Escrito por 1:41 am Política

Las prisas de Yolanda

Yolanda Díaz

Yolanda Díaz. / Foto EuropaPress


Por Inmaculada Sánchez


Esta semana Sumar ha presentado la que se anunció como su propuesta de amnistía a los independentistas catalanes, ahora rebajado a categoría de “informe de expertos”. Díaz ni siquiera ha hablado en el acto: ¿Prudente contención tras la irrefrenable sobreexposición en la que se había embarcado tras el 23-J? ¿Correctivo exigido desde Moncloa para no enturbiar aún más las complejas aguas negociadoras de la investidura? ¿O simple pausa táctica en unas prisas que pueden molestar al PSOE o, por el contrario, formar parte de una estrategia pactada?

A Yolanda Díaz le gusta mucho hablar pese al pausado ritmo de su charla. Y que los ecos de lo que dice y hace lleguen a lo más alto aunque se declare en permanente combate contra el ‘ruido político’.  La líder de Sumar afronta esta nueva legislatura por primera vez como jefa de un espacio político tan diverso como complejo y que se juega su influencia y pervivencia en la reedición de un segundo gobierno progresista con una aritmética parlamentaria mucho más exigua que el anterior, no solo para Sánchez sino aún más para ella, cuyas huestes han decrecido tras el 23-J. ¿Quizá por eso las prisas?

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo en funciones sorprendió a todos el 4 de septiembre pasado al viajar a Bruselas a reunirse con Puigdemont cuando las negociaciones entre el PSOE y los independentistas de Junts se desarrollaban aún en una estricta discreción y de tanteo de posibilidades. Todavía faltaban tres semanas para la investidura fallida de Feijóo y el ‘desgaste’ le tocaba a él y al PP, decían en el PSOE, molestos con la cordial foto de la número tres del Gobierno y el fugado de la justicia como munición para la derecha política y mediática.

Pero Díaz no se arredró. Transmitió como fruto de su visita un supuesto “acuerdo” con Puigdemont para  “explorar todas las soluciones democráticas para desbloquear el conflicto político” y tres días después se daba un cálido y sonriente abrazo con el otro prófugo y eurodiputado de Junts, el exconseller Toni Comín, en un acto público bruxelense. 

Desde entonces, las certezas sobre la reedición de un gobierno de coalición comandado por Sánchez han sido una constante en las apariciones de Díaz en el escenario político. “No lo duden, habrá gobierno progresista” ha repetido una y mil veces, mucho antes de que el presidente Sánchez  incorporase esta certidumbre también a sus mensajes, una vez pasado el trámite de la investidura de Feijóo.

La sobreexposición de Díaz ha caminado a la par que afloraba cierto descontento interno sobre su forma de manejar el timón de Sumar. No sólo por el sorprendente reparto de portavocías en el grupo parlamentario, que ha dejado fuera a los dos partidos con más representación, Podemos e Izquierda Unida (cinco escaños cada uno), a excepción de Sumar (10), y priorizando a Compromis o la Chunta, que solo cuentan con dos escaños y uno respectivamente. También por el retraso en la puesta en marcha de la asamblea constituyente de Sumar como organización, de la que no se conocen fechas y que debería aportar transparencia en la toma de decisiones.

La visión de los juristas elegidos por Sumar del alcance de una futura ley de amnistía abunda en su encaje constitucional y colabora en la necesaria explicación y digestión de una medida tan excepcional para la ciudadanía, uno de los principales retos para el próximo Gobierno. Pero los tiempos en política también resultan cruciales. Y la presentación de esta semana ha sido recibida con desdén por otros necesarios socios: ERC ha dicho que ellos negocian con el PSOE, y el PNV, que no hace falta ser el “perejil de todas las salsas”, en palabras de su portavoz, Aitor Esteban.

El PSOE pretendía una investidura express antes de que concluyera octubre y ha enfriado el calendario para que las complejas negociaciones fructifiquen emplazándola a noviembre. Díaz debería compaginar más sus urgencias con la hoja de ruta monclovita. No sólo cada paso, sino el momento en que se da, puede resultar capital para la posible investidura de Sánchez.

Close