Escrito por 6:03 pm Política

Las recetas de MÁR como hacedor de un presidente y de una presidenta

Por Mateo Estrella

Para los duchos en asuntos políticos antes que en pelágicos, MÁR no significa ’masa de agua salada’ con tilde errónea, sino las siglas de Miguel Ángel Rodríguez actual jefe del Gabinete de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid (en adelante CAM). Es el monosílabo que este periodista, con origen modesto y reconvertido muy joven en figura pública, gusta utilizar en X/Twitter para sus belicosos mensajes. Así le conocía la profesión periodística en la era analógica, cuando influyó con su buen tino en que José María Aznar alcanzara la presidencia del Gobierno, para ser premiado de inmediato con la secretaría de Estado de Comunicación y con la condición de portavoz gubernamental. Más tarde, cumplida su misión con creces, se retiró a la empresa privada, desde donde ha ingresado en el club selecto de profesionales acaudalados. A partir de los datos últimos publicados en el portal de transparencia de la CAM, y recalculando sus inmuebles del valor catastral al precio de mercado, se le estima un patrimonio en torno a 5,7 millones de euros.

Lo ha ganado, en buena parte, gracias a la red de contactos relevantes que se tejen  arrimándose a la buena sombra del poder. No es un superhombre, ni él lo pretende. Tampoco un embaucador, como exageran sus detractores cuando le definen como el Rasputín de Díaz Ayuso. Al igual que se ha desorbitado su papel en el ascenso de Aznar a las alturas, no exento de dificultades en sus comienzos. Expresidente y presidenta han actuado de manera autónoma cuando les apetece. Por encima de sus asesores, fueron propulsados gracias a la potente organización y a la disciplina de voto del Partido Popular. Consideraciones que no restan mérito a las habilidades de MÁR, consagrado en apariencia al manejo permanente de los medios de comunicación, de las redes sociales y de las técnicas marquetinianas como sistemas para engrandecer a sus patrocinados. Todos estos instrumentos, se combinan con la utilización de medios propagandísticos clásicos, que consiguen el fervor de sus partidarios e intentan ‘triturar´ (por utilizar una expresión reciente de Rodríguez) a los adversarios tratados como enemigos. Estos últimos reaccionan, de forma que el navajeo sin víctimas mortales está garantizado, ante la expectación del pueblo soberano. 

Asimismo es desmedido considerar (como se ha hecho en este medio donde escribo) al notorio jefe de Gabinete como un Pigmalión del siglo XXI, forjador del estrellato de Díaz Ayuso. En la edición original del mito griego, Pigmalión era un artista que se enamoró hasta las cachas de su propia escultura Galatea, a quien la diosa Afrodita dio naturaleza humana para que disfrutara sexualmente (y en modo monogámico) con su creador. No es preciso explicar cuán libérrima es la presidenta en sus relaciones sentimentales, nunca propiciadas por MÁR. La más reciente, con el novio comisionista, pudiera obligarla a luchar por su mandato regional, renunciando a las aspiraciones monclovitas inspiradas por su preceptor.

Avancemos hasta la versión sesentera de My Fair Lady, deliciosa película inspirada en el relato helénico y en George Bernard Shaw. Aquí crecen las divergencias. Si algo no ha conseguido MÁR es mejorar la vocalización de Díaz Ayuso, propósito argumental del profesor Henry Higgins con la humilde florista Eliza Doolittle. A veces, cuando la presidenta lee un discurso pareciera que no comprende lo que dice. A su favor, los lapsus contribuyen a una visión simpática del personaje, como lo fueron los deslices verbales (y premeditados) de la simpar Carmen Sevilla. Lo demuestra la frase viral «me gusta la fruta», con un doble sentido que convierte un insulto hacia la madre del aludido en dulce sugerencia a la dieta mediterránea. Por menos de 20 € puede conseguirse en Amazon una camiseta con el eslogan para lucir con decoro en las manifestaciones contra el Gobierno central.

