Escrito por 9:57 am Dossier

Las familias se han empobrecido un 10% en los últimos tres años

Forbes nos informa que los megarricos hispanos se han enriquecido un poco mas este año con excepción de Amancio Ortega que solo obtuvo el pasado año unos ingresos de 53.500 millones. Si se detrae a los Ortega del club de los cien más ricos, la fortuna de los megárricos creció como media 152.207 euros cada día.Otra fuente, la de Eurostat y el INE indican que  solo tres países sufren tasas de pobreza más altas que España: Rumanía, Bulgaria y Grecia 

Según un informe de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) entre enero de 2021 y noviembre de 2023 las familias han perdido un 10% de poder adquisitivo. Y es que frente a una subida acumulada del IPC del 16,1%, el salario medio apenas se ha incrementado un 6,1%. La estimación de crecimiento en 2023 es del 4%.

Esta información ha sido elaborada por un equipo de economistas, abogados, estadísticos, ingenieros y editores de OCU, que cuenta con 190.000 socios activos, que, en colaboración con laboratorios independientes, analizan desde 1975 los principales productos y servicios de consumo. 

Están especialmente perjudicados quienes pagan una hipoteca variable, un gasto que aumentó un 30% en los últimos tres años, pero que no se contabiliza como tal en el IPC. Si se tuviera en cuenta junto con el resto de los gastos domésticos, tal y como hace el estudio de OCU, una familia bien asentada con dos hijos en edad escolar acumula una inflación media del 21,6%, lo que finalmente se traduce en un empobrecimiento del 15,5%.

También están especialmente castigados quienes viven en alquiler en una gran urbe lo que tampoco refleja bien el IPC. El peso que el IPC general concede al alquiler es muy inferior a ese 40% de los ingresos que se pagan en muchas ciudades. 

Como consecuencia de ello, una pareja joven que haya firmado un nuevo contrato después de 2021 en Madrid o Barcelona acumula una inflación doméstica del 18,8% y del 29,2% respectivamente, lo que supone una pérdida de poder adquisitivo del 12,7% y del 23,1%.

Obviamente, otro colectivo perjudicado son las familias con rentas bajas. Quienes vivan al día, sin capacidad de ahorro, este 10% de pérdida de poder adquisitivo implica no poder pagar a tiempo un recibo o no alcanzar a pagar bienes de primera necesidad.

El estudio de OCU revela que, tras la vivienda, los gastos que más crecieron desde 2021 fueron la alimentación, el transporte y el ocio. Por ejemplo, para el caso de una pareja sin hijos, el coste en alimentación ha subido en 105 euros al mes; en automóvil y transporte pagan 52 euros más; y en ocio 65 euros más. Por el contrario, en vestido y calzado su factura mensual apenas ha aumentado en 5 euros más, 8 euros en bienes para el hogar y 10 euros en conservación de la vivienda y suministros.

OCU solicita cambios al Gobierno. Entre los más urgentes están:

– En el caso de la vivienda, debería facilitarse a los hogares con hipoteca variable cambiar a una hipoteca fija, reactivando la exención de la comisión por cancelación; y en lo que respeta a los alquileres, impulsar de una vez por todas el alquiler público de vivienda social, en mínimos históricos.

– El actual precio de los alimentos es otro motivo de preocupación que apenas ha paliado la reducción del IVA, por lo que se hace imprescindible aumentar de forma sustancial el cheque de 200 euros para familias con ingresos de menos de 27.000 euros, así como el número de beneficiarios, aumentando el límite de ingresos.

– Y, al igual que se mantienen las ayudas al transporte público hasta final de año, debería prolongarse más allá de junio la reducción de los impuestos a la electricidad y al gas, ya que suponen un ahorro conjunto de 370 euros al año para un hogar medio.

Los sueldos no han subido en la misma medida

En apenas tres años, la vida se ha encarecido un 16% más para la media de españoles… y para algunos las cosas son aún más complicadas. Los sueldos no han subido en la misma medida, y esto da como resultado un empobrecimiento real, especialmente para algunas personas. 

La pandemia, la inflación, la inestabilidad geopolítica generalizada que vivimos han terminado de alimentar una situación que estamos notando y mucho en nuestros bolsillos,  pero que no es igual para todo el mundo ni ha tenido los mismos efectos en todos los sectores. 

