Escrito por • 10:45 am• Economía

La derecha política española incapaz de aprender

Carlos Berzosa

El título de este artículo, así como el contenido, se me ocurrió este mes de agosto cuando veía horrorizado la voracidad de los fuegos que destrozaban vidas humanas, hogares, animales, y naturaleza. Me sentí indignado cuando vi que se quiso utilizar políticamente esta tragedia por parte del PP y echar la responsabilidad al gobierno, cuando la mayoría de los fuegos se producían en comunidades gobernadas por los populares, que son los que tienen la responsabilidad en materia de incendios. Ante una tragedia de este tipo lo que conviene es unir esfuerzos, recursos y coordinar las acciones, pero en ningún caso utilizarlo como un arma política.

Resulta realmente vergonzoso contemplar que mientras unos atacan, la derecha, y otros se defienden, el gobierno, se están produciendo hechos verdaderamente terribles, como los que hemos descrito. A lo que hay que añadir el enorme esfuerzo que estaban realizando bomberos, componentes de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y fuerzas de seguridad para apagar los fuegos. Unas personas que se encontraban exhaustas por el enorme trabajo que tenían ante sí y que se estaban jugando la vida. Una polémica que también se ha trasladado a las redes, medios de comunicación, y tertulias con debates superficiales y que en pocas ocasiones se iba a la raíz del problema. La idea que se transmite es que mientras los ciudadanos sufren, los políticos se dedican a discutir entre ellos. Se mete en el mismo saco a todos los políticos cuando no es así ni mucho menos. No todos los políticos son iguales.

El Pp pretendía una vez más aprovechar la ocasión para socavar al gobierno, especialmente a Pedro Sánchez, sin importarles gran cosa los damnificados. A su vez se trataba de tapar la incompetencia e irresponsabilidad de los presidentes de las comunidades autónomas en las tres que gobierna y en las que el fuego causó más destrozos. Oculta sus propias miserias como ha hecho en otras ocasiones, pues es elevado el número de tragedias que les correspondió gestionar y que fueron una verdadera calamidad en cómo lo hicieron, acompañado además de grandes mentiras. La lista es elevada pero los más graves fueron: el Prestige, el accidente del avión Yak-42, el grave descarrilamiento del metro de Valencia, el atentado del 11-M, y la Dana. A esto se une lo vivido este verano. 

La responsabilidad de las Comunidades en el caso de los incendios no está solo en el momento de enfrentarse a tratar de apagarlos, sino que es más profundo. Para empezar, conviene aceptar el hecho del cambio climático, que está suficientemente demostrado por estudios científicos e Informes de las Naciones Unidas. Un calentamiento que está provocado por un sistema de producción y consumo. Un cambio climático que por primera vez en la larga historia de los ciclos geológicos está siendo generado por la acción humana.  La postura del PP es negacionista, si bien no lo hace con la rotundidad de Vox, sí hay declaraciones de Aznar y Rajoy, que se pueden conseguir en You Tube, que niegan la existencia del cambio climático. Hay que recordar las palabras que dijo este último sobre su primo catedrático de Física. No sé lo que le diría exactamente su primo, pero lo que se manifiesta es el error, que comete mucha gente, de confundir tiempo con clima. Desde entonces que yo sepa no ha habido declaraciones del PP que contradigan estas afirmaciones, y siempre que pueden evitan mencionar el término cambio climático. 

Hay, además, estudios que señalan que España es de los países europeos más vulnerable que se verá afectada por este progresivo calentamiento en mayor medida que otros. Así que, la sequía, las altas temperaturas, lluvias torrenciales, y desertificación es lo que nos espera en el futuro, aunque muchos de estos fenómenos ya están aquí, lo más posible es que se intensifiquen más, si no se pone remedio. Conviene, por tanto, que los políticos se documenten y no que se instalen en la ignorancia. Cuando se gobierna desde el desconocimiento esto puede tener efectos catastróficos mayores aún de los que la naturaleza puede provocar. Este analfabetismo es muy frecuente en los políticos de la derecha.  No han aprendido nada de los sucedidos con los fuegos voraces que han tenido lugar en Australia, Canadá, y California. Países desarrollados que han tenido mucha dificultad para controlarlos. 

La irresponsabilidad es el desconocimiento, y el no tomar medidas de prevención frente a lo que se avecina. Es aquí en dónde está la mayor responsabilidad de las comunidades autónomas. Los recursos para apagar los fuegos son fundamentales y, por ello es importante contar con un personal formado, bien pagado y con trabajo fijo, y no solo contrataciones para la temporada de verano. Hay muchas cosas que hacer, entre otras limpiar el campo. Unos recursos humanos que no solamente deber servir para actuar en un momento determinado cuando salta la chispa, sino para la prevención. 

La ignorancia es muy osada, de forma que se ha intentado también culpabilizar a la Agenda 2030 de estos incendios, pero ha contestado a esto con gran acierto Begoña Álvarez- Farizo en el artículo publicado en El País, el 8 de septiembre de 2025 “No, la agenda 2030 no prende fuego al monte”. Es un peligro para la población que determinados dirigentes nieguen la realidad, y que con su inanición pongan en riesgo vidas humanas, y de animales, así como destrozos en la naturaleza. 

Otros hechos que influyen en que no se proporcionen los recursos materiales y humanos necesarios para prevenir es la creencia en la bondad de la bajada de los impuestos, que beneficia fundamentalmente a los ricos, favoreciendo la injusticia fiscal y que afecta a la disminución de los ingresos, lo que a su vez condiciona al gasto público. Frente a esto hay que oponer más y mejores impuestos. Esto es un sistema fiscal más distributivo, en suma, que paguen más los ricos y menos los de abajo. También un buen uso del gasto público. Hay que priorizar los gastos esenciales frente a los a los que no lo son. La crisis de 2008, las políticas de austeridad, y la pandemia no han servido para que la derecha aprenda las lecciones que la historia proporciona, como es la necesidad de tener un buen sistema público, que es el que realmente nos salva y no el pueblo.

↑
Close