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La suprema lealtad de Illa

Inmaculada Sánchez

Pocos imaginarían entonces que el circunspecto y mesurado ministro de Sanidad durante la pandemia, que nos daba información y severas recomendaciones por la tele, llegaría años después a recuperar la presidencia de la Generalitat catalana para el PSC y a convertirse en el más fuerte valedor de Pedro Sánchez. El barón más preciado de los socialistas no defrauda y en uno de los peores momentos para Moncloa ha intensificado sus declaraciones y actos en defensa del Gobierno consolidándose como la principal referencia territorial para el PSOE. Tras las sucesivas debacles en las recientes autonómicas, la constatación de Andalucía como irrecuperable y las municipales del año próximo en riesgo extremo, Cataluña se erige en el PSOE como principal bastión defensivo, con su líder en cabeza arengando al electorado a no decaer. Hay “razones poderosas para seguir”, ha dicho, defendiendo lo mucho que ha hecho este Gobierno y lo que le queda por hacer. Si un día Sánchez apostó sin fisuras por Illa para dirigir la hoja de ruta que perseguía recuperar la convivencia social y política en Cataluña y derrotar al independentismo en las urnas, el hoy president de la Generalitat le devuelve esa confianza con fiera lealtad.

Más fuerza y significación, si cabe, tiene el posicionamiento del presidente catalán cuando en estos mismos aciagos días para el PSOE, tras el estallido del escándalo Zapatero, el otro barón con mando en plaza más representativo y poderoso, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page vuelve a la carga contra Sánchez dando por insostenible la situación del Gobierno y pidiendo, como el PP, elecciones anticipadas. Queda ya menos de un año para que Page y todos sus alcaldes pasen de nuevo por las urnas y tal parece que el manchego, siempre crítico con Moncloa, lejos de hermanarse con las tribulaciones de sus compañeros ha vuelto a pisar el acelerador para distanciarse del Gobierno y todo lo que rodea a Sánchez en busca de un particular rédito electoral. Es más, incluso se ha permitido, en un reciente acto con motivo del Día de su autonomía, salir en expresa defensa de los jueces y de las investigaciones de la UCO o la UDEF cuando algunos ministros y portavoces de Ferraz ya están poniéndolas en cuestión abiertamente.

Por el contrario, Salvador Illa ha sido el primer alto cargo socialista en pronunciarse y denunciar públicamente la posible intencionalidad de determinadas investigaciones, incluso antes de que se convirtiese en la estrategia dictada desde Ferraz. El pasado 28 de mayo, justo un día después de que la UCO entrara en la sede federal del PSOE requiriendo documentación por el ‘caso Leire’, Illa afirmaba, en la inauguración de un foro en Barcelona: “Respeto la justicia pero sé distinguir lo que es una coincidencia de lo que no lo es, lo que es una casualidad de lo que no lo es”. Lo hizo en catalán y lo repitió en castellano para que quedase “clarito”, según dijo, lo que quería transmitir.

En recientes entrevistas tampoco dudaba en seguir defendiendo a Sánchez, la presunción de inocencia de Zapatero y al Gobierno. Ni cuando el entrevistador le preguntaba por su deber, como primer secretario del PSC, de proteger a sus alcaldes ante su próxima cita con las urnas. “Los ciudadanos tienen criterio propio y sabrán evaluar las cosas en su momento” diferenciando la gestión de su alcalde de la política nacional, respondía.

Las declaraciones y apariciones públicas de Illa se han convertido en la avanzadilla del mensaje de resistencia al que se han encomendado los socialistas. Si alguien pensaba que con semejante despliegue judicial iban a doblegar al PSOE, “no lo lograrán”,  sentenciaba el presidente catalán en algunos de sus recientes discursos.

Salvador Illa conoce la política desde la base. Fue concejal y alcalde en su municipio natal, Cornellá del Vallés, y diputado en las Cortes catalanas antes de entrar como director general de Infraestructuras en el Govern de Pasqual Maragall. Hijo de familia trabajadora estudió Filosofía en la universidad de Barcelona pero también cursó un master sobre gestión de empresas en el IESE de Navarra. Llegó a secretario de Organización del PSC con Miquel Iceta de primer secretario y en calidad de ‘cuota catalana’ fue llamado a Madrid como ministro de Sanidad. La pandemia y el procés marcaron su futuro. Gestión y visión política, además de una forma templada de comunicar en una Cataluña convulsa, le sirvieron para desplazar a Iceta en la candidatura del PSC a la Generalitat apoyado firmemente por Pedro Sánchez. En 2024 consiguió que los partidos independentistas perdieran su mayoría en las Cortes catalanas arrebatándoles la presidencia de la Generalitat y hace unos días logró un pacto de Presupuestos con ERC y los Comunes que dota de una inesperada estabilidad a su Govern.

En las últimas elecciones generales el voto de Cataluña fue clave para que Pedro Sánchez pudiera formar Gobierno pese a todas las encuestas previas que daban como nuevo inquilino de La Moncloa a un Feijóo llegado de Galicia para ser presidente sin apenas esfuerzo. Tres años después y con la legislatura pendiendo de un hilo aún quedarían 12 meses para la cita con las urnas y Cataluña vuelve a  erigirse, como en 2023, en factor decisivo. Salvador Illa lo sabe y ya trabaja decididamente en ello.

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