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Las dos caras de… Leonor de Borbón

La Princesa Leonor y la infanta Sofía / FotoEuropaPress


Por Jano Luna


Leonor de Todos los Santos de Borbón y Ortiz mide actualmente 170 centímetros. El 31 de este mes de octubre cumplirá 18 años y aprovecharán su mayoría de edad para que jure la Constitución en las Cortes Generales. En éste, como en tantos asuntos, la futurible reina de España sigue fielmente la estela paterna. Al igual que Felipe VI, completará los estudios universitarios entre España y otros países, compaginándolos con una educación por tierra, mar y aire, sintetizada en tres años de carrera militar. Un privilegio con respecto a los cadetes de su promoción.

Si la convulsa historia de la dinastía borbónica se remansa, durante un período de tiempo que podría estimarse entre 25 y 30 años, ostentará la triple jefatura de los ejércitos una vez coronada como reina. Nuevo privilegio, tan exclusivo como el de haber nacido con tres principados, un ducado, un condado y un señorío bajo el brazo. Virtuales por supuesto, cuando fueron de dominio territorial  para sus antepasados. 

Cabe señalar otra peculiaridad más que curiosa. No ahora en plena juventud, que ya sería raro, sino un año después de que naciera en 2005, la princesa protagonizó el libro titulado: «Infanta Leonor de Borbón Ortiz: mis primera memorias». Obviamente no lo escribió ella, siendo tierna bebé, sino Fernando Gracia, osado escritor y periodista, con  52 obras en su haber.  

Esta es la sinopsis: «El autor desvela en unas atrevidas memorias, insólitas y únicas, que narran a través de la propia niña los acontecimientos sociales y políticos, así como todos y cada uno de los lugares en que acompañó a su madre desde el mismo día en que fue concebida». No he leído el texto, pero el hecho de que este prolífico autor haya escrito también «El hijo secreto de Franco», resta veracidad al argumento

Según afirma Gracia en una entrevista añeja, el tal hijo bastardo «murió con 20 años y al ser colaborador de los masones, falleció como los masones canarios, que eran secuestrados en una bodega de un barco de guerra y metidos en unos sacos que se lanzaban al mar». Y así responde a otra pregunta: «tal y como evolucionan los distintos sistemas políticos, yo creo que las monarquías no durarán. No creo que Leonor llegue a reinar. Porque la tendencia es ir a un sistema federal».

Refleja así un sentir republicano, que ha llegado al gobierno de la nación a través de Podemos. Por ahora la princesa es una joven de belleza radiante y serena, que cumple con soltura sus compromisos públicos, sin dar muestras de cansancio. Y sabe sonreír a las cámaras como marcan los cánones. La sonrisa muestra con naturalidad que carece de colmillos. Lo que médicamente se llama ‘agenesia hereditaria’, y metafóricamente significa ausencia de maldad. Nada que no puedan solucionar unos buenos implantes.

En su vida privada, que siempre será pública, comienzan a adjudicarla novios a boleo. Sería necio expresar que se trata de una chica como cualquier otra de su generación, disfrutona  con el cine japonés de animación, el programa MasterChef —ha dado cursos de cocina—, las tapas en los bares, la lectura antes de dormir, el voleibol, la robótica, o las canciones de Rosalía.

Todo esto muy cierto, pero no olvidemos que será la segunda reina borbónica, tras la regencia de su trastarabuela María Cristina, esposa de Alfonso XII. Que su tatarabuelo se llamó Alfonso XIII, y don Juan su bisabuelo —el rey frustrado—. Que, por si fuera poco, es nieta del Émérito Juan Carlos I. Figuras históricas que sufrieron desamores, dramas políticos y destierros. Pero Leonor está suficientemente preparada como para no padecer estas circunstancias, aún en el peor de los casos.

De ello se encargarán tanto su padre, el rey juicioso, como su madre, la plebeya que conquistó a un hombre de quien no se conocen escándalos mayores. Tendrá en su hermana Sofía, liberada de tediosos protocolos, un refugio en las horas bajas que afligen a cualquier mortal. No puede decirse lo mismo de sus numerosos primos hermanos, cuya relación ha perdido desde hace años.

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