profunda en todo el país y en el ámbito internacional que dio paso al proteccionismo cuyo adalid fue Juan Sallarés y Pla, presidente de la patronal catalana  Foment del Treball desde 1987 hasta 1901. 

Nació el vallesano en un momento crucial cuando, tras un periodo convulso en la historia de España, con la Restauración de 1875 que entrona a Alfonso XII, se genera calma política y euforia económica especialmente en el textil donde el Sabadell se aplica con éxito  al comercio de la lana. 

Cataluña como toda España sufrió la pérdida en 1898 de Cuba y Puerto Rico que afectó gravemente a la industria textil y a los bancos de la región que perdieron la mitad de sus activos. Sin embargo, los rendimientos de las lanas peinadas alivian la crisis del Sabadell “mientras el conjunto de la banca catalana decae y va dejando escapar, poco a poco, su lugar preeminente en el sector bancario español”, según relata el libro ‘Banco Sabadell, 1881-2016: de banco local a grupo bancario internacional’.

Fundado por industriales del textil 

La fundación del banco partió de los industriales laneros agrupados en el Gremio de Fabricantes (nacido en 1559) presididos por Juan Bautista Corominas Pla e integrados por 79 fabricantes, 19 comerciantes, 15 propietarios, 3 panaderos, 1 cerrajero, 2 albañiles, 2 tintoreros, 1 tratante de carnes, 2 maestros de obras, 1 ingeniero, 1 revalidado en la fe pública y 1 abogado. 

Se escrituró con un capital de diez millones de pesetas y se situó inicialmente en el domicilio del Gremio de Fabricantes, en el 8 de la Plaza Mayor. Un par de años después se trasladó al edificio que durante más de 70 años sería su sede en el 30 de la calle de San Quirico debajo de la sede del Gremio. 

En 1891 abre sucursal en Buenos Aires, que pretendía ser cabeza de puente en América del Sur donde venden también vinos del Priorato, Málaga, Jerez y Sanlúcar de Barrameda pero resulta un fracaso que casi le lleva a la quiebra que el banco superó tras liquidar la sucursal en 1894.

El 8 de enero de 1907 liquida el negocio de lanas y el 10 de junio se desprende del carbón liquidando su etapa de banco de negocios para concentrarse en la actividad como banco comercial.

Un empleado denuncia irregularidades y solicita suspensión de pagos

En la mañana de un domingo de marzo de 1926 Francisco Monrás Ustrell, empleado de 21 años y 5 de antigüedad es recibido por el director Llonch Cañomeras.  Paco Monrás  le entrega su versión del balance del 31 diciembre 1925 que difiere del que se había presentado a la junta en febrero.  Presenta como incobrables unas partidas de activo cuya importancia comprometería la estabilidad del banco. Formula previsiones preocupantes y solicita suspensión de pagos. 

Se nombra una comisión para pedir en Madrid una línea de descuento al Banco de España. Se le da de 400.000 pesetas con el aval de cinco miembros de la junta de gobierno que podía ampliarse hasta tres millones si apoyan los restantes componentes de la junta.

El jueves negro, día 6 de mayo, se sitúa frente al banco una larga cola de depositantes. La junta de gobierno del banco pone un cartel en el que dice que se suspenden las operaciones pero que atenderá el sábado los talones para el pago de jornales. 

Los días 7, 8, 9 y 10 la junta directiva se reúne con un grupo de clientes en un clima de alta tensión. El 13 se celebra una reunión con el alcalde Esteban María Relat y el presidente de la diputación de Barcelona José María Milá Camps, conde de Montseny.  

El 14 se firma un acuerdo de principio por el que la junta de gobierno a título particular aportaría dos millones de pesetas sin interés que no recuperaría hasta que los acreedores recibieran la totalidad de las cantidades acreditadas el 12 de mayo de 1926. 

En la asamblea del 30 de mayo la junta de gobierno en pleno presenta la dimisión y la asamblea nombra unos mandatarios industriales de reconocido prestigio. 

El 2 de marzo de 1927 la nueva junta de gobierno designa presidente a Fernando Casablancas Planell, un personaje popular, inventor de los grandes estirajes para la hilatura de algodón. 

El banco corona a partir de entonces hasta 1954, durante más de 30 años un periodo de difícil gestión con resultados aceptables. Durante la II República, habiendo fallecido Enrique Pierre en 1936 preside de nuevo el banco Fernando Casablancas.