Es un hecho: frente a una subida acumulada del IPC del 16,1%, el salario medio apenas se ha incrementado un 6,1% desde 2021.

Los responsables de la carestía de la vida

¿Qué está detrás de la subida de la inflación? Ha sido la confluencia de distintos factores lo que está detrás de esta tormenta perfecta:

  • Gran subida de los precios de la energía y los carburantes, que hizo dispararse el precio de gasolina, gasóleo, gas, electricidad y hasta butano, afectando de manera directa al funcionamiento de industrias, servicios, agricultura… y, claro está, en el precio de los transportes y la distribución.
  • Ese aumento de los costes energéticos, combinado con la subida de precio de las materias primas se ha traducido en un gran incremento en elprecio de alimentos.
  • Por otra parte, las políticas monetarias destinadas a enfriar la economía ha supuesto un alza de los préstamos de tipo variable… unas hipotecas prohibitivas conducen a muchos a plantearse la opción del alquiler, y el incremento de la demanda unido a la limitada oferta de nuevo provoca una subida de precios.

Está claro que muchos hogares han tenido que ajustarse el cinturón, modificar sus hábitos de consumo, porque llegar a fin de mes se ha convertido en una hazaña… aunque para unos más que para otros.

El IPC no considera todo por igual

El IPC es un dato calculado por el Instituto Nacional de Estadística a partir de la evolución de los precios de casi 1.000 artículos, ponderando su importancia según el peso que tengan en un presupuesto familiar medio. Pero

La vivienda es determinante:

  • El alquiler en una gran ciudad se lleva en torno al 30% de los ingresos de los alquilados, y asciende en algunos casos al 50%.
  • Tampoco valora de una manera realista lo que supone pagar la hipoteca: el IPC no recoge la inversión en vivienda como gasto y, por lo tanto, no forma parte del cálculo de la inflación, aunque el dinero que una familia destina a comprar casa es una de las partidas que más condicionan su economía, especialmente en los últimos tiempos si tienen una hipoteca de interés variable.

Tras la vivienda, los gastos que más crecieron desde 2021 fueron la alimentación, el transporte y el ocio. Por ejemplo, con los datos del pasado mes de enero, para una pareja sin hijos, el coste en alimentación ha subido en apenas 3 años105 euros al mes, en automóvil y transporte pagan 52 euros más y en ocio 65 euros más. Por el contrario, en vestido y calzado su factura mensual apenas ha aumentado en 5 euros más, 8 euros en bienes para el hogar y 10 euros en conservación y suministros.

Y un colectivo especialmente perjudicado son lasfamilias con rentas bajas,que viven al día, sin capacidad de ahorro, para quienes un 10% de pérdida de poder adquisitivo implica no poder pagar a tiempo un recibo o no alcanzar a pagar bienes de primera necesidad… unos bienes cada vez más caros.

El IPC es muy elocuente, pero detrás de los números hay hogares reales, con familias que tienen facturas que pagar todos los meses y que no han parado de crecer durante estos años hasta alcanzar límites insoportables. 

Las ayudas son imprescindibles

Una situación de crisis económica como la que todavía estamos viviendo ha hecho imprescindibles las medidas anticrisis, con rebajas en los impuestos y también ayudas directas a determinados colectivos o sectores económicos así como cambios normativos. Algunas llegaron tarde y otras no han bastado para frenar la escalada de precios, aunque al menos han servido para mitigarla… Con todo, la situación sigue siendo preocupante, yel nuevo dato del IPC viene a demostrarlo claramente.

OCU pide: 

  • Que se facilite el cambio de hipoteca, reactivando la exención de la comisión por cancelación.
  • Se tomen medidas reales para fomentar el alquiler público de vivienda social.
  • Se mantenga el IVA reducido de los alimentos, ampliándolo a otros como carne y pescado.
  • Se aumente el cheque de 200 euros para familias con ingresos de menos de 27.000 euros, así como el número de beneficiarios.
  • Se prolongue la reducción de los impuestos a la    electricidad y al gas.

EL NUMERO DE POBRES CRECIÓ EN UN 8.3 % 

Una fuente,  resultado de la conjunción del Eurostat de la Unión Europea y el Instituto Nacional de Estadística (INE) nos informa del engrosamiento del porcentaje de población en situación de carencia material y social severa y el de la población en riesgo de pobreza.