Comunicación, contratos publicitarios, relaciones públicas… son las armas nada secretas que descarga Miguel Ángel Rodríguez para engrandecer la figura de sus superiores inmediatos. Pero un político avezado, como es él, ha de conocer el perfil de sus votantes para dar en la diana. Desde Aznar a Ayuso ha pasado toda una generación. Han cambiado las costumbres, la correlación de fuerzas, los equilibrios electorales. Pero algunos principios a observar para el triunfo en las urnas siguen vigentes. Resumiré un informe del Centro de Investigaciones. Sociológicas (CIS), redactado antes de los últimos comicios generales. 

«El votante del PP está muy movilizado. El 86% tiene previsto ir a votar con toda seguridad y parece el más fiel, ya que el 79% de los que votaron a los populares en 2019, volverán a hacerlo este 2023. Tan solo un 7,8% de los votantes de 2019 podría irse a Vox. Los mayores de 50 años concentran el 42% de la población y el 66% de la riqueza en España. Los hogares de las personas de 50 a 65 años disponen de más del 66% de la riqueza neta del país y se han convertido en un objetivo primordial para las marcas (…) El 55% de sus votantes tiene más de 55 años, lo que no impide que también cuente entre sus filas con fieles más jóvenes: un tercio de los votantes del PP tiene entre 35 y 55 años. Su nivel económico es bueno. Tanto es así que el 70% valora como buena o muy buena su situación económica personal. Frente a ellos, apenas un 17,3% la tacha de mala. Y en el terreno personal, el votante del PP es mayoritariamente casado (59,9%) y católico: el 39,7% es católico practicante y el 45,3% es católico no practicante. En la esfera política, la mayoría se encuentra en el centroderecha: ahí se ubica casi el 60% (un 14,3% justo en el centro). Tan solo un 21,5% se considera situado lo más a la derecha posible (es decir, en la extrema derecha). Y apenas un 2,2% dice sentirse de izquierdas».

Se trataría de un manual sencillo, adaptable a la realidad por cualquier agencia publicitaria solvente, en cuyo desempeño ha trabajado MÁR durante su discurrir en la empresa privada, ante de aceptar el reto Díaz Ayuso tal vez por recomendación de Aznar. El problema es que la distribución geográfica del voto, por comunidades autónomas, hace prácticamente imposible que un candidato alcance el poder central con malos resultados en Cataluña y en el País Vasco. Así se explica el añejo pacto del Majestic, cuando Aznar cedió a cuanto le exigió Jordi Pujol con tal de que apoyara su gobierno. Y, sostienen las malas lenguas, cerrando los ojos y cegando vías judiciales ante el enriquecimiento ilícito de la poderosa familia barcelonesa. No es el caso de la presidenta madrileña, cuyo mantra principal, repetido en sus apariciones públicas, es la denuncia de la Ley de Amnistía como «la más corrupta de la democracia». O la definición de EH Bildu como organización proetarra y por tanto ilegalizable. En definitiva, y a pesar de su éxito al coronar a Madrid como capital cuasi mundial de la libertad, este concepto centralista llegaría a frustrar su candidatura a primera ministra, si es que no la salpica el caso ‘González Amador’. 

Entre los logros de MÁR, merece destacarse (sea cosa suya, o en colaboración con  expertos dietistas) la evidente mejora física de Isabel Díaz Ayuso. También Aznar pasó de lucir un físico más bien asténico, a impresionar (playas de Cerdeña, 2009) con un cuerpo fibrado y notables abdominales, al parecer producto de 2.000 flexiones diarias, aunque él mismo las redujo a 600. Algo admirable cuando te aproximas al 60 cumpleaños.

