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‘JUAN JOSÉ’:  DEL ‘TEATRO PROLETARIO’ A LA ÓPERA DE SOROZÁBAL.

 Manuel Espín

 En 1895 se estrenaba en Madrid ‘Juan José’ de Joaquín Dicenta (1862-1917), pieza representativa de lo que fue llamado ‘teatro social’, inicialmente rechazada por otra compañía teatral al ser considerada ‘poco comercial’. La realidad es que la obra de Dicenta llegó a ser el texto español más representado hasta la guerra civil, incluso con plazas en las que se hacía cada 1º de Mayo de la misma manera que ‘Don Juan Tenorio’ solía representarse el 1 de noviembre. Su éxito no fue solo español sino internacional con centenares de funciones en muchos países, y no solo de habla española; incluso en 1936 tras el golpe de estado del 18 de Julio llegó a tener 100.000 espectadores.   

 Visto hoy ‘Juan José’ es un puro melodrama social en torno a un albañil analfabeto que se refugia en la taberna y trata de sobrevivir con un mísero jornal, cuando tiene ocasión de trabajar. El personaje está mostrado dentro de un grupo social que comparte la misma situación. Su novia, Rosa sufre toda clase de padecimientos, debe vender la lana del colchón para poder comer y su mantón de Manila,  en un cuartucho humildísimo donde se muere de frío. Para salir de la miseria acaba por ceder ante Paco, el maestro de obras y abandona a Juan José, condenado a prisión por robo. Cuando este logra enterarse de la traición se venga de forma trágica. Más allá del argumento típico de melodrama decimonónico la obra de Dicenta tenía una virtud: su capacidad para recoger el habla popular y la temática de las clases más desfavorecidas de Madrid, frente al aristocraticismo de textos teatrales de finales del XIX y principios del XX; factor con el que se identificó un potencial público popular, que explica su larga trayectoria escénica a lo largo de la primera mitad del pasado siglo.

 Su impacto popular y su simbología hicieron que en su momento Albéniz intentara convertirlo en drama musical. Lo que finalmente consiguió Pablo Sorozábal en la última parte de su vida. Sin embargo, en 1979 cuando parecía inminente su estreno una desavenencia con las entonces autoridades evaporó la posibilidad, ante el malestar del propio músico que se murió sin verla representada. Tan solo en 2009 se estrenaba en San Sebastián en versión de concierto. Siendo en 2016 el Teatro de la Zarzuela el escenario donde por vez primera se ha representado, bajo la dirección escénica de José Carlos Plaza; la misma versión que aparece ahora en esta reposición.

 Lo que parece increíble es que esa partitura haya permanecido tantos años en la penumbra. ‘Juan José’ que es una ópera aunque se la llame ‘drama lírico’ encierra uno de los mejores trabajos de Sorozábal, donde se evidencian cruces de tendencia e influencias, desde un sinfonismo muy propio de su época a aires populares sin concesiones al costumbrismo folklórico. Algo muy habitual en su obra donde en varias obras se incluían referencias a músicas como el fox muy populares en su tiempo. Sorozábal fue un maestro en llevar al género lírico español hacia cotas que lo alejaran del convencionalismo y la autocomplacencia, como se demuestra en la también áspera ‘Adiós a la bohemia’. En esta ocasión la Orquesta de La Zarzuela está dirigida por Miguel Ángel Gómez-Martínez, un veterano y eficaz maestro en partituras del género, que aquí hace  que suene con gran brillantez, vigor, energía,  con un protagonismo de algunos instrumentos como la guitarra española de concierto o la cuerda y la sección de viento. 

 La puesta en escena de José Carlos Plaza, ahora con Jorge Torres como director de la reposición, está muy a la altura del tono terrible de la temática, con un sobrio decorado a la vez versátil donde se ilumina con cierta oscuridad y un vestuario donde predominan esos tonos apagados. Con una aportación como la del movimiento escénico que recuerda a un montaje de danza. Esa sobriedad rema a favor de este contenido lleno de aristas, que aunque correspondan a la sociedad de La Restauración  y a la situación de las clases populares de la época, todavía tienen resonancias y llegan a nuestro tiempo.

 El elenco es muy adecuado al contenido, con voces de impacto reciente en los escenarios españoles como Juan Jesús Rodríguez y Saioa Hernández al frente del primer reparto (en el segundo Luis Cansino y Carmen Solís, junto a Alejandro del Cerro (que levantó vítores en el público) y Francesco Pío Galasso como ‘Paco’, el maestro de obras, y Vanessa Goicoetxea/Alba Chantar, María Luisa Corbacho/Belén Rodríguez Mora, con Simón Orfila, Luis López, Igor Peral, Santiago Vidal, Ricardo Muñiz, Raquél del Pino, Paula Sánchez Valverde, José Manuel Guinot y Jesús Álvarez Carrión, además de bailarines y actores sin diálogo, que aparecen sobre el escenario.      

 Hoy en día ‘Juan José’ puede despertar comentarios en torno a un tema como la violencia de género que en su época no habían alcanzado la importancia que tienen hoy. Lo cierto es que el desenlace violento y melodramático es una derivación de una pavorosa situación social sin justificar el feminicidio (hay una mención anterior en el texto a un personaje que en la calle Embajadores ve a un hombre golpeando a una mujer; cuando trata de intervenir ella se opone: «Es mi marido y  conmigo hace lo que quiere»). Como obra teatral fue un emblema de su época por más que la mezcla de ‘melodrama + lenguaje popular’ no tenga hoy el mismo impacto que hace un siglo. Aunque considerado como un todo completo, este drama lírico encierra una partitura arrebatadora y está cantado y escenificado con altura. Lo devastador es pensar que una obra como esta se viera obligada a permanecer tanto tiempo oculta y sin presentarse a su público potencial.  

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