No caeré en la demagogia fácil de insinuar que los ricos se han enriquecido más empobreciendo a los pobres pero si es evidente que es insoportable el aumento de la desigualdad en nuestro país. 

Las estadísticas no hacen demagogia

Sostengo que hay que dar prioridad, sobre otras estadísticas macroeconómicas, a los indicadores sociales y de forma especial a la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) que se realiza desde 2004, con criterios armonizados para todos los países de la Unión Europea sobre la distribución de ingresos y la exclusión social en el ámbito europeo. En definitiva sobre el grado de cohesión social, base de una convivencia más justa. 

La última encuesta europea es de lo más inquietante. No llego al extremo de la opinión bienintencionada del prestigioso economista Santiago Niño Becerra que, comentando el último ECV sostiene que “España ha fracasado como país” pues la exageración es siempre contraproducente al fomentar la inactividad de quien se acoge a la constatación de que siempre ha habido pobres y ricos”, que lleva a la resignación y a la impotencia política. Pero no encuentro los adjetivos adecuados al constatar que el porcentaje de población en situación de carencia material y social severa en 2021 se situara en el 8,3%. Un porcentaje que se establece contando los que no pueden permitirse mantener la vivienda con una temperatura adecuada (14,3%, frente a 10,9% del año anterior), y ha tenido retrasos en el pago de gastos relacionados con la vivienda principal o en compras a plazos en los últimos 12 meses (14,4%, frente a 13,5% en 2020). 

Regiones desiguales

Respecto a población en riesgo de pobreza un indicador que mide la desigualdad, no la pobreza absoluta, sino cuántas personas tienen ingresos bajos en relación al conjunto de la población me atengo al hecho de que en 2021 (teniendo en cuenta los ingresos de 2020) el porcentaje de población con ingresos por debajo del umbral de riesgo de pobreza (la llamada tasa de riesgo de pobreza) se situó en el 21,7% de la población española, frente al 21,0% del año anterior.

La desigualdad es también notable entre las distintas comunidades autónomas. En Cataluña y Madrid está un tanto estabilizada en torno al 15 %; y, por ejemplo, en Andalucía, Extremadura, Ceuta y Melilla se sitúa en torno al 32, más del doble. La excepción favorable la ostentan Navarra (9.8) y el País Vasco (12.2).

España en la cola

Y desde luego también se notan las desigualdades entre España y sus compañeros de la Unión Europea donde, desde 2008, España está a la cola. Solo tres países sufren tasas de pobreza más altas que España: Rumanía, Bulgaria y Grecia, según la oficina estadística de la Unión, Eurostat.“ Sin embargo hay que reconocer que en nuestro país millón y medio de personas se salvaron de la pobreza gracias a los ERTE que, desgraciadamente, no alcanzaron a quienes tenían contratos irregulares o sobrevivían de la economía sumergida. 

 “La crisis de pobreza que ha provocado la Covid no es nueva, sino que sobreviene sobre otras crisis no resueltas”, explica Juan Carlos Llano, coordinador del estudio de la Red Europea de Lucha Contra la Pobreza y la Exclusión Social en España.  En su opinión las personas en situación de pobreza no llegaron a recuperarse por mucho que el PIB volviera a valores de 2008. “La culpa no es de la Covid, – remachó – la pandemia no es la causa de la pobreza porque esas causas son estructurales.

Ya no es cierto que a más empleo menos pobreza

El informe sobre la tasa de pobreza en España señala que la relación directa “a más empleo menos pobreza”, es cada vez menos cierta. Tener un empleo, en muchos casos, no permite vivir con dignidad. El 36,2% de quienes viven bajo el umbral de pobreza destinan más del 40% de sus ingresos a la vivienda, frente al 9,9% de la población que no se encuentra en situación de pobreza.  Los cambios en las condiciones contractuales de trabajo son las causas que están en el origen del incremento de las tasas de pobreza entre la población con empleo. 

El estudio indica que en 2021, el 10,6% de las personas con educación superior –FP superior o título universitario– estaba en situación de pobreza, 3,4 puntos porcentuales más elevada que la registrada al inicio del período, en 2008, cuando el 7,2% de las personas con estudios superiores estaban en riesgo de pobreza. Tres de cada diez personas con solo estudios de Primaria son pobres, el 25,8% de los que llegan a la Educación Secundaria Obligatoria viven bajo el umbral de la pobreza y el 20,4% de los que han estudiado Bachillerato.

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