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‘La del manojo de rosas’: El sainete se convierte en clásico

Manuel Espín

 Parte de los libretos de zarzuela chirrían en nuestros tiempos por sus anacronismos, especialmente los relacionados con el papel asignado a las mujeres o los usos y costumbres sexuales. Sin embargo hay algunos que se mantienen porque han pervivido como expresiones de una época en la que pugnaban los valores tradicionales con la modernidad. ‘La del manejo de rosas’ se denomina ‘sainete lírico en dos actos’ y hace honor a sus términos. Hay costumbrismo, casticismo, expresión populista, madrileñismo… pero está enmarcado en el momento en el que se produjo su estreno en el derribado teatro Fuencarral de Madrid en 1934: la Segunda República. 

 El libreto de Ramos de Castro y Anselmo Cuadrado cita términos como ‘feminismo’ sin utilizarlo de forma despectiva, y menciona a toda clase de personajes de aquél tiempo, con una historia con final feliz donde aparece una típica lucha de clases. Se puede decir que el libreto tiene abundante diálogo y especialmente grandes posibilidades de lucimiento al actor que encarne a ‘Espasa’, papel cómico de la historia con capacidad para llevarse al público de calle. Por el personaje han pasado actores muy conocidos; ahora le toca a Ángel Ruiz que se regodea en su capacidad y chispa de comedia para hacer que en muchas escenas la platea disfrute a carcajadas. 

 Mientras desde la perspectiva musical es una joya: Pablo Sorozábal estaba al tanto de las corrientes musicales de su tiempo y tenía un fino oído para lo que se escuchaba en la calle y en las emisoras de radio, incluido el ‘fox’. La intocable partitura sigue sonando con una brillantez formal en esta producción de La Zarzuela que ha llegado a convertirse en un clásico de referencia. 

 Estrenada en 1990, treinta y dos años más tarde ha sido objeto de seis reposiciones, la última estas diez funciones hasta el 1 de diciembre con un hecho repetido en este coso desde hace unas pocas temporadas: las entradas se agotan a la pocas horas de ponerse a la venta para la totalidad de las funciones. Además ha ido girando por otros escenarios españoles de grandes dimensiones y salido a París y Roma.

 En aquella primera ocasión Emilio Sagi debutaba en la dirección de una obra musical. Con el antecedente emocional de que su tío Sagi Vela la había estrenado en 1934 como protagonista. El montaje original se ha mantenido a lo largo del tiempo con la estructura original, fundamentalmente el espacio escénico de Gerardo Trotti sobre el que se han ido introduciendo variantes como el vestuario totalmente nuevo de Pepa Oyanguren, las nuevas posibilidades de la iluminación, ahora en manos de Eduardo Bravo, o la reinterpretación de la coreografía original de Goyo Montero por Nuria Castejón que como ya hizo en mayo pasado con la nueva producción de ‘La verbena de La Paloma’ le aporta un tratamiento estético-coreográfico de musical. La producción de Sagi proporcionaba una lectura elegante y estilizada a ‘La del manojo’ sin concesiones a la cursilería o el tono blandengue. Tal y como resulta esta producción es casi una amable photo-flash de la España de la República más allá de las referencias a personajes de la época que se han conservado en este montaje pese a su anacronismo.

 Esta sexta reposición (y no será la última) pues se ha convertido en titulo de repertorio de La Zarzuela hasta constituir historicamente su montaje con mayor número de espectadores, aporta otra novedad: el debut al frente de la Orquesta Sinfónica de la Comunidad de Alondra de la Parra, directora mexicana cuya presencia al frente de notables conjuntos musicales fue recibida con cierta polémica desde algún sector interesado. Su trabajo es impecable y la orquesta suena con frescura habiendo entendido lo que significa una partitura de zarzuela. Puede que no haya un Carlos Álvarez al frente del reparto como ‘Joaquín’, pero Manel Esteve cumple, y según opiniones David Menéndez en el segundo reparto no queda lejos.

 Con ‘La del manojo…’ se vuelve a producir una situación repetida en las últimas temporadas en este teatro: las entradas para todas las funciones se han agotado antes del estreno, siempre que se trate de títulos conocidos dentro del género. Aunque también una circunstancia novedosa como es la presencia de un público intergeneracional, de edades muy distintas, porque mas allá de la devoción del público más añoso los tratamientos escénicos están al día. Presumiblemente una situación que se repetirá a lo largo de esta temporada con los próximos estrenos, y que en el futuro deberá plantear también la incorporación de títulos totalmente nuevos del género lírico español, como ya ocurrió en la etapa de Daniel Bianco, anterior director de La Zarzuela.       

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