Escrito por 12:30 pm Política

La izquierda francesa marca el camino

Inmaculada Sánchez

Este próximo domingo los franceses se enfrentan al reto de contener la llegada de la extrema derecha al gobierno de su país. El sostenido avance de ultras y neofascistas en la Unión Europea daría un salto de gigante si el partido de Marie Le Pen consigue colocar a su candidato como primer ministro de Francia. Para conjurar tamaño peligro la izquierda gala se ha puesto manos a la obra con insólita celeridad consensuando en un tiempo récord su unidad electoral y el acuerdo de retirada del candidato menos votado para la segunda vuelta. Mientras, en España, recientes sondeos alertan de que la caída de Sumar y la irrupción de fenómenos como el ultra Alvise darían mayoría al bloque de la derecha.

Las elecciones legislativas de Francia pueden convertirse en un aldabonazo para las maltrechas izquierdas de toda Europa. Convocadas por el presidente Macron como respuesta al contundente triunfo de la Reagrupamiento Nacional de Le Pen en las europeas del pasado junio, han provocado auténtico un seismo de consecuencias impredecibles en el escenario político galo. Apenas tres días de debate necesitaron las muy diversas y enfrentadas izquierdas francesas para acordar presentarse en una única lista electoral con una elocuente denominación: el Nuevo Frente Popular.

El 13 de junio pasado el Partido Socialista francés y la Francia Insumisa de Jean Luc Melenchon, junto a comunistas, ecologistas y distintos partidos menores de su órbita ideológica, anunciaron el acuerdo para presentarse en una única candidatura pese a sus habituales discrepancias. La más reciente, y no menor, en torno a la guerra de Gaza y la posición del país respecto a Israel, no impidió el rápido pacto incluido el siempre difícil encaje de tanto candidato en una sola lista. La amenaza de un gobierno de la ultraderecha obró el milagro.

La respuesta del electorado progresista francés lo premió este pasado domingo colocando al Nuevo Frente Popular en segunda posición tras el partido de Le Pen y muy por delante del de Macron. El órdago del presidente francés adelantando los comicios se ha saldado con su hundimiento electoral, como les ha ocurrido ya tantas veces a dirigentes cegados de vacua osadía. La transversalidad y el supuesto centro al que apela su personalísima organización política, llamada Renacimiento -’Juntos’ en la coalición electoral de este 30-J- , no cotizan en tiempos donde lo que precisamente está renaciendo en Europa es el nazismo y el fascismo que creímos derrotados tras una desoladora guerra y millones de muertos.

Confirmado el nuevo triunfo de los de Le Pen en primera vuelta, Melechon y los suyos tardaron apenas unas horas en proponer a Macron y a la derecha tradicional de Los Republicanos la retirada del tercer candidato en disputa para la segunda, con el objetivo de agrupar todos los votos contra el de Reagrupación Nacional y evitar así la mayoría legislativa que les daría el gobierno. Las reticencias de republicanos y macronistas para retirarse en favor de los ‘insumisos’, como despectivamente llaman a todos los del NFP, han impedido un acuerdo global pero, aún así, han sido más de 200 las circunscripciones donde ha renunciado el tercer aspirante (el que ha superado el listón del 12 % de votos). La mayoría de los que han abandonado, unos 130, son candidatos de la izquierda, al menos 82, macronistas,  y solo se han contabilizado 2 de la derecha tradicional.

 Aún habrá que esperar al domingo para comprobar si tan valientes decisiones logran impedir un gobierno de la extrema derecha en nuestra tantas veces admirada Francia. En todo caso habrá que tomar nota. El pasado 9-J el PSOE mantuvo posiciones pero no consiguió evitar un nuevo triunfo del PP, mientras Sumar confirmaba su incapacidad electoral y Podemos su condición de minoría residual. Por su parte, la derecha sumaba un inesperado nuevo actor, el ultra Alvise Pérez, que amenaza con incrementar las filas del bloque PP-Vox.

Sondeos recientes han elevado la alerta. La encuesta de 40dB para ‘El País’ de hace unos días confirmaba la férrea fortaleza de los socialistas, que incluso acortarían en dos puntos su distancia con los de Feijóo, pero también el desplome de Sumar, con la mitad de los sufragios conseguidos en las elecciones del 23-J, y la resistencia de Podemos con un irrelevante tres % de votos. Mientras, por primera vez desde las últimas generales, el bloque PP-Vox, reforzado por Alvise Pérez, sumaría el 48,1 % frente al 40,1 de quienes componen hoy el gobierno de coalición, cuatro puntos más de distancia que hace un año. El peligro está demasiado cerca. Al menos, en Francia, la izquierda ha hecho los deberes.

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