Escrito por 12:12 am Política

La ultraderecha sigue avanzando a lomos de la desinformación

No nos confiemos. La extrema derecha y su peligrosa exclusión ideológica continúan avanzando en España, Europa y el resto del mundo.  Pese a las lecciones aprendidas con los gobiernos de Trump o Bolsonaro o a que en España mantengamos, in extremis, un gobierno progresista, el poder de la desinformación y la mentira se ha erigido en su mejor arma. La derecha europea mantiene a Von der Leyen como candidata a presidenta de la UE porque ha derechizado su discurso mientras las guerras de Ucrania y Gaza alimentan los miedos que nutren el rechazo a los otros. Sólo faltaba el cruel atentado de Moscú perpetrado por el ‘olvidado’ Estado Islámico para que los ultras recuperen su discurso.

Este domingo la alcaldesa de Ripoll confirmaba que se presentará a las próximas elecciones catalanas. Silvia Orriolls, la regidora de Aliança Catalana, un pequeño partido, escisión del universo independentista de Junts, se hizo famosa hace unos meses por la denuncia contra su ayuntamiento por no tramitar los empadronamientos de inmigrantes para privarles de la sanidad pública. Su mensaje, con el que arrebató la alcaldía a Junts en las últimas elecciones municipales, es abiertamente xenófobo, clasista e identitario.

Su paso adelante responde a las encuestas que la atribuyen al menos tres escaños en el Parlament catalán por la circunscripción de  Girona, histórico feudo de la antigua Convergencia de Pujol y hoy de los de Puigdemont. Este inesperado contrincante podría llevar a Junts a mover sus posiciones aún más hacia la derecha excluyente, igual que lleva haciendo el PP desde que Vox le disputa su espacio e Isabel Díaz Ayuso arrasa en las elecciones de Madrid.

Pero Orriols no es más que un detalle de cómo la ultraderecha gana posiciones si no se la combate con fuerza.  La desinformación sobre el presunto caso de corrupción que se llevó por delante al primer ministro portugués, el socialista Antonio Costa, ha jugado un papel clave en las recientes elecciones lusas y en el espectacular crecimiento electoral de Chega, la ultraderecha local, que ha sido capaz de movilizar a un millón de descontentos.

En las próximas elecciones europeas, la actual presidenta de la Comisión sólo ha logrado frenar el empuje de Manfred Weber como alternativa a su candidatura en el Partido Popular Europeo asumiendo buena parte de sus tesis en política económica e inmigración. Weber es partidario de sumar fuerzas con los partidos ultras que pueblan el Parlamento de Estrasburgo, a los que los sondeos les auguran buenos resultados el 9-J, para hacer frente a los socialdemócratas.

El PP de Feijóo se ha situado claramente a favor de esas tesis y Weber le ha compensado convirtiéndose en el más abierto cómplice de Génova en Estrasburgo para involucrar a la UE en sus críticas al Gobierno de Sánchez. 

El reciente atentado en Moscú vuelve a poner al miedo delante de nuestras expectativas de futuro. Y a recordarnos el valor de la mentira en política: la resistencia de Putin a reconocer la autoría del Isis nos remite dolorosamente a los engaños del 11-M.

Todo confluye en auxilio de la extrema derecha y sus mensajes de odio. Mantengámonos alerta con la fuerza de nuestro voto en las urnas: los catalanes, en sus elecciones de mayo, y todos los españoles, en las europeas de junio. Y no cejemos en la lucha contra el engaño y la mentira, por mucho que se haya incorporado, sin grandes contratiempos, en el día a día de las redes sociales y, lo que menos ciudadanos esperábamos, también en no pocos medios de comunicación.  

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