El 26 de junio de 1954 se instala en la plaza de San Roque, junto al Ayuntamiento presidido por José Maria Marcet Coll, que concede al banco la Medalla de Oro de la ciudad. 

El banco actúa diligentemente en auxilio de los afectados por las riadas que asolaron el Vallés en 1962 causando la muerte de muchas personas en Terrassa, Sabadell, Barberá, Rubí, Montcada etc. El ministro de Hacienda explica que el Sabadell puede contar con crédito ilimitado.

Gran expansión en los años sesenta

Juan Corominas Vila, bisnieto del primer presidente, propuso al consejo que el banco extendiera sus actividades a otras poblaciones. A finales de 1964 se expansiona empezando por su propia comarca. En abril de 1965 en Sant Cugat del Vallés y en el mismo año en Cerdanyola, Ripollet y Castelar del Vallés.

A finales de 1964 se expansiona empezando por su propia comarca, en Sant Cugat del Vallés

Pasó de 159 trabajadores en enero de 1965 a 454 a finales de 1968. Realizó una ampliación de capital que pasaría de 100 a 200 millones de pesetas duplicando el número de accionistas de 850 a 1.710. Llegaron a los 3.000 cuando en 1.972 en el teatro municipal “La Farándula”, el banco anuncia que había abierto 21 sucursales incluidas Barcelona y Badalona con 10.000 millones de recursos ajenos y cerca de 100.000 clientes

En 1971 actúa eficazmente ante las graves inundaciones en el Bajo Llobregat que castiga especialmente a Cornellá como lo hiciera antes en el Vallés. En 1975 contaba con 78 oficinas en la provincia de Barcelona mayormente en Santa Coloma de Gramenet, Sabadell, Terrassa, Mataró, Badalona y Sant Boi.

En 1976 fallece Juan Llonch Salas cuyo abuelo Juan Llonch Sanmiquel estuvo entre los 127 socios fundadores en 1881. Al cierre del ejercicio de ese año el banco cuenta con 2.000 empleados, más de 200.000 clientes, 17.000 accionistas y una sucursal en la Gran Vía madrileña. 

Oficina Gran Vía de Madrid. Juan Corominas Vila, bisnieto del primer presidente expresa con orgullo: “El éxito obtenido en Madrid ha sido considerable y puede parangonarse con el que obtuvimos en su día al abrir las puertas en Terrassa y después en Barcelona”

Juan Corominas expresa con orgullo: “El éxito obtenido en Madrid ha sido considerable y puede parangonarse con el que obtuvimos en su día al abrir las puertas en Terrassa y después en Barcelona. En noviembre abrimos nuestras puertas en Girona y Reus iniciando así la realización de la ilusión, sentida tiempo ha, de podernos extender a las provincias hermanas”. En septiembre de 1977 con 50.000 millones en recursos ajenos se ha instalado en las cuatro provincias catalanas y en una nueva oficina en Madrid.

Contra las fusiones

Ante una supuesta unión de bancos catalanes, Corominas en la junta de mayo 1979 declara: “No sabemos ver las ventajas de esta hipotética unión. Estamos convencidos que no mejoraríamos el servicio al cliente, ni la rentabilidad del accionista, como tampoco beneficiaríamos al personal. Por otra parte, los bancos no son grandes, pequeños o medianos por su volumen, sino por el nivel alcanzado en la calidad de sus servicios y, en este sentido, nosotros podemos y queremos ser el mejor banco de España”. 

En el 78 inaugura en Londres una oficina de representación. En 1981, en el momento del centenario, contaba con un capital de 3.675 millones de pesetas y 21.000 accionistas, entre los que ninguno poseía más del 0´75 %. Un banco popular. Fallece entonces el vicepresidente Pedro Soler Nogués quien dirigía la organización de los festejos del centenario. 

El banco estaba en contra de las fusiones pero no paró en sus absorciones: el Atlántico en 2003; el Urquijo de banca privada, en 2006; el Guipuzcoano en 2010; la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) en 2011, por un euro al quebrar la entidad, con 6.500 empleados, 1.000 oficinas y hasta 70.000 millones en activos; en 2014 desembarca en América Latina con una filial en México; en 2015 adquirió el banco escocés TSB a Lloyds por 1.700 millones de libras, una compra que causó problemas pero que a cierre de 2024 aportaba al grupo 253 millones de euros. 

Desde 1996 el Sabadell ha ido integrando en el grupo, además de estos al NatWest España, Herrero,  Caixa Penedès, Lloyds,  Gallego, TransAtlantic Bank, Mellon United National Bank, Lydian Private Bank y JGB Bank en Miami (Estados Unidos). En 2020, negoció una fusión con BBVA que no llegó a consumarse. 

