Escrito por 10:06 am Las dos caras de..., Ojo Avizor

Las dos caras de… Isabel Díaz Ayuso

Se estrena estos días en ‘streaming’ una serie tragicómica, cuyo desenlace es imprevisible pues los guiones se van escribiendo sobre la marcha. Los espectadores adoran o detestan a los antagonistas de acuerdo con sus filias y fobias. La trama puede seguirse al minuto navegando por las redes sociales, donde pasiones y bajos instintos se manifiestan con crudeza. Los protagonistas sobreactúan, pues no son artistas profesionales, pero la gente se ha aficionado a los culebrones turcos. 

En el episodio inicial, Isabel Natividad Díaz Ayuso, 45 años, que controla los presupuestos en la región más rica de España, aspira a alcanzar el gobierno de la Nación aunque lo niegue en público. Actúa bajo el influjo de Miguel Ángel Rodríguez Bajón, veterano gurú en lides electorales. Ambos personajes se sitúan en la derecha neoliberal del arco político. 

En el plano psicológico, Isabel sufre el síndrome de Hybris, que produce confianza exagerada en uno mismo, así como imprudencia e impulsividad. Miguel Ángel ejerce con maestría el efecto Pigmalión, que transforma a una persona corriente en ‘star system’, e incluso en ‘sex symbol’ si se tercia. 

El paso del tiempo aprieta y varios son los aspirantes. Isabel —que previamente ha pulverizado a su exsocio e impulsor Pablo Casado— deberá aniquilar a medio plazo al presidente del Gobierno. El izquierdista y posibilista Pedro Sánchez Pérez-Castejón se ha aliado con fuerzas subterráneas denostadas por la lideresa como socialcomunistas, filoterroristas y separatistas. Promotora del madrileñismo universal, profetiza que la obcecación de su rival por mantener un poder ilegitimo, desintegrará la Patria. 

Consigue Pedro que se apruebe por los pelos una ley de manga ancha con los golpes de estado —amnistía en lenguaje técnico—. Su propósito, denuncia Isabel, es reinsertar en la política a delincuentes que consoliden una dictadura bananera. Llega un momento en que el presidente se ve obligado a mantener sus presupuestos de un año a otro, pues no cuenta con apoyos suficientes para aplicarles un porcentaje de incremento. Unida esta rémora a filtraciones sobre negocios ilícitos en el entorno de su exministro José Luis Ábalos, y a insinuaciones sobre tráfico de influencias de su esposa, Begoña Gómez Fernández, sus detractores confían en que tenga los meses contados.

Pedro contraataca con artillería pesada. En una madrugada de febrero, el diario.es —periódico digital progresista—, revela que Salvador González Amador, novio reciente de Isabel, ha comprado la lujosa mansión donde ambos conviven con las ganancias obtenidas por la importación y venta de mascarillas en el pico de una pandemia virulenta, felizmente superada. Habría ocultado al Tesoro Público gran parte de su comisión — dos millones de euros—, mediante facturas ficticias y sociedades sin nada dentro. 

Salvador está aquejado del síndrome del nuevo rico, cuyos síntomas básicos —conscientes e inconscientes—, consisten en gastar e invertir de forma desmedida, desoyendo los consejos de su abogado. Isabel reacciona, acusando  a Pedro de montar una cacería para exterminarla, cuando la voraz Hacienda, según tesis quizás escuchada de su novio la noche anterior, pretende ahorrarse los 600.000 € que le debe por un trabajo legítimo y decente, que —esto sólo lo piensa— ha salvado miles de vidas. 

Un fiscal irrumpe en la polémica, con su informe de que Salvador debe a las arcas públicas más de 350.000 €, hecho que le expone a cuantiosas multas, amén de penas de cárcel. Isabel muestra su indignación porque María Jesús Montero, ministra de Hacienda esté al tanto de las inspecciones de la Agencia Tributaria, dependiente de ella —la ministra—, cuando lo normal sería que no tenga acceso a las investigaciones de sus subordinados. Y encima lo larga en los pasillos del Congreso, frente a las cámaras.

Miguel Ángel, cuyo carácter es volcánico, embiste al mensajero. En una escena de alta tensión amenaza con triturar al diario.es. En su faceta consultora, exhorta a Isabel para que no haga tanto caso a la versión de su Salvador —pues más bien puede hundirla–, y se centre en que nada tiene nada que ver con sus negocios, pero sin dejar de arremeter contra la ley de amnistía, profundamente corrupta.

Encuestados los espectadores sobre qué final de la serie preferirían, varían las sugerencias. Para unos, Isabel romperá con ambas parejas: con la sentimental y también con el mentor que la ha llevado al éxito. Acabará como tertuliana en la tele, siguiendo la estela de Esperanza Aguirre y Gil de Viedma, y de Cristina Cifuentes Cuencas, antecesoras en su cargo y víctimas de una maldición que destruye sus carreras. El público más novelero propone su retorno a la primera línea como heroína indestructible. Se casará con Salvador en la catedral de la Almudena, en ceremonia oficiada por un arzobispo. Obtendrá antes el permiso eclesiástico, pues ambos son divorciados y ella ha retornado al catolicismo tras una fase agnóstica, cuando no estaba al mando de nada. 

A continuación, algunos eslóganes promocionales de la serie, basadas en frases auténticas.

Isabel Díaz Ayuso: «Cuando sea presidenta de la Comunidad evidentemente necesitaré una casa de mayor tamaño, con un estudio donde trabajar y armarios más grandes, porque te cambias muchas veces de ropa al día» (entrevista al inicio de su fulgurante carrera, cuando era gran desconocida).

Pedro Sánchez: «Con Bildu no vamos a pactar, si quiere se lo digo cinco veces o veinte durante la entrevista. Con Bildu no vamos a pactar» (a Navarra Televisión en 2015).

Miguel Ángel Rodríguez: «Tras el ataque desmesurado de Hacienda, de la Fiscalía, del Perro, de la vicepresidenta, del gañán de Transportes, del que no paga impuestos en España de PRISA, de la Intxaurrondo que cobra en B de TVE y la quitan el programa… no pueden matar a Díaz Ayuso!! Nos gusta la fruta!!!» (Perro es Pedro, el gañán es el ministro Óscar Puente. Tuit publicado el 14 de marzo).

Alberto Núñez Feijoo, presidente del partido conservador donde milita Isabel: «Esto es problema de un ciudadano que parece ser que es pareja de Ayuso y que tiene cuestiones pendientes con la Agencia Tributaria. Pues que las arregle». (Cuando Feijoo apoya a alguien, lo hace a la gallega). 

Felipe González Márquez, presidente izquierdista del Gobierno en la democracia, sobre Ayuso: «No me atrevo a definirla. Solo me imagino cómo sería su opinión, participación o decisión en uno de estos consejos de la OTAN, o consejos europeos de la crisis de Ucrania. Y me cuesta encajarla» (González, no obstante, sintoniza con Isabel respecto a los pactos ‘contra natura’ de Pedro).

Jano Luna

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