La mera sospecha o investigación, convertida en arma política
Inmaculada Sánchez
La pervivencia del ‘caso Begoña’ y la posible imputación de José Luis Ábalos están haciendo salivar al equipo que comanda Génova. Si Cataluña y la amnistía no han podido con Sánchez, en el PP ven ahora otra puerta abierta a sus embestidas con los posibles casos de corrupción cercanos al Gobierno y la impaciencia les ha llevado a presentar una querella contra el PSOE, al más puro ‘estilo Vox’: sin otra prueba que un testimonio anónimo publicado en un digital.
Vuelven las “bolsas de dinero” en efectivo llegando a la sede de un partido político. Como si de un revival de los escándalos vividos décadas atrás se tratase, el PP se acaba de aferrar a una noticia, sin posible confirmación, publicada por un único medio digital que señala al relato de un confidente anónimo con esos cargamentos de efectivo llegando a la sede socialista de Ferraz. Por supuesto, se trata de un “cercano” al comisionista Víctor de Aldama, que figura en la investigación del ‘caso Koldo’ y que enlazaría al partido con la red corrupta que circulaba por el Ministerio que dirigía José Luis Ábalos. Cómo resistirse a semejante ‘caramelito’, habrán pensado en los despachos contiguos al de Feijóo.
Esta vez, sin embargo, el paso dado ha sido de mayor alcance y riesgo ya que los portavoces populares no se han quedado en la denuncia pública sino que han querido llevar la “sospecha”, como solo pudo definirla Borja Semper, ante la justicia. Siguiendo los pasos de anteriores denuncias judiciales de Vox y otras organizaciones ultras contra los partidos del gobierno o sus dirigentes concretos, y al margen de la endeblez de las pruebas aportadas, el PP apuesta por el recorrido judicial que consiga su querella como suelo por el que avanzar.
La llave que abre o cierra ese recorrido, como ya es sobradamente conocido en esta legislatura, la tiene el juez que admite y tramita la querella, iniciando una investigación de siempre incierta duración.
La llave que abre o cierra ese recorrido, como ya es sobradamente conocido en esta legislatura, la tiene el juez que admite y tramita la querella, iniciando una investigación de siempre incierta duración. Ya alertaba en mi anterior tribuna en ‘ojoavizor’ que “Los jueces cabalgan de nuevo” al analizar la decisión de la Audiencia Provincial de Madrid de permitir al juez Peinado continuar con su imprecisa indagación sobre Begoña Gómez, únicamente restándole el rescate de Air Europa de la instrucción. La querella presentada este lunes permite a los primeros espadas de Feijóo mezclar en sus críticas a la mujer del presidente con las “bolsas de dinero” de Ferraz o la cercana condición de imputado de Ábalos. La mera sospecha o investigación, convertida en arma política.
Aunque el PP aún necesita que la querella sea admitida a trámite (lo sabremos en breves fechas) ya ha montado sobre ella su actual estrategia de oposición intentando impulsar un pleno monográfico sobre corrupción, que todavía no ha conseguido, o haciendo preguntas parlamentarias al Gobierno sobre el asunto “mientras la justicia investiga”.
Conocida la maniobra, PSOE y Gobierno no deberían responder únicamente con el habitual “y tú más” que tan escasos réditos produce. La ministra portavoz, Pilar Alegría, sin embargo, ya se ha referido a los casi “30 juicios pendientes” que todavía tiene el PP, y la portavoz del partido, Esther Peña, le ha recordado las sentencias al respecto que acumula. La actualidad se ha sumado a este método de defensa socialista al dictarse esta semana la condena a diez años de cárcel a Eduardo Zaplana por el cobro de mordidas en el caso de las ITV de la Comunidad valenciana.
Nadie debería olvidar semejantes escándalos ni quién los protagonizó, pero el historial del PP no eximirá a Sánchez de no haber explicado el inesperado cese de Ábalos como ministro en 2021 o su inclusión en las siguientes listas electorales para que continuase como diputado. El presidente debería saber atajar esos errores porque el discurso de la corrupción tiene un largo historial de víctimas políticas en nuestro país.

