Escrito por 10:58 am Las dos caras de...

Las dos caras de… Iker Jiménez

Por Jano Luna

La cosa viene de antiguo. En concreto de 1941 —plena segunda guerra mundial—, cuando el primer ministro del Reino Unido, Winston Churchill, proclamó en la BBC radiofónica, refiriéndose a las intenciones de la Unión Soviética: «Son un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma». El trabalenguas, parafraseado por algún político actual para explicar lo inexplicable, bien podría aplicarse a la ejecutoria profesional de Iker Jiménez, la estrella mediática de Cuatro Televisión con sus programas ‘Cuarto milenio’ y ‘Horizonte’. 

No porque su éxito sea incomprensible, sino porque se basa en lo oculto, en lo indemostrable y especulativo, en que pone los pelos de punta a los telespectadores crédulos. Convencidos de que el Más Allá está entre nosotros, sin que nos hayamos dado cuenta. Y de que poderes inescrutables dominan nuestras vidas, Si Jiménez hubiese difundido sus teorías en el siglo XIX, habría acabado entre rejas. Tal vez ajusticiado en la plaza pública sin cámaras televisivas.

La Cuatro ha sufrido continuas metamorfosis, desde que naciera como regalo de José Luis Rodríguez Zapatero al Grupo Prisa en 2005. En abierto a partir de la codificada Canal + —distinguida, entre otros méritos, por incorporar películas pornográficas a su programación de madrugada—, brota esta cadena con pretensiones de romper moldes, de modernizar la comunicación. Antena 3 y Telecinco protestan porque no ha tenido que pagar el peaje que ellas sí abonaron para funcionar, pero el nuevo proyecto sigue adelante, sufriendo las pérdidas económicas inherentes a los grandes medios audiovisuales. Pérdidas que los gobiernos de turno compensan para que no cierren y, en la medida de lo posible o imposible, no dejen de difundir sus propagandas.

A Cuatro, igual que a sus competidoras, le ha ido mal como empresa, hasta ser absorbida por el grupo Mediaset, cuyo estandarte es Telecinco. En cambio, para el vitoriano Iker Jiménez Elizari, 51 años, su participación en el invento ha sido una mina de oro. Colaboró en su primera juventud con el legendario Fernando Jiménez del Oso, pionero en la difusión de los grandes misterios de la humanidad que se empeñan en ocultarnos. Como ejemplo, las apariciones fantasmales, ante conductores aterrados, de ‘la chica de la curva’ en Majadahonda.  

En la escuela de ese gurú barbudo, con la mirada penetrante de un malo de película, aprendió el periodista novato los arcanos más insondables, que enseguida aprovecharía para dar contenido a sus espacios, libros, podcast y demás piezas derivadas de la mercadotecnia. Un suculento negocio, en suma, propiciado por legiones de creyentes en que fuerzas secretas manipulan la sociedad, y en que los platillos volantes están ahí arriba, observándonos, aunque las fotos obtenidas por el momento sean de muy mala calidad.

Si Jiménez del Oso, quien alternaba sus revelaciones con el trabajo de psiquiatra, se limitó al mundo de la parapsicología, Iker Jiménez —no hay parentesco a pesar del apellido— ha ampliado su campo de análisis con asuntos de actualidad, siempre debatidos por especialistas más o menos solventes. La pandemia del Covid, la guerra de Ucrania, el asesinato de Borja Villacís, la decadencia de Joe Biden, el ascenso de la ultraderecha, la reunión del temible Club Bilderberg en un hotel de Madrid para seguir dominando el mundo… La enumeración es interminable. Hace unos días se quejó amargamente de que YouTube había eliminado una entrevista realizada por él a personajes que no creían para nada en las vacunas. Aprovechó para atacar a las redes sociales y a las plataformas de transmisión en directo, por sus censuras robotizadas. A, las izquierdas que le le acusan de fomentar teorías conspiranoicas, responde que convoca a quienes saben para que debatan con plena libertad. Él sólo preside el cónclave respetuosamente, como un ‘todólogo’ por encima del bien y del mal. Es innegable que ha ganado los premios más prestigiosos concedidos a las primeras figuras de su gremio. Y que atrae a un público numeroso, a pesar de que Cuatro esté a la cola respecto a las audiencias de las otras cadenas, precedida por Antena 3, Telecinco, TVE 1 y La Sexta. Aficionado al fútbol, hincha del Real Madrid, ha explicado que la camiseta de su equipo favorito tiene un poder especial, próximo a la brujería. Se le puede tomar en serio, o en broma como hace el humorista José Mota en sus imitaciones. La balanza se inclinará a su favor cuando, más allá de la cháchara, en el plató suceda un prodigio paranormal, que no hayan preparado sus guionistas. 

Close