Escrito por 6:43 pm Economía

Imaz, el bocazas de Repsol, en lucha contra Galán y el Gobierno

Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol, se ha convertido en el más chulo del sector energético y, desde Davos, bocazas universal. Lucha en singular contienda contra José Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, que tampoco brilla por su humildad, quien a su vez combate en una larga guerra sin cuartel contra Florentino Pérez. También lucha Imaz, en escalada creciente, contra la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera. 

Hay que recordar que el CEO de Repsol amenazó con retirar inversiones en España llevándolas a Portugal, un chantaje intolerable ante el gobierno del país y grosera arrogancia antidemocrática. Su imprudente amenaza traiciona la historia de una compañía que fue una de las joyas de la corona desde su origen público como Instituto Nacional de Hidrocarburos.

El bocazas de entonces, de ámbito nacional, se elevó a lo universal en el foro mundial de Davos donde militó en el batallón de los negacionistas del cambio climático. 

Con uñas y dientes

Se ha convertido Imaz en el adalid de la resistencia contra la política gubernamental y europea de reducir el uso de los combustibles fósiles. El resistente asegura que defenderá «con uñas y dientes» la reducción de emisiones de sus refinerías.

Sostiene Imaz que la manera de abordar la descarbonización desde Europa está basada en “una aproximación ideológica” e insiste en la necesidad de “repensar” la política en materia energética.

Replica Ribera que “si hay algo que está claro es la incidencia de los hidrocarburos y de la quema de combustibles fósiles” en la seguridad climática, así como en “la calidad de nuestra vida o en los fenómenos meteorológicos extremos, que representan la pérdida de miles de vidas y miles de millones al año en todo el mundo”. 

La ministra rebajó en declaración a La Sexta el “gran respeto” que sentía por Imaz relegándolo “a cosa del pasado” y que era “crecientemente decepcionante”. Le acusó de cuestionar de “una manera mucho más sutil, demagógica y populista” el hecho de que se activen políticas contra el cambio climático, sabiendo que “evidentemente en ese proceso de transformación las cosas no cambian de un día para el otro”.

“Ojalá – añadió – pudiera ser mucho más rápido, mucho más ágil, pero somos economías adictas a las costumbres fósiles y romper esa adicción, como ocurre con otras muchas adicciones, debe de ser paulatino. Ha de ser aprovechando los procesos de cambio que nos permitan generar oportunidades, pero garantizando la seguridad de las personas también en el suministro energético, porque la energía no es un fin en sí mismo, es el bienestar en nuestros hogares”. 

Pugna con Galán

Ignacio Sánchez Galán ha llevado a los tribunales a Repsol acusándola de  competencia desleal al publicitarse en los medios con una apuesta por la transición ecológica, valiéndose del ecopostureo o greenwashing, o sea de su falsa presunción de verdoso. A lo que Imaz respondió que a su compañía «no le va a distraer una demanda judicial de una empresa que no está acostumbrada competir en un mercado abierto, sino a moverse en entornos regulados que dependen del Boletín Oficial del Estado». 

“Ministra, ¿quiere que cerremos las refinerías?”

Teresa Ribera que en su condición de vicepresidenta del Gobierno es justamente la adalid del cambio energético apuesta por la electrificación de la economía y que no duda en asegurar que los hidrocarburos son el gran enemigo a erradicar de nuestras vidas fue increpada por Imaz en un reciente foro profesional : “Yo le preguntaría a la ministra – que no estaba presente – si queremos industria. Nosotros la queremos (…). Ministra, ¿quiere que cerremos las refinerías? Dan en España 28.000 empleos directos, indirectos e inducidos. ¿Eso es lo que queremos para nuestros jóvenes? ¿O queremos una industria fuerte en España?» Y terminó diciendo que defenderían «con uñas y dientes» la reducción de emisiones de sus refinerías.

La ministra templó gaitas asegurando que no quería entrar «en valoraciones personales” y disculpó a Imaz: “así que yo creo que ha sido, sobre todo, una pregunta retórica en un momento que, probablemente, expresaba enfado, pero no creo que tenga la menor duda al respecto» 

Declaró que el Gobierno apuesta por la industria y por la reindustrialización de España, aplaudió a Cepsa y a la propia Repsol por diversificar su modelo energético y animó a esta compañía a apoyar el proceso de descarbonización de la industria, pues «tiene capacidades de sobra para hacerlo». Tranquilizó a Imaz al asegurar que, obviamente, la intención del Gobierno no es la de cerrar las refinerías, que forman parte de un modelo de movilidad dependiente de los combustibles fósiles, al menos en el medio plazo.

“Menos ideología y más tecnología”

La ministra había tachado a Imaz en Davos de emitir un discurso “interesado” pues “aunque él personalmente sabe que se necesitan las políticas de lucha contra el cambio climático, es una manera clásica de negacionismo y retardismo, cosa, como digo, que nunca hubiera esperado de un señor como es Josu Jon Imaz”, que hace un uso perverso de la información”.

Ahora respondió a las acusaciones del CEO de Repsol pronunciadas en un foro profesional de que el Gobierno hacia ideologismo con esta cuestión, donde Imazarrojó contra la ministra: «Menos ideología y más tecnología» explicándole que «los datos sobre el cambio climático están constatados, eso no es ideológico en absoluto (…) «¿Cómo voy a querer que cierren las refinerías? Hay que ser muy cuidadoso con eso, él sabe que no solamente no queremos que cierren, si no que toda esta agenda es una oportunidad de modernización». Aseguró que ella quiere “una empresa como la de Imaz enormemente potente en los años por venir», que “sería absurdo que una empresa como Repsol se «quedara atrapada en un formato difícil de salir por no apostar por la innovación».

José Sanuy

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