Escrito por 12:46 am Política

La hora de Sánchez… y de la mayoría social

El cronometro está en marcha para una nueva investidura

Por Inmaculada Sánchez


Esta semana ha arrancado la verdadera negociación para lograr un gobierno tras el 23-J. Sánchez deberá reunir a esa mayoría social que votó en contra de un gobierno del PP con Vox. Son muchos y muy diversos  pero todos deberían tener presente que su capacidad de pacto es la única alternativa a dejar al país en manos de una derecha cada vez más radicalizada y excluyente. Cronómetro en marcha… 


Tras la sesión de investidura como ‘líder de la oposición’ de Alberto Núñez Feijóo llega por fin la hora de esa mayoría de españoles, tan numerosos como plurales, que votaron el pasado julio en contra de un gobierno de la derecha y la ultraderecha que ya asomó su oscuro rostro en los gobiernos surgidos tras las autonómicas y municipales de mayo.

El presidente del Gobierno en funciones ya no puede parapetar sus discretas negociaciones en el trámite parlamentario de Feijóo y este lunes solemnizó el encargo del Rey como candidato apelando a la “generosidad” y a la “convivencia”.  Elevadas llamadas que contrastan con la compleja y pedestre aritmética de su posible investidura. La aprobación parlamentaria de su condición de presidente pende de los seis votos que separan el marcador 178-172 con que se han saldado, a favor de Sánchez y sus aliados, las dos contiendas libradas hasta ahora en el Congreso: la elección de Francina Armengol como presidenta de la Cámara y la fallida investidura del líder del PP.

En esta miscelánea de apoyos que se apresta a reunir Sánchez se encuentran desde la derecha catalana más clásica de los neoconvergentes de Junts, mutados en indepes anti-Estado, hasta la izquierda más exigente que el 15-M catalizó en Podemos y hoy resiste bajo el paraguas multicolor de Sumar. Aquello que el siempre perspicaz Rubalcaba bautizó con sorna como un ‘gobierno Frankenstein’ sobrevivió contra viento y marea durante la anterior legislatura, con indudables avances en derechos y convivencia territorial, y ahora debe revalidar su condición con mucho menos margen y más presión.

Sánchez habrá de pronunciar, por fin, la palabra ‘amnistía’ y deberá explicar su conveniencia para el futuro de España pese a su alto precio. Los de Puigdemont habrán de asumir la palabra ‘pacto’ en su diccionario y sustituir con ella a su preferida ‘ruptura’. Los de Junqueras deberán superar complejos y admitir la política de la gestión como un paso adelante en sus objetivos últimos. De la misma manera que los de Otegi han de seguir reinventándose como actores políticos, capaces de disputar el poder en Euskadi a los de Ortuzar, que ya bracean para mantener su privilegiada posición de décadas. Y los de Díaz deberán aprender a Sumar mejor para no dejar atrás a buena parte de la izquierda que les hizo nacer.

No son tareas menores y para que descarrilen estas difíciles negociaciones ya trabajan todas las derechas del país -política, económica y mediática- alimentadas por la frustración del 23-J aún no digerida. Esta vez va a resultar más difícil que nunca, pero conviene recordar la repetición electoral de 2019 y el retroceso electoral que supuso en el bloque de apoyo al gobierno progresista para meter en la ecuación la imposibilidad del fracaso. La mayoría social de este país que votó el pasado 23 de julio, por muy plural y variada que sea, creo que no lo perdonaría.

*Periodista. Exdirectora de EL SIGLO (2011-2023), colaboradora y analista política en TVE, Telemadrid y otros medios.

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