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Las dos caras de…

David Broncano y de Pablo Motos


Por Jano Luna


El arduo fichaje del cómico y presentador David Broncano por Televisión Española, con un brinco en sus retribuciones desde el millón de euros anuales por su programa La Resistencia en Movistar + (Grupo Telefónica),  a los catorce millones por temporada en la cadena pública por un espacio similar —tal vez con el mismo título—, ha competido durante unos cuantos días con las revelaciones sobre el tráfico delictivo de material sanitario. La gran diferencia es que las contiendas partidistas sobre la corrupción institucional no se han saldado de momento con dimisiones, mientras en la tele de todos los españoles ha costado el puesto a varios ejecutivos, empezando por la presidenta del Ente, Elena Sánchez. 

Mientras los espectadores no deserten, David Broncano Aguilera —39 años, Santiago de Compostela—, y Pablo Motos Burgos —53 años, Requena— defenderán, respectivamente, la gestión de Pedro Sánchez y de Alberto Núñez sin que sus preferencias rechinen, pues al fin y al cabo lo que pretenden en entretener al respetable.

La terminología anglosajona es ineludible en cuanto se escribe sobre televisión, y sobre sus derivados X/Twitter, TikTok y YouTube. En los dos primeros sitios los navegantes de distinto signo se ponen a parir. YouTube es una videoteca donde pueden revisarse fragmentos, o programas enteros, ‘broncanianos’ y ‘moteros’, para deleite o mofa de los usuarios. Así pues, según aconsejan los asesores de los políticos en liza, primero la difusión y luego la multidifusión en ´streaming’ (contenido grabado) influyen en el voto y hay que capturarlo al precio que sea. 

Tanto en los anhelos electorales, como en el mundo del espectáculo se mezclan ambiciones políticas y dinero en gran volumen. Pero no se prevé, ni de lejos, que Congreso y Parlamento convoquen comisiones para debatir el caso ‘Broncano versus Motos’, pues se trata de algo tan simple como elegir a un presentador considerado progresista frente a otro conservador que lidera en Antena 3, con El Hormiguero, la franja horaria conocida como ‘late night show’. Programa de entrevistas y variedades emitido a la hora de cenar, como lo será la nueva Resistencia. 

Así pues, se prevé a partir de septiembre un duelo por una audiencia en declive, con cotizaciones bursátiles a la baja, ingresos publicitarios decrecientes y sueldos irrisorios para los currantes. Mientras, los ‘tycoons’ en despachos y en pantalla se forran e invierten buena parte de sus ganancias en lujos diversos. 

Un veterano periodista como Eduardo Inda, desvela su punto de vista sobre la operación en un video publicado en su digital OKdiario. Tras definir a Broncano como «socialista, prácticamente comunista», como el 90% de los humoristas al uso, el informador se desmelena: «Lo que no tiene ninguna gracia es que Televisión Española le vaya a pagar, con cargo a nuestros bolsillos, el sueldo de Mbappé, pues cobrará un millón menos de euros que los 15 millones del Real Madrid». Aprovecha para elogiar a Florentino Pérez quien, según la propia confesión del magnate, impuso a Eduardo Inda como director del diario deportivo Marca, hace años. Por último, insiste en que el dinero público no está para acallar a ese genio que es Pablo Motos y a ese «programa libérrimo original y maravilloso» que es El Hormiguero.

Por matizar, los 14 millones de Broncano son brutos más IVA, y van a la productora del gallego para sueldos y material, y para su propio beneficio. Innegable que es suma elevada para TVE, cadena en lucha por definir su papel social desde siempre sin conseguirlo, y porfía con programas vacuos, más propios de Mediaset y Atresmedia. En cuanto a Motos, su empresa ingresa unos 19 millones/año.

Si contrastamos está versión con cualquiera de las contrarias, igual de extremas, nos dirían que Motos representa al facha/machista que acosa a sus entrevistadas famosas. Notable exageración. La contrafigura de Broncano definiría al joven impertinente pero majete que ha ligado con bellezas como Paula Badosa y Adriana Ugarte, sin presumir por ello.  El gallego es muy alto, desgarbado, ojos saltones y expresión de perplejidad teatral. El valenciano es bajito, cuerpo esculpido con musculatura abdominal, ojos semicerrados y somnolientos. 

¿Y si aunaran fuerzas y formaran un dúo dispar pero bien avenido? Ya compartieron un programa juntos en El Hormiguero, allá por 2018. ¿Debiera corresponder David a Pablo, invitándole a su Resistencia, o cómo se acabe llamando? Si acudieran con Sánchez y Feijoo, limarían asperezas por el bien de España. Propongo un pésimo chiste para las risas enlatadas: «Tú estás como una moto, pero bronca no quiero».

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