Juan Oliu, gran impulsor 

Nadie olvida que los Oliu, han controlado el Sabadell durante los últimos 50 años. Juan que lo dirigió de 1975 a 1990 convirtió un banco ya provincial en una de las principales entidades bancarias españolas 

En 1975 se eleva a Juan Oliu Pich, que había ocupado varios años el puesto de subdirector, a consejero-director general y vicepresidente. Juan que dirigió el banco hasta 1990 fue un gran impulsor del Sabadell, que convirtió un banco ya provincial en una de las principales entidades bancarias españolas. 

Ejerció también una relevancia notable en Madrid en las reuniones con el Banco de España como la Corporación Bancaria o el Fondo de Garantía de Depósitos creado en 1977 cuya comisión gestora estaba formada por cuatro representantes del Banco de España y cuatro de la banca privada entre ellos Juan Oliu. También fue seleccionado en iniciativas privadas de los siete grandes como en el Comité de Vigilancia creado en 1974 para denunciar a las entidades que ofrecieran extratipos.

Al jubilarse fue nombrado consejero honorario y presidente de la Fundación Banco Sabadell. Falleció el 7 de febrero de 1998 en Barcelona a los 76 años a consecuencia de una enfermedad cardiaca. 

2013, escarceos con el Popular

El más activo en el acercamiento Popular/Sabadell fue Antonio del Valle, un mexicano que controlaba alrededor del 4% del Popular, quien lideró los contactos con el también mexicano David Martínez y el colombiano Jaime Gilinski, (3.880 millones de dólares de patrimonio) que controlaban entre ambos a partes prácticamente iguales el 10% del Sabadell.

Por su parte este culminó en septiembre del 2013 la primera fase de una ampliación de capital prevista de 1.382 millones de euros que supuso la entrada en el capital de David Martínez, que aportó 275 millones y de Jaime Gilinski, que invirtió otro tanto. El resto fue cubierto mayormente por inversores internacionales. 

Con la llegada de los accionistas sudamericanos se diluyó el núcleo duro histórico del Sabadell formado por la familia Lara (Grupo Planeta), Isak Andic (Mango), los Folch Rusiñol (Pinturas Titán) y Héctor Colonques (Porcelanosa). Estos inversores llegaron a constituir el 15% del accionariado, pero al no acudir a las sucesivas ampliaciones de capital, apenas mantenían un 4%. La familia Lara, Folch Rusiñol y Colonques –Andic renunció en el 2013– mantuvieron sus tres asientos en el consejo de administración, puestos en los que el segundo y el tercero llevaban entre 15 y 16 años.    

Los inversores latinoamericanos de ambos bancos españoles estaban interesados en promover una fusión del Sabadell con el Popular que pudiera generar sinergias y a medio plazo mejorar la cuenta de resultados de ambos bancos. 

Las relaciones entre Del Valle y Ángel Ron se rompieron definitivamente cuando, tras el verano de 2015, el millonario azteca intentó integrar al Popular con el Sabadell. Hubo una reunión a la que asistieron, además de Ron y Del Valle, Josep Oliu, y Jaime Gilinski, que acabó en ruptura cuando Ron consideró que la operación no beneficiaba al accionista de Popular.

Para Del Valle, que en los últimos años había tratado de impulsar operaciones con BBVA, Santander y CaixaBank, la fusión con Sabadell le permitiría alinear sus intereses con otras dos fortunas latinoamericanas, con Jaime Gilinksi y David Martínez.

Barutell atribuye al Sabadell en el libro citado “un nulo interés en participar en operaciones de salvamento de otros bancos por considerar que podían afectar a su marcha y a su operativa (…) el Banco de España inició conversaciones, orientadas a que el Banco de Sabadell, en colaboración con las tres grandes cajas de ahorro catalanas, se hicieran cargo del paquete de acciones del Fondo de Garantía. 

Se pretendía que el vallesano aportara su conocimiento del oficio y los hombres necesarios, mientras las Cajas darían el respaldo financiero. (…) La respuesta del Banco de Sabadell fue negativa de raíz, no queriendo siquiera entrar en conversaciones formales”.