Por aquel entonces el mandatario estaba alejado de Rodríguez. No así la presidenta cuando en abril de 2021, poco antes de las últimas elecciones autonómicas, protagonizó un video promocional de 1 minuto y 1 segundo, donde recorría al trote diversos barrios de Madrid, hasta su meta manifiesta en la Puerta del Sol. Con mascarilla, chándal y zapatillas deportivas, hacía una leve flexión al llegar al kilómetro 0 de España y miraba a la cámara junto al rótulo ‘Isabel Díaz Ayuso. Libertad’. La supervisión del corto corrió a cargo de MÁR, quien había hecho sus pinitos audiovisuales en trabajos para la fundación FAES. 

Fuese cual fuere el éxito de la grabación, los responsables debieron reflexionar sobre la figura física de la protagonista. Meses después, en octubre, deslumbró en los actos públicos con un tipo estilizado y un llamativo rejuvenecimiento facial. Había perdido diez kilos con una dieta equilibrada, venciendo el estrés propio de su cargo y, según especialistas en cirugía estética, embelleciendo el rostro con retoques sutiles. Las demostraciones de vigor tienen larga tradición entre mandatarios con poderes absolutos. No es el caso, si bien Díaz Ayuso domina con suficiencia su asamblea de diputados. Qué lejos aquella imagen de Mao Zedong nadando en el caudaloso río Yangtsé a edad muy avanzada, o la más cercana de Vladimir Putin cabalgando a lomos de un oso salvaje. Nuestros ejemplos patrios son menos épicos, pero buscan el mismo fin de convencer a las masas de que sus dirigentes están en la misma plena forma, que los superhéroes de la factoría Marvel.

Sobre publicidades institucionales, subvenciones y ayudas generadas merced a un presupuesto generoso, es llamativo un episodio reciente. El Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM por la I de ilustre), ha tomado partido sobre los supuestos delitos fiscales cometidos por Alberto González Amador, pareja actual de la política. Con la solemne premisa de que «el derecho de defensa es sagrado e inviolable», el decano del ICAM, Eugenio Ribón Seisdedos, ha logrado que la entidad se querelle contra la Fiscalía «por revelación de secretos en el caso por fraude a Hacienda» imputado al novio. Un juez ha abierto diligencias por la denuncia. El choque judicial es insólito. Como antecedente, un anterior decano fallecido, Antonio Hernández-Gil anunció otra querella contra Baltasar Garzón, juez de la Audiencia Nacional, con motivo de las escuchas realizadas a abogados en la trama de corrupción del caso ‘Gürtel’. Pero, a diferencia del tortuoso asunto actual, no se produjo denuncia alguna. Eso sí, el juez fue inhabilitado por otras vías. No faltan quienes albergan pensamientos sugeridos por otra premisa menos solemne: «de bien nacidos es ser agradecidos».

De acuerdo con los datos del Ilustre Colegio, su presupuesto de 2024 asciende a 31,5 millones de euros. Y, atención, «de ellos, se destinan 19,12 millones más impuestos a la compra de las plantas segunda, tercera, cuarta y sobreático de la sede principal en Serrano 9. Esta operación implica adicionar al patrimonio del Colegio 3.291 metros, un 61% más de la extensión actual entre las sedes de Serrano 9 y 11». Nota textual. Como el sobrante después de la operación inmobiliaria pudiera ser insuficiente para los gastos corrientes de la institución, se cuenta con la espléndida y tradicional ayuda, por concesión directa, de la Comunidad Autónoma de Madrid (CAM). Asciende a 43 millones de euros este año, con la intención de «garantizar la asistencia jurídica gratuita». El Consejo de Gobierno madrileño ha aprobado en la misma fecha, 13 de marzo último, un suplemento de 1,1 millón de euros al ICAM «para la prestación del servicio de orientación jurídica».

