Escrito por • 11:58 am• Casa Real

La alabanza de Juan Carlos a Armada muestra la implicacion inicial del Rey en el 23 f, pero lo abortó

“Confirmando conversación telefónica que acabamos de tener, te hago saber con toda claridad lo siguiente: 1.-Afirmo mi rotunda decisión de mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente. Después de este mensaje ya no puedo volverme atrás”.

Urge la desclasificación del 23-F como secreto de Estado

Juan Carlos I y Sabino Fernandez Campo

José García Abad

La filtración de las conversaciones de Juan Carlos con Bárbara Rey en las que Juan Carlos alaba al general Armada, condenado a 30 años de cárcel por su silencio en el golpe de estado  y el ataque al entonces jefe de la Casa Real, Sabino Fernández Campo que fue quien dificultó el golpe impidiendo que se personara el general en palacio, muestra la implicación inicial del rey en el golpe de Estado, al menos de sus dudas, que también se intuye cuando le comenta al jefe de su Casa: “Oye Sabino, y si nos hemos equivocado” y cuando, finalmente toma la decisión de abortarlo le manda al teniente general Milans  un télex: “Confirmando conversación telefónica que acabamos de tener, te hago saber con toda claridad lo siguiente: 1.-Afirmo mi rotunda decisión de mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente. Después de este mensaje ya no puedo volverme atrás”.

Lo que confió Juan Carlos a Barbara Rey

Juan Carlos I: Estoy yo ahora sufriendo, entre tú y yo…

Bárbara Rey: Mucho, ¿no?

Juan Carlos I: Las cosas de Sabino y palabra de honor, me río, me río, cariño, me río de Alfonso Armada.

Bárbara Rey: ¿Si verdad?

Juan Carlos I: Armada… siete años en la cárcel, se ha ido a su pazo de Galicia y el tío jamás ha dicho una palabra. ¡Jamás! En cambio, éste está largando…

Bárbara Rey: Pero, vamos a ver, si tú te has portado siempre muy bien con él…¿Hay algo por lo cual esté descontento contigo?

Juan Carlos I: No lo sé. No tengo ni idea.

Bárbara Rey: Pero, ¿contigo concretamente, o contigo y con la Reina? ¿O solamente va a por ti?

Juan Carlos I: No… La Reina dice que yo he conseguido que la Reina esté en contra de él.

Bárbara Rey: Pero ¿tú no me dijiste que a veces incluso intuías, que tenías visto, como si tuviera cierta confianza con ella?

Juan Carlos I: Sí, sí. Pero después de irse, él ha comentado que yo he conseguido que ella esté en contra de él.

Bárbara Rey: Pero ¿la Reina está en contra de él?

Juan Carlos I: No, no… ¡para nada!

Sabino, clave para la decisión final del rey

La clave estaba en si Armada iba a ir a la Zarzuela o no. Sabino lo impide – “Ni está ni se le espera” – con lo que para a la división acorazada. Si Armada hubiera logrado aparecer en La Zarzuela los capitanes generales, simplemente con que supieran que había ido, hubieran seguido adelante con el golpe.

Y en el juicio a los golpistas celebrado en el Servicio Geográfico del Ejército, en Campamento (Madrid) Sabino tuvo que emplearse a fondo para dejar al margen del procedimiento judicial a don juan Carlos pues los golpistas justificaron el golpe como obediencia debida al jefe supremo de las Fuerzas Armadas. Así que Sabino se hace responsable de algunos actos controvertidos del Rey lo que este echó por tierra en sus conversaciones con Vilallonga, que el jefe de la Casa trató de impedir su publicación, en las que por primera vez se entrecomillaban en boca del Rey decisiones, juicios sobre personas y circunstancias que podrían reabrir el caso y heridas que ya estaban cerradas.

Urge la desclasificación del 23 F como secreto de estado

Las confidencias del monarca a Bárbara Rey y otras informaciones que están apareciendo como la constancia de que el monarca sabía antes del golpe antes del golpe, hacen necesario y urgente la desclasificación del 23 F como secreto de estado. Hay que añadir entre otros indicios las conversaciones con generales y de forma especialmente significativa con Milans del Bosch de las que estos militares dedujeron   que el rey reclamaba el golpe como ocurrió con el golpe del general Primo de Rivera aceptado por Alfonso XIII. 

Cuento personalmente con el comentario que me hizo Santiago Carrillo tras una charla con el monarca: “Tras oír a Juan Carlos como ponía a parir al presidente Suárez pensé: Si me ha dicho esto a mí, que no le habrá dicho a Milans del Bosch”. 

El CESID puso pisos para los encuentros con Bárbara Rey 

Como cuento en mi libro “Todos lo sabían” hubo dos fases en las relaciones del rey con la vedette: la primera fue la del encoñamiento intenso del monarca y la segunda cuando este intentó arreglar su relación con Bárbara. En la primera fase el CESID le prestó un chalé supersecreto destinado a acoger a gente de alto riesgo en la calle Sextante de Madrid donde se instalaron varias cámaras. 

En 1994 Manglano recomendó al rey el abandono del centro porque estaba siendo utilizado por agentes incontrolados del CESID, con lo que los amantes desahuciados tuvieron que recurrir a distintos amigos.

La segunda fase es cuando Bárbara, al percatarse de que el rey pretendía enfriar la relación, propuso que los encuentros se realizaran en su casa en la que instaló varias cámaras, una de ellas en el dormitorio donde grabaría no solo los episodios sexuales sino también las conversaciones políticas con indiscreciones del monarca como las referentes al golpe de Estado del 23 F. 

Ninguna de las cintas, ni las del chalé del CESID ni la de la casa de Bárbara, fue publicada. Como comentó el rey a Manglano: A ver quién es el guapo que se atreve. Y en efecto nadie se atrevió.  Pero apareció un individuo que se hizo con algún video de cama, probablemente comprado a algún agente infiel o fiel a sus principios, y chantajeó a la Zarzuela. 

Urge la desclasificación del 23-F como secreto de Estado

Son muchas las especulaciones que se producen al respecto sin olvidar lo más importante para la historia en beneficio del rey: el hecho de que finalmente abortó el golpe. Han pasado ya 43 años desde aquellos acontecimientos y ya va siendo hora de que se desclasifiquen aprovechando la proposición del PNV para revisar la ley de secretos de estado que fue promulgada en 1968, en pleno franquismo. El PNV propone que los hechos protegidos por el silencio oficial sean desclasificados automáticamente cuando pasen 30 años. 

Como comentaba en mi artículo del 4 de septiembre publicado en Ojo Avizor el Estado, los gobiernos, no solo los españoles, nos nieguen el conocimiento de determinados asuntos clasificándolos de secretos de estado me parece un escándalo. Una negación de hecho del principio constitucional de que la soberanía reside en el pueblo. O sea, una burla desde arriba a los que consideran los de abajo, tratados como menores de edad. Es un autoprivilegio antidemocrático heredado del despotismo ilustrado, que ejerce una de las peores censuras, manu militari, aplicando duras penas económicas que podrían alcanzar los tres millones de euros según el anteproyecto del Gobierno que decayó tras acortarse la legislatura. 

Resulta asombroso que los partidos, los periódicos, y los lideres sociales traguen con este abuso de poder conformándose con reclamar tímidamente que se acorte el plazo de vigencia de los asuntos escondidos, o que, como en el singular caso de España, que se acabe con los secretos eternos, o sea los que no se extinguen nunca. 

↑
Close