Escrito por • 12:01 pm• Política

La avalancha en Ceuta es una recordatorio marroquí de la “marcha verde” que conquistó el Sahara sin disparar un tiro

José García Abad

La invasión pacífica de miles de personas desde Marruecos a Ceuta, reinando en Marruecos Mohamed VI y en España  Felipe VI, donde gobierna un Pedro Sánchez en agonía política recuerda la “Marcha Verde” que utilizó el monarca alauita, a la sazón Hassan II, padre del actual rey, enviando 350.000 súbditos armados con el Corán en tiempos de un Franco agonizante para hacerse con el Sahara considerada entonces provincia española.

Naturalmente que hay diferencias en lo que respecta a España que hoy disfruta de democracia. En la parte marroquí no se detectan cambios significativos. Permanece una monarquía absoluta que se mantiene con la pulsión nacional-coránica. Entonces invadió el Sáhara sin disparar un tiro, amorosamente, como ahora ha hecho su sucesor Mohamed VI lanzando a la chita callando 70.000 marroquíes de ida y vuelta a Ceuta que advierten a España que siguen vivas sus reivindicaciones territoriales.  

Trump aprovecha para castigar a Sánchez

Ambos monarcas alauitas se aprovecharon del apoyo USA temerosos de la proliferación del universo hostil del radicalismo islamista. El apoyo USA a Rabat se ha extremado ahora por la decisión de Donald Trump de castigar a Sánchez. Como dijo Mohamed VI en su discurso conmemorativo de la Marcha Verde pronunciado el 31 de octubre de 2025: “En particular, quiero mencionar a los Estados Unidos de América, bajo el liderazgo de nuestro amigo Su Excelencia el Presidente Donald Trump, cuyos esfuerzos hicieron posible abrir el camino hacia una solución definitiva a este conflicto”.

Y añadió: “Asimismo, queremos expresar nuestros agradecimientos a nuestros amigos en Gran Bretaña y España, y particularmente a Francia, por sus esfuerzos de garantizar el éxito de este proceso pacífico”.

El hecho de que Pedro Sánchez se haya dejado muchas plumas en la gatera truncando su imagen marcial ante la avalancha de Ceuta muestra que tiene que andarse con sumo cuidado. Parece como si Mohamed VI le hubiera dicho al oído: No renunciamos a Ceuta y Melilla aunque el conflicto lo situamos a un plazo conveniente pues como hemos demostrado sabemos manejar los tiempos, un elemento que históricamente se ha demostrado básico en los conflictos internacionales.  La presente avalancha pacifica es solo un recordatorio. De momento Ceuta y Melilla, incluso Canarias, permanecen en el programa máximo de Mohamed.

En el aludido discurso conmemorativo de la Marcha Verde el rey aclaró: “Ha llegado el momento del Marruecos unificado, desde Tánger hasta Lagwira, cuyos derechos y fronteras históricas nadie podrá vulnerar. En un discurso anterior, afirmé que, en lo que respecta a nuestra unidad territorial, hemos pasado de una fase de gestión a una de transformación. La dinámica que hemos lanzado en los últimos años ha comenzado a dar sus frutos en todos los ámbitos”.

Ello explicaría por que Sánchez no se ha valido del monarca español para que intercediera cerca de su “primo” aunque anuncia su visita a Marruecos en el momento oportuno pues en una monarquía parlamentaria el rey tiene que hacer lo que le mande el presidente del Gobierno. La historia no se repite pero genera precedentes. Sirve de advertencia y de señal de alerta.

Como fue la Marcha Verde

El 6 de noviembre de 1975  el rey Hassan II envió a 350.000 súbditos civiles para entrar al Sáhara Occidental reclamando el territorio como parte de Marruecos. Entre la gran marabunta civil camufló a 750.000 soldados.