Los Oliu controlaron el banco en los últimos 50 años

Los Oliu, Joan y Pep, han sido durante muchos años la cabeza visible del banco. En 1986 Josep se incorpora al mismo como secretario general técnico. En 1989 fue consejero de la entidad y consejero delegado del Sabadell Multibanca. En 1991 consejero director general, sustituyendo a su padre Joan Oliu i Pich que ocupó este cargo desde 1976 y que pasó a ocupar la vicepresidencia segunda de la entidad.  En 1999 Josep asumió la presidencia relevando a Joan Corominas. 

Sede actual. Dado que en el primer trimestre se ha generado capital a mayor velocidad de lo anunciado, la entidad podrá dedicar este año 100 millones de euros más de lo estimado a retribuir a sus accionistas. 

Josep Oliu Creus (Sabadell 25/4/1949), de 76 años, es doctor en Economía por la Universidad de Minnesota, catedrático de Teoría Económica en la Universidad de Oviedo, profesor asociado de Economía y Econometría en la Universitat Autònoma de Barcelona, asesor del Banco Mundial, director de estudios y estrategia y director general de Planificación del Instituto Nacional de Industria. 

Se le incluye en el clan de los “minnesotos”, de españoles que estudiaron en Minnesota como  Andreu Mas-Colell, o Teresa Garcia-Milá. Fue allí donde se casó en primeras nupcias con la violinista Lynn Barton, y en segundas con la economista María Victoria Quintana, su actual esposa que dirige su empresa patrimonial, Torrellimona, con activos superiores a los 35 millones, entre los que se incluyen las acciones que tiene Oliu que posee un 0,13% del Sabadell valoradas en la actualidad , en unos 15 millones de euros.

Pep Oliu se niega a que le sitúan en la disyuntiva de españolista/catalanista pues entiende, según nos señalan personas que le conocen bien, que es catalán y por tanto español por lo que no se disculpa de que aceptara el nombramiento que le hiciera Carlos Solchaga de un cargo importante en el INI cuando era ministro de Economía en el gabinete de Felipe González, aunque al parecer según las aludidas fuentes rechazó le propuesta que le hiciera González de una cartera ministerial. Oliu había optado por conseguir que el Sabadell saltara el ámbito catalán convirtiéndose en un banco español. 

Ante las críticas que le hicieron cuando el 5 de octubre de 2017 trasladó la sede de Sabadell a Alicante declaró en rueda de prensa que la decisión no era política sino técnica, que había respondido a las turbulencias políticas que provocaron al banco una sangría de 3.000 millones de euros de los depósitos. 

Ha regresado a Cataluña, en enero de 2025 tras siete años, en Alicante gobernando la Generalitat Salvador Illa. Fue el primero en marcharse y el primero en regresar. Oliu dejó claro que tanto accionistas como clientes sabían que el Sabadell es un banco español.  Su condición de miembro del Foro Puente Aéreo refleja su posición. 

Con el respaldo de políticos y empresarios

Josep Oliu cedió el poder ejecutivo al fichar al madrileño  César González-Bueno como potente consejero delegado 

Josep representa a una parte del accionariado, empresarios catalanes de varias generaciones vinculados a muerte con el banco y cuenta con el apoyo de las principales asociaciones empresariales y sindicales catalanas, así como del PSC y de algunos dirigentes del PP.  

Han expresado su apoyo la Cambra de Comerç de Barcelona, Cepyme, Foment del Treball, Pimec y Cercle d’Economia cuyo presidente Jaume Guardiola, había sido consejero delegado del Sabadell hasta su jubilación; pero también con numerosas entidades sociales y asociaciones empresariales de Asturias, Galicia, Murcia, Alicante o Valencia.

Contaba Oliu, frente al BBVA, con los empresarios y políticos valencianos pues no hay que olvidar la adquisición por parte del Sabadell de la CAM con amplia implantación en la comunidad valenciana y en la murciana, y el hecho de que a la salida de Cataluña optó por Alicante como sede. 

Josep Oliu cedió el poder ejecutivo al fichar al madrileño  César González-Bueno como consejero delegado pero sigue mandando. Nadie olvida que los Oliu, han controlado el Sabadell durante los últimos 50 años. No necesita poderes, desprende auctoritas. Le basta con fruncir el ceño, torcer la nariz o mover las cejas para marcar su voluntad.

No está entre los más ricos

Oliu, el más veterano de los banqueros españoles, posee un 0,13% del Sabadell, que en la actualidad equivale a casi 15 millones de euros.  Su sueldo es de los más bajos de sus colegas del Ibex, es de 1,7 millones de euros (68.000 es la media de retribución de sus empleados) pero disfrutará de una pensión de 9 millones una vez deje su puesto, por jubilación o por despido si triunfa la OPA, aunque es de suponer que en este caso se beneficiará de la generosidad del vencedor pues lo hostil no quita lo elegante.

