Escrito por 2:16 pm Política

Investidura

por Inmaculada Sánchez y Carlos Berzosa


Alberto Ortega / Europa Press

La investidura del pataleo

por Inmaculada Sánchez


Los diputados del PP patalearon como niños enfadados cuando vieron que Sánchez no acudía a dar la réplica a Feijóo ninguneando a su líder.  Pero por muy dignos y satisfechos que hayan pretendido mostrarse después, el escenario que les deja la fallida investidura es para que les dure la pataleta: su necesidad de Vox les aleja irremisiblemente del PNV y de un  horizonte cercano en el que poder volver a gobernar.

“No se puede patalear en el Congreso”, clamaba la nueva presidenta de la Cámara, Francina  Armengol, a los diputados del PP cuando rechazaban con gritos y golpes en sus escaños que Oscar Puente subiera a la tribuna a dar la réplica a Alberto Núñez Feijóo en lugar del presidente del Gobierno en funciones. Le queda mucho que ver a Armengol en el hemiciclo de la madrileña carrera de San Jerónimo. Y no poco que patalear a sus señorías del Partido Popular.

La sesión de investidura de su nuevo líder, que se ha estrenado como diputado con tan solemne ocasión, contenía una función terapéutica interna de la que estaban muy necesitados los escaños de la derecha tras el 23-J. Y, precedida del nutrido mitin del domingo pasado para elevar la moral de la tropa, ha ejercido de cierto bálsamo al comprobar las huestes que el gallego dispone de la factura parlamentaria requerida en Madrid y que es capaz de recomponerse tras los vaivenes y despropósitos con los que se ha manejado hasta la investidura.

Sin embargo, poco más.  Aunque, conocida la historia de su antecesor, no sea magro botín para los despachos de Génova que los aznares ayusos les dejen respirar un poco, la investidura de Feijóo no concluye este viernes únicamente con los 172 votos a favor y los 178 en contra que ya tenía hace dos meses, sino con nulas posibilidades de cambiar alguno de los dos números en su provecho. Más bien al contrario, Coalición Canaria ha dejado abierta la puerta a que su voto cambie al bando de Sánchez si acepta las condiciones que ya aceptó Feijóo.

 “Usted nunca ha renunciado a ninguna mayoría, porque nunca la ha tenido”,  le explicó muy didácticamente el portavoz del PNV, Aitor Esteban. Para añadir, con su conocida ironía: “Hoy sale usted de aquí con más amigos”. Era la respuesta de los jetzales al rechazo del PP al uso del euskera en el Congreso y a su entreguismo a Vox en su agenda ultranacionalista española. “Si lo que hay que decidir es entre Feijóo o amnistía… Pues oiga, planteadas así las cosas, amnistía”, sentenció.

Ahí radica, a mi juicio,  el dato más significativo arrojado esta semana por el Congreso: la imposibilidad de entendimiento del PP, tras su matrimonio con Vox, con la derecha nacionalista periférica con la que, en otros tiempos, configuró mayorías para gobernar.  

Inmaculada Sánchez es periodista. Exdirectora de EL SIGLO (2011-2023), colaboradora y analista política en TVE, Telemadrid y otros medios.


Escasas propuestas económicas en el debate de investidura.

por Carlos Berzosa


Escribo estas líneas cuando acaba de tener lugar la primera votación para la elección a presidente de gobierno. El candidato Núñez Feijóo como era de esperar la ha perdido, pues no dejaba de ser la crónica de una derrota anunciada. El candidato a la presidencia era muy consciente de ello por lo que convirtió la sesión de investidura en una moción de censura a la gestión del gobierno y la crítica de la hipotética amnistía. Apenas se ha sabido del proyecto que tiene para este país. Ante lo visto en su intervención y en las contestaciones que ha dado a los diferentes intervinientes se ha podido comprobar que no tiene respuestas frente a los grandes desafíos que tenemos por delante. 

