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Las dos caras de…

Margarita Robles

Margarita Robles

Por Jano Luna

En las tertulias informativas se escucha de fondo un creciente fragor de misiles, que provocaría una extensión en Europa de los conflictos supuestamente locales en Ucrania y en Gaza. El temor ha llegado a la calle. Una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas —CIS—revela que el principal problema del mundo, para la muestra de españoles sondeados, serán las guerras en un plazo de diez años. En los pueblos, donde la gente dispone de casas con sótanos, o de parcelas amplias que pueden ser excavadas, no es raro escuchar comentarios, a la hora del aperitivo, sobre proyectos de refugios antinucleares caseros, Se revalorizaría el valor de lo terrenos en la España vaciada. Tal como la pandemia, de forma restringida, ha llevado a los ciudadanos que podían permitírselo a comprar o alquilar casas con jardín. Dos visiones de la supervivencia. 

A esta psicosis bélica han contribuido las declaraciones recientes de la ministra de Defensa, Margarita Robles, cuya perspectiva coincide con otros líderes de la Unión Europea. Dos párrafos esenciales de una entrevista concedida al diario La Vanguardia.  El primero, «la amenaza de guerra es total y absoluta. Europa tiene que ser consciente de que el peligro está muy cerca, no es una pura hipótesis, es real». El segundo, «Putin es una enorme amenaza para los países limítrofes, pero también para la comunidad internacional. Hoy día, un misil balístico puede llegar perfectamente desde Rusia hasta España. Me gustaría hacer una llamada de atención a la sociedad española, porque a veces tengo la percepción que no somos conscientes del enorme peligro que hay en estos momentos». Se produce cierta paradoja cuando la jefa de los Ejércitos, tercera en la cadena de mando tras Felipe VI y Pedro Sánchez, advierte sobre un acontecimiento letal para millones de seres humanos, cuando éstos poco pueden hacer, más allá de incorporarse obligatoriamente a los campos de batalla sin son jóvenes, o refugiarse donde puedan, como han hecho las familias atacadas por Rusia y por Israel. 

María Margarita Robles Fernández, leonesa que cumplirá en noviembre 68 años, tiene un fuerte carácter, que contrasta con su menuda figura y su sonrisa apacible, cuando posa a la entrada del Palacio de la Moncloa antes de cada consejo de ministros. Pertenece al núcleo duro de Pedro Sánchez, a quien apoyó en momentos límites, cuando el Partido Socialista heredero de Felipe González, estuvo a punto de cercenar la carrera del político más testarudo de la democracia. Ha sigo jueza, dato que imprime carácter, con una trayectoria que la llevó a la cima de la profesión. Tercera mujer que ha ejercido su cargo actual desde el principio de la historia parlamentaria —cuando el departamento se denominaba, con mayor propiedad, Ministerio de la Guerra—. Sucesora de Carme Chacón y de María Dolores de Cospedal. Pertenece a la asociación progresista Jueces y juezas por la Democracia, pero se lleva estupendamente con los mandos del Partido Popular. Cuestiones de Estado. El puesto previo como secretaria de Estado de Interior, con el ministro Juan Alberto Belloch, le daría a conocer el lado más oscuro de la política.

Su mensaje en La Vanguardia se ajusta a la frase del escritor militarista en el Imperio Romano, Flavio Vegecio Renato, simplificada así: «Si deseas la paz, prepárate para la guerra» (en latín, «si vis pacem, para bellum»). O, como parafraseó un humorista del siglo pasado: «Si quieres vivir en paz, cómprate una parabellum».  No encaja con lo que dejó escrito el fotógrafo estadounidense Erich Hartmann, de origen alemán: «La guerra es un lugar donde jóvenes que no se conocen y no se odian se matan entre sí, por la decisión de viejos que se conocen y se odian, pero no se matan». No confundir con el aviador alemán de mismo nombre y apellido, que en la segunda guerra mundial derribó 345 aviones soviéticos y 7 estadounidenses, con sus correspondientes tripulantes. 

Acerca de los contenidos y funciones del Ministerio de Defensa, no es baladí el cuantioso presupuesto para la compraventa de armas. Asumidos los arrebatos patrióticos y el instinto depredador que heredamos desde tiempos, remotos, España ocupa, como potencia militar, el séptimo lugar dentro de la OTAN y cuarto, tras Italia, Francia y Alemania en el ámbito europeo Las cifras oficiales no son fiables, pues impera el secretismo. Entre nuestros buenos clientes, Israel y Arabia Saudí. El negocio es el negocio,

El 17 de enero de 1961, el general y héroe de la segunda guerra mundial, Dwight Eisenhower pronunciaba por televisión su discurso de despedida como presidente de Estados Unidos, dando paso a John Kennedy. Sorprendió a los espectadores con esta frase profética: «En los consejos de gobierno, debemos protegernos de la adquisición de influencia injustificada, deseada o no, por parte del complejo militar-industrial. El potencial de un desastroso incremento de poder fuera de lugar existe y persistirá. No debemos dejar que el peso de esta combinación ponga en peligro nuestras libertades o procesos democráticos». En el texto original se refería al “complejo-militar-industrial-congresista”. Pero eliminó el último concepto para no herir la sensibilidad de los legisladores.

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