Desde luego nada que ver con lo que recibió Ángel Corcóstegui de Emilio Botín en el Santander. Salió estupendamente parado del fin del equilibrio de la fusión con la mayor indemnización que vieron los siglos: 106 millones de euros, más del doble del que percibiría el copresidente de la entidad, (BSCH)  José María Amunategui que  se embolsó 43,5 millones de finiquito.

Lo normal es que Oliu que lleva 39 años al frente del banco vallesano  ocupe un cargo honorario en la entidad resultante durante algún tiempo. 

El competidor de Oliu en la OPA, Carlos Torres, ocupa el puesto octavo con una retribución de 8,394 millones de euros, y tiene asegurada una pensión de 34,74 millones (el sueldo medio de sus empleados se limita a los 48.000 euros).

Josep no aparece en las listas de Forbes de los cien españoles más ricos. Entre los catalanes más adinerados solo aparecen Isak Andic de Mango y Sol Durella de Coca Cola.

Su patrimonial familiar se cifra en 19 millones de euros a los que, si añadimos otras inversiones familiares como los de del hotel The Citadel, sube a los 35 millones. La fundación Marqués de Oliva le coloca en el puesto 18 entre los más influyentes y a Carlos Torres en el 8. 

Es Josep un disfrutón de la vida, le gusta caminar, pedalear en una bicicleta eléctrica y la buena mesa, disfruta con los caballos de los que es propietario, con el deporte y con la música y ejerce un sentido mordaz del humor.

Cuánto vale el Sabadell

La OPA valorará su precio, pero no su valor. El precio de las cosas es lo que alguien está dispuesto a pagar por ellas, por lo que es cuantificable al céntimo, pero el valor no lo es pues encierra aspectos de difícil o imposible cuantificar. La pugna sobre este banco, el cuarto de los de España, ha abierto un debate sobre estos aspectos invaluables: morales, sociales, sentimentales, o políticos. 

El 18 de abril de 2001 el Sabadell, cuarto banco español sale a Bolsa y en 2004 forma parte del Ibex

Algo habrá tenido que contar en el trasfondo de la operación que el banco vasco esté atrapado en el escándalo Francisco González/Villarejo el anterior presidente, que ha llevado a los tribunales no sólo a FG, sino al propio banco como entidad. El riesgo reputacional es hoy considerado con atención sin precedentes. 

El Gobierno habrá tenido en cuenta este riesgo como habrá tenido en sentido contrario, junto a Bruselas, Fráncfort y el Banco de España enderezar al Sabadell, que llevaba un tiempo estancado o en huida hacia adelante. Oliu que se maliciaba que quien no come es devorado trató de zamparse preventivamente a alguien. 

En lo que respecta al precio se ha producido el lógico regateo. El BBVA inició su oferta en 2024 valorándolo en 11.500 millones de euros partiendo de que la capitalización bursátil era entonces de 10.000 millones si bien el valor en libros, según las cuentas del banco era de 14.000.

Obviamente el anuncio de la OPA generó una elevación de la cotización del opable por lo que sus títulos valían mas en Bolsa que la oferta del opante. En consecuencia, el 28 de marzo de 2025 el BBVA ofertó una acción suya más 0,29 euros procedentes de los dividendos en efectivo abonados por ellos por cada 5,3456 títulos del Sabadell 

El Sabadell reacciona sacando pecho 

Según explican apoyándose en sus buenos resultados recientes el Grupo continúa con la mejora de su fortaleza financiera y capacidad de remuneración al accionista.  Dado que en el primer trimestre se ha generado capital a mayor velocidad de lo anunciado, la entidad podrá dedicar este año 100 millones de euros más de lo estimado a retribuir a sus accionistas. 

En total, la distribución prevista con cargo a los resultados de 2025 será de 1.300 millones de euros entre dividendos en efectivo y recompras de acciones, que sumados a los 2.100 millones con cargo a 2024 se elevan a 3.400 millones en los dos ejercicios. Tiene como objetivo reducir el capital social mediante la amortización de las acciones propias recompradas y, consecuentemente, contribuir a mejorar la retribución al accionista. 

El saldo de activos problemáticos se redujo en 286 millones de euros en tres meses (-5,0). Terminó marzo con activos problemáticos por importe de 5.394 millones de euros, de los que 4.583 millones corresponden a préstamos dudosos y 811 millones a activos adjudicados. Fruto de ese descenso, la ratio de morosidad bajó hasta el 2,67% en marzo de 2025, firmando su segundo trimestre consecutivo por debajo del nivel del 3%. 