Hassan II arengó a su gente con estas palabras:  “La Marcha Marroquí constituye hoy un verdadero milagro, porque el Hombre parece olvidar que puede, con una simple marcha pacífica se logran resultados que una empresa militar no obtendría.[…]

Querida gente, Mañana cruzaréis la frontera. Mañana iniciaréis vuestra marcha. Mañana pisaréis tierra que es vuestra. Sentiréis las arenas que son vuestras. Mañana besaréis una tierra que es parte integrante de vuestro querido país”.

El monarca les dijo fuera de su discurso, como un amante padre de familia: “Os encontrareis con españoles, abrazarlos y obsequiarlos como hermanos que son”.

Y Hassan envió a Franco un presente con flores y sus mejores deseos de restablecimiento. Los altos cargos militares que le acompañaban aplaudieron el gesto. Solo el coronel Diego Camacho, responsable de la seguridad de Franco les afeó su conducta : “!Barato os ha salido!”

En enero de 1976 el general Federico Gómez de Salazar, gobernador del Sáhara por decisión de Franco, vadeaba el dolor de la traición obligada con estas palabras: “No ha habido capitulación”. La suerte de la colonia estaba echada. Pedro Sánchez ha repetido casi las mismas palabras del general Gómez de Salazar, pronunciadas hace casi cinco décadas: “No ha habido capitulación”.

ORGANIZADA CON DINERO KUWAITÍ POR AGENTES DE LA CIA CON APOYO DE JUAN CARLOS APROVECHANDO LA AGONÍA DE FRANCO 

Los documentos desclasificados por Washington han permitido conocer que en la apropiación del Sáhara por Marruecos, existe un factor determinante: el interés estratégico de los EE UU. 

En aquellos tiempos, surgen variables capaces de modificar el equilibrio regional y que son: la Revolución de los Claveles en Portugal abre un interrogante sobre la operatividad futura de la base de las Azores por la ideología comunista de alguno de sus promotores; la enfermedad de Franco acentúa el riesgo de inestabilidad en la Península Ibérica y el control en profundidad del Estrecho de Gibraltar por el eje Azores-Rota; impedir que Argelia, aliada de la URSS, alcance la costa atlántica y logre la hegemonía en el Magreb; y finalmente evitar que el bloque oriental pueda acceder a los recursos estratégicos, petróleo y fosfatos, que posee el territorio. 

Estos cuatro factores serán orientados por el director adjunto de la CIA, Vernon Walters, en pro de  la estabilidad del Mediterráneo occidental y la libertad de movimientos de la VI Flota. Refuerzan a Marruecos económica y militarmente con la colaboración de Francia, para así lograr que el control inmediato de la costa atlántica del norte de África pertenezca al reino alauí por si la hipótesis más peligrosa entonces –la inestabilidad de España, Portugal o ambas terminara por hacerse realidad. 

La Marcha Verde se organiza con dinero kuwaití por agentes de la CIA una vez que la Casa Blanca obtiene la colaboración de Francia. España no representa problemas ya que Franco está moribundo y aunque en uno de sus momentos de lucidez llega a ordenar la declaración de guerra a Marruecos, al poco vuelve a entrar en crisis y Arias, con la colaboración de Carro y Solís, se apresta seguir las instrucciones del amigo americano para abandonar el Sáhara. 

Previamente, Cortina Mauri, ministro de Asuntos Exteriores, había sido apartado de este asunto y sustituido en la gestión del mismo por Solís Ruiz, que además de ministro en el último gobierno de la dictadura llevaba los intereses económicos de Hasan II en España. 

Juan Carlos, como jefe de Estado interino, no representa precisamente un papel airoso. En su viaje relámpago al Aaiún convence a los mandos militares de la firmeza del gobierno y de la necesidad de mantenerse firmes, mientras negociaba con Hassan II, con los buenos oficios de Vernon Walters, la retirada de las tropas españolas y la anexión de la antigua provincia española al reino marroquí. 

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