Escrito por 12:15 pm Economía

La lucha contra el cambio climático peligra con el ascenso de la ultraderecha

Carlos Berzosa

El cambio climático y el deterioro ecológico son dos grandes problemas que se padecen en el mundo actual. La ultraderecha, sin embargo, tiende a negar el cambio climático. La tesis negacionistas adquieren cada vez más una mayor audiencia a través de las redes sociales, Hay diversas versiones de este negacionismo. Una de ellas, la más radical sin duda, niega sin más que se esté produciendo el calentamiento global. Otra, sin negar la evidencia, la minimizan, pues consideran que los efectos sobre el alza de las temperaturas son mínimos. Por último, la que considera que el cambio climático no es causado por la acción del hombre, sino que es el resultado de ciclos climáticos que se han dado desde el origen del planeta tierra.

Esta última está financiada por grandes empresas, pues tal como señala Cristina García Fernández en su libroImpactos sociales del cambio climático (Catarata, 2023): “Un ejemplo reciente del lobby petrolero es el de la empresa estadounidense Exxon Mobil, que pagó 60 millones de dólares para demostrar que el calentamiento global no era de origen antropogénico”, Sobre esta cuestión ya tuve ocasión de escribir en el artículo “Sequía y cambio climático” en El Siglo (27 de abril, 2023). En principio este lobby trató de negar que tuviera lugar el calentamiento global, pue como dice Cristina García: “Su estrategia ha consistido, durante años, en manipular a la opinión pública para obstaculizar el reconocimiento del consenso científico que se estaba consolidando sobre la evidencia del cambio climático a la vez que afiliaban a grupos defensores del clima y la sostenibilidad”. En esta línea resulta fundamental el libro, que ya he tenido ocasión de mencionar en otro artículo “Los últimos datos sobre el cambio climático son desalentadores” (El Siglo,25 de mayo 2023) de Naomi Oreskes y Erik M. Conway Mercaderes de la duda (Capitán Swing, 2018). 

Cristina García, profesora de economía aplicada en la facultad de ciencias políticas y sociología de la Universidad Complutense, ofrece en su libro datos más que suficientes sobre la existencia de un calentamiento global provocado fundamentalmente, aunque no solo, por los combustibles fósiles y que tiene un impacto ya en los desplazamientos de la población que está teniendo lugar. Los refugiados climáticos son cada vez más. A su vez señala con acierto el impacto que es mayor en los países menos desarrollados y que afecta a su vez en mayor medida a los sectores de población más vulnerables de los países desarrollados. así como en la creciente desigualdad y en la cuestión de género.

Por su parte, Miguel Pajares, presidente de honor de la Comisión Catalana de Ayuda al Refugiado, en su libro Bla-bla-bla. El mito del capitalismo ecológico (Rayo verde, 2023), analiza lo que puede pasar con los combustibles fósiles en los próximos años y los planes de crecimiento de las corporaciones de varios sectores. Es un libro muy documentado en el que muestra cómo el cambio climático avanza sin freno. La humanidad se enfrenta a una amenaza sin precedentes, contra la que no sirven las falsas soluciones ni las soluciones a medias que hasta ahora se están aplicando.  Tras un análisis muy acertado llega a la auténtica verdad: “la magnitud de las transformaciones que deben hacerse para reducir drásticamente el consumo energético y llevar a cabo la transición energética y ecológica siguiendo criterios de justicia global no es posible dentro del sistema capitalista porque el capitalismo no puede funcionar sin crecimiento económico”. ¿Entonces qué? El autor, no obstante, plantea un epígrafe Pese a todo…,sí se puede.  La buena noticia, dice, es que la construcción de la alternativa al sistema capitalistas no ha de esperar a que se produzca una derrota generalizada de las élites financieras, corporativas y militares; bien al contrario, se puede ir haciendo desde ahora mismo, y pone varios ejemplos que ya se están dando en el mundo. Ahora bien, puntualiza: “Sin embargo, esos avances a escala global y comunitaria no se han traducido aún en cambios globales que nos permitan decir que estamos avanzando en la dirección correcta. A nivel global, el consumo de combustibles fósiles sigue creciendo, las emisiones también y seguimos en la senda que nos lleva al cataclismo climático, como he mostrado ampliamente en este libro. Todo eso que ya está haciéndose en ámbitos locales y comunitarios, y en los que tantísima gente está implicada, debe alcanzar una escala mayor, y por eso también se necesita que los Gobiernos de los Estados y los de cualquier otro nivel político desarrollen lo público, los servicios y las empresas públicos en los más diversos sectores”.

Unos de los ejemplos locales más importantes que se están llevando a cabo es el de la justicia ecológica, esto es el de conceder derechos a la naturaleza para frenar la depredación a las que se encuentra sujeta. Para conocer esta cuestión relativamente reciente y, por tanto, novedosa, es fundamental el libro de Teresa Vicente Giménez, profesora titular de filosofía del derecho en la Universidad Murcia y directora de la cátedra de “Derechos Humanos y Derechos de la naturaleza, Justicia ecológica y derechos de la naturaleza (Tirant humanidades, 2023). Hasta la fecha, unos cuarenta países han reconocido los derechos de la naturaleza. En España se ha aprobado por el Congreso y el Senado, la Iniciativa legislativa popular para conceder derechos al mar menor. En el libro se recoge todo el proceso en el que Teresa Vicente ha desempeñado un papel protagonista. Un logro local que resulta fundamental para avanzar en la lucha contra el cambio climático y el deterioro ecológico a escala global.  De hecho, la autora, no se queda en el estudio del ámbito local, sino que se adentra en la economía ecológica, y por ello en el modo de producción y consumo en el que tiene lugar ese progresivo deterioro de la naturaleza.

En suma, tres importantes libros para saber más acerca del cambio climático y la degradación del medio ambiente. Los tres tiene una característica común, su capacidad didáctica, lo que les hace asequible a un público amplio. Además, ponen el acento en la gravedad del problema, sus causas y los límites que explican lo poco hecho hasta ahora. Pero algo se ha hecho, todo lo cual va a quedar desbaratado si la ultraderecha sigue ganando poder. De ser así vamos de cabeza hacia el ecocidio. 

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