Junta de accionistas 2025. En total, la distribución prevista con cargo a los resultados de 2025 será de 1.300 millones de euros entre dividendos en efectivo y recompras de acciones, que sumados a los 2.100 millones con cargo a 2024 se elevan a 3.400 millones en los dos ejercicios.

Como resultado del fortalecimiento de la calidad del balance se exhibe un fuerte avance en la mejora de la cobertura de activos problemáticos, que se elevó al 59,3%, al tiempo que el total de provisiones sobre préstamos dudosos ascendió hasta el 62,7%% y la cobertura de los activos adjudicados se colocó en el 40,3%. El crédito crece marginalmente en línea con los objetivos previstos, mientras que el coste de los depósitos mejora. 

Las fusiones no existen 

En realidad las fusiones no existen. Solo sirven para endulzar la píldora de los absorbidos. Lo que se produce habitualmente es una absorción del pez pequeño por el grande. 

Un directivo de una entidad bancaria que se protege con el seudónimo de “Javier Gallego” me hacía un análisis perspicaz al respecto: 

“Son manejadas algunas razones por los partidarios de la absorción: El mayor tamaño reduce los costes unitarios de producción, las llamadas economías de escala, y con ello la rentabilidad aumenta. Por otra parte, la entrada en un nuevo mercado es más eficaz y rápida si se hace a través de una entidad ya existente en el mismo, el crecimiento inorgánico, que si se construye por la propia empresa “ladrillo a ladrillo”. Pero, ¡ojo!, es posible que se esté incubando un problema mayor a futuro, ya que con un poco de cinismo ya se sabe que las soluciones de hoy son el germen de los problemas de mañana

Sin duda, la integración de sociedades por vía de adquisición es en principio razonable como estrategia de crecimiento y diversificación de negocios. La compra es la mejor demostración de que hay un ganador claro (y por tanto, es inevitable, un perdedor) que lidera la operación. Si el camino es la fusión, me gusta mucho menos. Y si además se aplica el eufemismo de la “fusión entre iguales”, entonces hay que temer lo peor”.

El ranking ya no es lo que era

Las fusiones tradicionales fueron motorizadas por el deseo de escalar puestos en el ranking, especialmente el primer puesto del pódium en el que se debatieron inicialmente el Banesto y el Central, hasta que Emilio Botín consiguió tras tragarse a estos más el Hispano Americano en el campeón de la primera división.

Lo natural en las fusiones que hasta ahora han sido o se han acariciado es el juego entre la prepotencia de los grandes, de los absorbentes y la resistencia de los absorbibles basada esta última en la resistencia de sus altos directivos a pasar de cabeza de ratón a cola de león y la no menos poderosa de cientos de directivos que veían sus puestos peligrar. 

A veces hay que moverse rápido para permanecer en el mismo lugar, decía la Reina Roja a Alicia en el cuento de Lewis Carroll. El BBVA lo sabe. Después de años viendo cómo la distancia con el Santander y más recientemente con CaixaBank se agrandaba ha optado por zamparse al vallesano antes de que se lo quitaran de las manos. A favor de la operación estaban algunas sinergias sobre todo en Cataluña, así como superar los problemas reputacionales.

Oliu tenia también razones que apuntaban inicialmente a considerar la fusión. Se esperaba desde que Caixabank y Bankia alcanzaran un acuerdo pero pudo verse la realidad cuando BBVA y Sabadell reconocieron, vía comunicado a la CNMV, que sus consejos de administración habían aprobado conversaciones para una potencial operación. 

Con dinero fresco

El hecho relevante a la CNMV llegó apenas horas después de que BBVA anunciara la venta de su filial en Estados Unidos por 9.700 millones de euros. Esta operación le generó unas plusvalías de 580 millones y una ganancia de capital de 300 puntos básicos. 

Con dinero fresco en el bolsillo, la mejora de la solvencia que dicha venta le generaba y la presión de los reguladores de entonces para que moviera ficha -Pablo Hernández de Cos desde el Banco de España y Andrea Enria y Luis de Guindos desde el BCE- el presidente de BBVA, Carlos Torres, se lanzó a protagonizar la segunda gran fusión bancaria en menos de unas semanas. 

