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Las dos caras de…

Luis Pérez Fernández

Alvise

Jano Luna

Si el Centro de Investigaciones Sociológicas hiciera un sondeo monográfico, preguntando a una muestra de opinantes quién es Luis Pérez Fernández, el desacierto sería general. La gran mayoría confesaría no tener la menor idea sobre un desconocido con nombre muy común, y con dos apellidos entre los ocho más corrientes en España. Pero si en lugar de utilizar la partida de nacimiento, el CIS consultara sobre ‘Alvise’ Pérez, nombre de guerra del personaje, más de uno respondería: «¡Ah, sí! Ese chico que ha salido de eurodiputado y va a erosionar las democracias desde Bruselas» —votante de izquierdas—. O bien: «Por supuesto, ese tipo faltón que nos ha robado votos y pretende seguir haciéndolo» —votante de derechas—.

En efecto, ‘Alvise’ Pérez, sevillano de 34 años, incordia a los partidos que utilizan estrategias tradicionales en sus campañas. Se le ha comparado, por su desmesura, con los populistas José María Ruiz Mateos-Mateos y Jesús Gil y Gil, quienes se metieron como él en política para blindarse frente a la justicia. El fundador de Rumasa fue también diputado en el Parlamento Europeo. Pero ambos son dos casos ‘viejunos’ de actores sobreactuando en un esperpento.

No son comparables con la habilidad de Pérez Fernández en las redes sociales para esparcir bulos por doquier y conseguir demandas, que le han hecho protagonista sin apenas acarrearle malas consecuencias. Salvando las distancias, sería un discípulo de Donald Trump con muchos menos medios y mínima presencia pública. La incógnita reside en si sobrevivirá en el escenario tras cumplir los cinco años entre Bruselas y Luxemburgo. O si su éxito será tan corto como el de los segundones clasificados en Operación Triunfo. En la práctica, su formación sólo ha obtenido tres eurodiputados, lejísimos de las cifras cosechadas por PP y PSOE. 

En esta sociedad de famas efímeras, se puede pasar del éxito a la extinción en poco tiempo. Bien lo han sufrido Unión Progreso y Democracia o Ciudadanos, donde prestó sus servicios un ‘Alvise’ Pérez aún sin barba, antes de montarse por libre como cabeza de ratón. Colaborando sucesivamente en los dos bandos, aprendió los intríngulis para propugnar el final del sistema de democracia imperfecta, que él ha llevado al delirio. En una discoteca donde ha celebrado su relativa consagración, ha prometido intentar que Pedro Sánchez acabe en la cárcel, así como la deportación masiva de inmigrantes, Su invento, denominado Se Acabó la Fiesta (SALF), se ha nutrido del descontento de los jóvenes sin futuro, de las corrupciones reales o supuestas del bipartidismo, y del desprestigio creciente de las instituciones. La contrafigura en la ultraderecha del primer Podemos.

Sus más de 800.000 votos suman 11.000 menos que el partido Sumar de Yolanda Díaz, con el mismo número de diputados. Para lo analistas, un éxito del recién llegado y un fracaso de la vicepresidenta. La aritmética según se mire. Alvise habría rebañado sufragios a Vox y, sobre todo, habría cautivado a un buen contingente de hombres menores de 40 años, anteriormente abstencionistas o recién cumplida la mayoría de edad. Si, tal como afirmó Enrique Tierno Galván «las promesas electorales están para no cumplirse», no es el problema de SALF, pues no ha elaborado ningún programa sobre sus políticas para Europa y un improbable gobierno. Ni siquiera ha creado un partido, sino una ‘agrupación de electores’. Todo muy fluido, como sus propios mensajes, que desmiente de un día a otro sin rubor.

Imaginemos, como pura especulación, que Se Acabó la Fiesta pudiera estar inspirada en la canción con el mismo título ‘La fête est finie´, publicada en 2017 por el rapero y actor francés Aurélien Cotentin, más conocido por el seudónimo Orelsan. Dentro de unos años, cuando ‘Alvise’ Pérez haya sido rechazado o engullido por el sistema, ¿reproducirá en Tik Tok, Telegram o Youtube los versos finales de esta composición, con coros de Rosa Díez, Albert Rivera y Pablo Iglesias?

La fiesta se acabó

Se supone que cambiaríamos las cosas

¿Desde cuándo las cosas nos cambiaron a nosotros?

Se suponía que no haríamos lo mismo que los otros

¿Todo el mundo mentía?

Se supone que cambiaríamos las cosas

¿Desde cuándo las cosas nos cambiaron a nosotros?

Se suponía que no haríamos lo mismo que los otros

¿Todo el mundo mentía?

Por el momento su eclosión, que algunos medios han calificado exageradamente de ‘seísmo’, se limita a fraccionar la oposición de las derechas al PSOE.

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