Escrito por 5:17 pm Las dos caras de...

Las dos caras de… Francisco Galindo

Por Jano Luna

Si Pedro Sánchez no fuera un optimista compulsivo, habría titulado su actualización biográfica recién publicada como ‘Arenas movedizas’, en lugar de ‘Tierra firme’. Sus más entusiastas seguidores opinan que la presente legislatura será muy inestable, expuesta a que un puñado de votos tránsfugas provoque una crisis de gobierno. El incendio amigo pudiera atizarse por cualquier aliado actual. Desde un encolerizado Pablo Iglesias —cabecilla en la penumbra de los restos de Podemos—, a un defraudado Carles Puigdemont siempre con la mosca detrás de la oreja.

Dentro de la apuesta arriesgada del líder socialista, destaca la negociación del PSOE y de Junts para solucionar, o para sobrellevar, el conflicto histórico entre formaciones constitucionalistas y separatistas. Sánchez ha aceptado las exigencias del exiliado en Waterloo. Según dicen los ‘sanchólogos’, a la espera de que el oscilante devenir político cambie la correlación de fuerzas a su favor. Por ejemplo, si se anticipan las elecciones catalanas a 2024.

Descubrir que un verificador salvadoreño está asistiendo a las sesiones suizas entre los dos partidos, agitó el 2 de diciembre a los medios informativos. Francisco Galindo era un total desconocido. Ahora mismo registra 5.450 resultados en las noticias de Google. No disfruta aún la gloria de aparecer en Wikipedia, pero la alcanzará pronto.

Francisco Humberto Galindo Vélez tiene 68 años y mide en torno a 177 centímetros. Ha sido embajador de El Salvador en Francia, Mónaco y Colombia. Además, es abogado. Ha mediado en conflictos armados. Y ha trabajado a favor de refugiados en varios países, por mandato de Naciones Unidas. 

Su ejecutoria diplomática coincide con la etapa 2009-2019, cuando gobernó en El Salvador el partido izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional. Pese a esta vinculación es un profesional templado, pero tan exacerbados están los ánimos entre el gobierno de progreso y la oposición de regreso, que el ‘antisanchismo’ lo ha saludado con feroces improperios. 

Federico Jiménez Losantos detecta a un comunista infiltrado: «Es el mediador o celestino para rendir España al prófugo Puigdemont y su amigo Putin (…) negocia amnistías entre Estados con escuadrones de la muerte, y narcoterroristas que roban, matan y secuestran para imponer una dictadura a la cubana». 

Pedro J. Ramírez revela coincidencias inquietantes: «Ha querido el destino que el apellido del señor verificador sea el mismo que irónicamente utilizó como alias el policía Amedo cuando contrataba a los mercenarios para atentar en el sur de Francia: Gallego Galindo. Cuando descubrimos la verdad, hicimos una pausa tras la primera sílaba Gallego Gal-indo (…) aquello era la guerra sucia y esto tan sólo es la política sucia».

En comparación, Alberto Núñez Feijoo resulta hasta mesurado: “Poner el futuro de España en manos de un ciudadano de El Salvador es una humillación y un despropósito (…) un mediador experto en guerrillas nos dice cómo tratar a una comunidad autónoma”, 

Otros comentaristas se limitan a trazar una mera semblanza del verificador. Con excepción de David Miller, colaborador en la poco conocida web tusportmundo.com. Escribe, con admiración: «La elección representa una oportunidad para fortalecer los lazos entre España y El Salvador, así como para promover la paz y la resolución de conflictos en todo el mundo. Su vasta experiencia y compromiso con el diálogo lo hacen ideal para contribuir en este importante proceso».

Miller se presenta como aficionado a los viajes, incurable especialista en tocino, evangelista en TV, entusiasta de Internet y creador típico. Así como suena.

Junto a la resistencia civil contra la amnistía y el consiguiente referéndum de autodeterminación, parte del obispado español ha empuñado el crucifijo de guerra. Una secuencia de actos religiosos alcanza la culminación el 8 de diciembre, con la convocatoria de un ‘Rosario Nacional’ en distintas ciudades, y con epicentro en la calle madrileña de Ferraz junto a la sede del partido socialista.

Si la coalición Feijoo-Abascal no ha conseguido descabalgar a Sánchez con la aritmética postelectoral, la parte confesional de la España eterna confía en que la Virgen escuche sus oraciones, salvando a la patria con uno de esos milagros que desde hace siglos se hacen de rogar.

Close