En España, los activos combinados de las entidades sumaban 596.481 millones, por detrás de los 627.187 millones de CaixaBank pero superando los 352.296 millones del Santander. Además, sumaría una cuota de mercado en depósitos del 21,6%, según datos de 2019, cerca del 22,3% de la nueva CaixaBank y por encima del 19,1% del Santander. En el negocio hipotecario se moverían entorno al 24% del mercado. 

BBVA y Sabadell sumarían un volumen de activos de 963.108 millones de euros, aún por detrás de los 1,5 billones del banco que preside Ana Botín. Se convertirían en el segundo banco español por oficinas, crédito y depósitos, por detrás de CaixaBank, y por delante del Santander y se encontraría como uno de los 10 mayores bancos de la eurozona.

Los analistas cifraron las sinergias en unos 800 millones en dos años. ¿Cómo? Una gran parte del ahorro de costes vendría del cierre de oficinas y el recorte de plantilla. Un análisis de la consultora Bain & Company de las oficinas muestra que habría solapamiento con el 29% de la red conjunta, lo que equivaldría a que podrían sobrar 1.250 sucursales. 

Fervientes misioneros de las fusiones

La cúpula de Sabadell dio a Goldman Sachs el mandato para asesorarle en esta operación, mientras que BBVA, eligió a JPMorgan. Los bancos de inversión, cuyos departamentos de M&A suelen ser áreas muy rentables del negocio siempre, claro está, que haya fusiones. Esto les convierte en fervientes misioneros de la buena nueva, que predican a diestro y siniestro a los mercados financieros y a la opinión pública en general con un importante eco en los medios de comunicación.

Las operaciones grandes requieren con frecuencia el concurso de al menos un banco de inversión en cada lado de la operación y junto a estos a un gran número de firmas de servicios profesionales. Cada una de las compañías involucradas necesita un asesor legal (a veces más de uno) un auditor externo, otro para las valoraciones y trabajos de “due diligence”, uno o varios expertos fiscales, otros para evaluar los factores de sostenibilidad, ESG y un largo etcétera, lo que aumenta notablemente la legión de interesados.

Digan lo que digan los absorbentes les mueve más que las sinergias sus intereses personales. En la carta remitida por BBVA a Sabadell con la propuesta de fusión establecía que “el equipo directivo de la entidad resultante se conformaría con ejecutivos procedentes de ambos bancos, atendiendo a principios de competencia profesional y mérito, procurando guardar la proporcionalidad en función del peso relativo de los negocios”.

El BBVA proponía que la nueva entidad contara con tres consejeros del actual Banco Sabadell, elegidos por consenso entre las partes. Uno de ellos sería vicepresidente del consejo. 

Josep Oliu, el más veterano de los banqueros españoles, tiene ya 76 años, podría ocupar un cargo de tipo honorífico o representativo. En 2020 se daba por hecho que Oliu, sería el vicepresidente pero una vez elegido César González Bueno como potente consejero delegado en lugar del jubilable Jaime Guardiola, se suponía que Oliu cedería al primero este cargo. 

En cuanto al equipo directivo, el BBVA promete aunar los de ambos bancos. Asimismo, constituiría un comité de integración para diseñar el proceso de fusión, con directivos igualmente de ambas entidades. Y un consejo asesor con consejeros de los dos bancos.

La doctrina de Goirigolzarri sobre las fusiones 

José Ignacio Goirigolzarri coprotagonista en una de las fusión es más grandes de la historia financiera la de CaixaBank con Bankia me citaba en conversación para mi libro: “Las caras y los caras del capitalismo español” a Pedro de Toledo, artífice junto a José Ángel Sánchez Asiaín, ambos lamentablemente fallecidos, de la fusión también importante  entre el Bilbao y el Vizcaya que dieron lugar al BBVA. 

Sostenía Pedro de Toledo que “las fusiones son como el barro que tienes que moldear muy rápido porque si no se secan y se rompen”. Decía que las fusiones se hacen por amor o por interés pero que hay que hacerlas para que funcionen por ambas razones, por interés y por amor.

Me honré con la amistad de Pedro desde los tiempos en que mandaba en el Banco de Vizcaya. Era un personaje que rompía con el arquetipo del banquero. Hablaba poco pero cuando se sentía en confianza mostraba una brillantez apabullante. 

Cuando Mario Conde y Alfonso Escámez trajinaban la fusión del Banesto con el Central, Pedro de Toledo me comentó: “Será como el matrimonio entre un sifilítico y una sidótica. De ahí no puede salir nada bueno”.