El nivel en este sentido ha sido muy bajo. Las grandes cuestiones han quedado al margen y se ha entrado en demasiados detalles menores. Se ha centrado más en la crítica a la posible amnistía que en hacer propuestas en positivo. En economía las escasas medidas sobre lo que quiere hacer son realmente pobres. El tópico de la derecha de bajar impuestos y poco más. Por si fuera poco, encima ahora dice que va a subir el salario mínimo hasta llegar al 60% del salario medio tal como indica la UE. 

Hace esta propuesta tras haber atacado su partido de una forma furibunda esta medida anunciando que iba a ser una catástrofe económica por la masiva destrucción de empleo y la quiebra de muchas empresas que iba a tener lugar. No ha sido así y tal vez haya sido la evidencia de que se puede subir el salario mínimo y crear empleo, lo que le ha hecho subirse a un carro que antes su partido trató de destruir. Si realmente ha sido la realidad lo que le ha hecho cambiar de postura podría llevar a cabo esto a otras áreas. No ha enunciado ninguna medida sobre cómo combatir la desigualdad y la pobreza, a las cuales hizo referencia como critica a la marcha de la economía española en los últimos años, utilizando además datos erróneos. Tampoco plantea como piensa acabar con la inflación, que es lo que está empobreciendo precisamente a las clases sociales de ingresos más bajos.

La inflación afecta de distinta forma a los estratos sociales según su nivel de renta. La gravedad de lo que supone la subida de precios a los estratos más bajos es consecuencia de la excesiva desigualdad que se sufre, que no es el resultado de la gestión de este gobierno, sino que viene de mucho antes, como la crisis de 2008 y las políticas de austeridad que el PP aplicó. En concreto la inflación es un impuesto a los pobres.

Le tengo que señalar que para combatir la desigualdad y la pobreza uno de los mecanismos que hay que poner en marcha es un sistema fiscal progresivo, capaz de redistribuir mejor la renta y la riqueza. Un principio que viene recogido en la Constitución y que ustedes los neoliberales se han encargado de cargar allí donde han gobernado en los diferentes niveles, local, autonómico y central. Desde luego lo que resulta evidente es que no se consigue un sistema fiscal justo y con mayor capacidad recaudatoria bajando los impuestos del IRPF y del Patrimonio. Ha quedado de manifiesto, por los muchos trabajos realizados y yo he insistido mucho en ello, que la bajada de impuestos ha favorecido en España y en otros países a los más ricos.  Se ha ido imponiendo una gran injusticia fiscal.

Hay por supuesto además otros mecanismos muy importantes para combatir la desigualdad y la pobreza, como subir los salarios no solamente el mínimo, de modo que se vaya consiguiendo estrechar la enorme brecha salarial hoy existente, y modificar a su vez la relación entre capital y trabajo actualmente muy a favor del primero sobre el segundo. Es cierto que la determinación de los salarios en la empresa privada viene fijada por la relación empresarios y trabajadores, y en ello el gobierno tiene poco que decir, pero sí aprobar normas que obliguen a que existan convenios colectivos y no a suprimirlos. Resulta necesario a su vez crear unas condiciones de trabajo estable e ir acabando con la excesiva precariedad que había antes de la aprobación de la reforma laboral, y que a partir de la misma va disminuyendo. Reforma a la cual también se opuso el PP. 

Los grandes desafíos que están delante de nosotros, además de los mencionados, como son el cambio climático y deterioro ecológico, han sido los grandes ausentes del discurso de investidura, pues lo que ha mencionado de pasada es realmente lamentable y demuestra el desconocimiento que padece sobre esta cuestión, a pesar de las evidencias que se nos presentan cada vez más delante de nuestros ojos con las calamidades que se están sufriendo. 

En suma, un aspirante a presidir el gobierno de este país sin programa y que sigue ejerciendo de oposición. El debate se ha salvado en parte, aunque no se discutía sobre lo que había que debatir, porque hubo algunas buenas intervenciones, que han contrastado  por lo general con lo malas y desviadas que han sido las respuestas del candidato.    

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