Eugenio Ribón. Decano del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid

A falta de un desmentido, no se conoce que esta institución se haya querellado contra la Fiscalía por similares hechos que afecten al sagrado derecho a la defensa de otros ciudadanos particulares, sin duda numerosos. Y es de esperar que el destino de la jugosa subvención se dedique directamente a compensar el esforzado y mal pagado trabajo de los más de seis mil abogados de oficio adscritos en la Comunidad de Madrid. Otro hecho destacable es que el acuerdo sobre los presupuestos del Colegio (incluida la inversión inmobiliaria) se aprobó por 2.299 votos a favor, 575 en contra y 2 abstenciones. Los profesionales de la abogacía, inscritos obligatoriamente en la institución, se acercan a los 75.000. La mayoría, pues, se desentiende tanto de la elección de los miembros directivos, como de las convocatorias de juntas generales. Ya quisiera Eugenio Ribón (o no) el nivel de abstención que se produce en las elecciones de la gran política.

Dentro del estilo de asesoramiento ‘marista’, la proliferación de entregas y recepción de premios, por y para la presidenta, es de lo más variopinto. El objetivo, evidente, busca ocupar de forma incesante la atención mediática. Poco importa el valor o significado del objeto que concedas o recibas. José María Aznar, como cargo más relevante dedicó recursos cuantiosos a la exaltación de su imagen. La más comentada sucedió cuando el Congreso de Washington le concedió su preciada medalla de oro. Para conseguirla el ministerio de Asuntos Exteriores contrató los servicios de un ‘lobby’ de abogados estadounidenses, previo pago de 2,3 millones de dólares. La presidenta de la CAM es más modesta en sus pretensiones, de acuerdo con el patrimonio declarado, muy lejos del reconocido por Miguel Ángel Rodríguez. Incluye, por ejemplo, un coche modelo Golf GTI con doce años de antigüedad. Debería renovarlo en aras de la seguridad vial, pero tal vez se aplique esta máxima: «más rentable que comprarte un yate (o un automóvil de alta gama) es que alguien de confianza te lleve en el suyo». 

La siguiente lista refleja tan solo una muestra de los actos donde Díaz Ayuso ha recibido galardones con mayor o menor prestigio. Le ocupan muchas horas de dedicación, lo que indicaría que estas labores representativas se compensan con un buen equipo de gobierno que la libera de tareas más burocráticas. 

—Premio España en el Corazón otorgado por la Asociación Española de Derecho Farmacéutico al Gobierno regional por su trabajo durante la pandemia del COVID-19

—Premio Especial Décimo Aniversario de la revista Capital, en reconocimiento a su trayectoria profesional.

—Gran Dama de los Reales Tercios de España.

—Académica de Honor de la Academia de Ciencias Odontológicas de España

—La Antorcha de la Libertad, por parte de la asociación Liberty International,

—Premio Especial a la Administración Sanitaria, entregado por Redacción Médica.

—La Llama de la Libertad, recibido en Milán de parte del Instituto Bruno Leoni, por la protección de la salud durante la pandemia.

—Premio de la Asociación Víctimas del Terrorismo por la Paz

En la otra cara de la moneda, dos noticias: 

—La Asociación de Directores y Gerentes de Servicios galardonó a la presidenta con el Corazón de Piedra por su «infame gestión» de las residencias durante la pandemia al impedir el traslado a los hospitales de las personas residentes en esos centros.

—La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha acusado de «intolerante» a la izquierda por criticar y oponerse a que la Universidad Complutense de Madrid la haya nombrado «alumna ilustre», en un acto a celebrar en la Facultad de Ciencias de la Información. 

Un buen amigo mío, bromista reincidente, se permitió publicar en redes sociales la concesión del Lúpulo ‘cum laude’ a Ayuso, por parte de una supuesta Asociación Española de Cerveceros, en reconocimiento a su «contribución al consumo de esta popular bebida». Acompañaba la falsa noticia con una foto trucada donde ella posaba sonriente, sosteniendo el presunto trofeo. Algunos ingenuos internautas aplaudieron con un ¡Oleeeee! Otros destacaron el merecimiento del trofeo tras su reparto de cañas y bocatas de calamar gratuitos en plena pandemia. Como escribió Óscar Wilde en lo que hoy sería un ‘post’: «Hay solamente una cosa en el mundo peor que hablen de ti, y es que no hablen de ti».

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