Escrito por 6:20 pm Política

Junts aprieta… pero también ahoga

Inmaculada Sánchez*

31 enero 2024

Junts acaba de dar de bruces al Gobierno contra la cruda realidad de su precariedad parlamentaria. Los de Puigdemont se han negado a votar la Ley de Amnistía que ellos mismos pidieron para investir presidente a Pedro Sánchez y que hace apenas unos días aprobaron en la Comisión de Justicia. Quieren más. Su estrategia se confirma como una exigencia continua en la que nunca se ve el fin. “Apretar, apretar”, como decía Torra a los CDR, ¿recuerdan? Lo malo es que, si al final hay ahogados, Junts también estará entre ellos.

Los diputados liderados por Miriam Nogueras en el Congreso han conseguido un mes más de extorsión, el plazo que tiene la Comisión de Justicia, adonde ha sido devuelto el texto de la ley, para intentar una nueva redacción capaz de ser aprobada en otra sesión plenaria. Un valiosísimo mes añadido, también, para Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal con su machacona estrategia deslegitimadora del Gobierno a lomos de la amnistía.

La humillante derrota para el Gobierno que ha supuesto la votación de ayer en el Congreso contiene también, a mi juicio, un par de evidencias interesantes a tener en cuenta. La primera, el hecho de que Moncloa y el PSOE hayan visto blanco sobre negro lo que se puede esperar de Junts y el escaso calibre de su lealtad negociadora.

Quizá es por ello que, esta vez, no se avino a aceptar in extremis, a minutos de la votación como sí hizo en el pleno de los decretos anticrisis hace unas semanas, las enmiendas que pretendían incluir los de Puigdemont ampliando el arco amnistiable a todo tipo de terrorismo. Por primera vez hemos visto al Gobierno decir ‘no’ a Junts. Veremos si dura.

Por otra parte, la defensa de la ley que ha hecho ERC ha ido más allá del voto afirmativo. Oriol Junqueras y la vicepresidenta del Govern de Pere Aragonés, Laura Vilagrá, quisieron estar presentes en la sesión para apoyar el texto pese a que no había garantías de su aprobación. Junqueras defendió la ley después de la votación desfavorable y reivindicó la negociación con el Gobierno y lo que Cataluña y el independentismo ganan con ella.

El líder republicano afirmó a la salida del pleno que la ley era una “muy buena noticia” que podría haber garantizado «que centenares de personas dejaran de ser perseguidas». También reprochó a los diputados de Junts, sin citarlos, su voto negativo.  El texto «merecía el apoyo de la mayoría de la cámara», señaló, además de recordar que «teníamos un acuerdo para que la ley se aprobara». Más claramente que nunca, también, hemos visto a ERC reivindicar sin complejos sus negociaciones con Moncloa. Habrá que ver lo que dura.

Con todos estos elementos deberá seguir jugándose la partida. El ministro de Presidencia y Justicia y principal negociador del Gobierno con Junts, Félix Bolaños, intentaba, en las horas posteriores a la votación fallida, hacer equilibrios en sus declaraciones. Se negaba a afirmar que el PSOE no tocaría una coma de la proposición, como le requerían los periodistas, al tiempo que señalaba que la ley era ya suficientemente robusta y perfectamente legal y constitucional.

¿Asistiremos a nuevas negociaciones agónicas? ¿Cómo salir de ésta sin que ni Junts ni el Gobierno se humillen más allá de lo admisible en política? Todo es posible en esta insólita legislatura. Y para que dure habrá que aprobar, además de la Ley de Amnistía, los Presupuestos del Estado. ¿Saben todos, de verdad, lo que se juegan?

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