Tuvo que intervenir el Banco de España para poner paz

La del Bilbao con el Vizcaya tenía más lógica, aunque no estuvo exenta de turbulencias, sobre todo a la muerte prematura de Pedro de Toledo y cuando Rodrigo Rato, hoy en prisión, forzó la fusión con Argentaria poniendo al frente del BBVA a Francisco González, hoy en los tribunales,  en espera de poder sustituirle cuando abandonara la vicepresidencia del Gobierno.

“Aquella fusión fue durísima – me comentó Goiri que trabajaba en el Bilbao para el libro citado – recuerdo que cuando muere Pedro el Banco de España tuvo que intervenir con los que llamábamos “los cascos azules” que pusieron a cuatro o cinco consejeros independientes, Juan Lladó, Juan Urrutia, Placido Arango …con la misión de restablecer la paz. Es cuando decían que los del Bilbao éramos “romanos” y los del Vizcaya los de Asteríx el galo.

De la teoría a la práctica

Cavilaba Goiri, quien ha tenido que abandonar la presidencia de Caixabank pues el que manda, el absorbente, el pez gordo,   manda,  que en el panorama bancario español el sistema ofrecía un equilibrio razonablemente estable con tres bancos grandes: Caixabank , Santander y BBVA, y tres medianos: Popular, Bankia  y Sabadell.   Pero cuando se hace la operación Popular/Santander el equilibrio se hace inestable. 

“Es razonable pensar – me auguraba – que se va a producir alguna operación. Pero luego hay que ir de la teoría a la práctica y todo se vuelve más complejo. Tienes que encontrar una lógica industrial y financiera que las relaciones de canje convenzan a los accionistas; te enfrentas a problemas de gobierno corporativo.”

Mientras tanto Goiri decía a su gente: “Nosotros vamos a concentrarnos en nuestro perímetro, en nuestro plan estratégico, y no nos despistemos. Y si pasa algo ya pasara”.

La CNMC aprueba la OPA con condiciones 

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que preside Cani Fernández ha aprobado por unanimidad la OPA  con  condiciones para evitar una pérdida de competencia en el sector y que no perjudique a las pymes y autónomos ni a la cohesión territorial, que el BBVA ha aceptado pero no el Sabadell que advierte que la opa “pone en peligro el bienestar” de España y en concreto se queja del impacto en el negocio de las pymes en el que la entidad vallesana se considera un actor “fundamental e insustituible” porque ese mercado está copado por apenas cuatro bancos, que serán tres si triunfa la opa; porque la banca mediana es “una alternativa limitada”; y porque ni neobancos ni fintech son una opción real.

La CNMC concluye que Sabadell es el banco que más peso ha perdido entre las pymes entre 2021 y 2023, “lo que muestra que su relevancia en el mercado está disminuyendo”, mientras que las entidades de menor tamaño ganan relevancia. Bankinter, que tiene solo un punto menos de cuota que Sabadell, y Unicaja, sumaban en 2023 una porción del mercado de entre el 40% y el 50%. que “no se puede aceptar que supongan una presión competitiva limitada en el mercado” lo que permiten “descartar que el mercado nacional vaya a pasar de cuatro a tres operadores, como ha señalado Sabadell”. 

En resumen, aseguran los expertos de Cani en un informe de 189 páginas elaborado al respecto que el Sabadell “no es un operador fundamental e insustituible” en el mundo de las pymes.  

Lo cierto es que está arañándole clientes CaixaBank y entidades medianas como Banca March, Ibercaja o Deutsche Bank.  Asegura la gente de Cani que tampoco en Catalunya el Sabadell dispone de “una fuerza competitiva insustituible” en el negocio de pymes. El Sabadell hace notar que ha revertido esta tendencia y que las cifras de 2024 son de un incremento de cuota de mercado.

Compensa su crítica la CNMC con un toque al BBVA al advertir que “la fusión podría crear un dominio casi monopolístico en ciertas regiones de España, particularmente en Catalunya” y cuestiona que la opa beneficie al cliente, en la medida en que no ha podido verificar que las eficiencias resultantes de la operación se trasladen al consumidor. Avisa de que “no es posible concluir que dichas eficiencias vayan a ser capaces de compensar por sí solas los problemas generados por la concentración en las localidades o códigos postales más afectados”.

Tras el infirme de la CNMC solo falta la decisión del Gobierno que aparentemente se muestra contrario, como Salvador Illa, pero que en sus dudas decidió hacer una consulta popular antes de adoptarla, algo un tanto insólito que nos recuerda el lavado de manos de  Pilatos.  

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