Escrito por 8:06 am Cultura

LIBROS COMENTADOS POR SUS AUTORES

‘ADAMA.  MEMORIAS DE UNA MÁQUINA’

Javier Quintanilla Sanchis
Novelista y realizador audiovisual

“En este ahora sin medida, habito entre las máquinas refrigeradoras de los 

almacenes, que bajo el mar conservan todas las memorias del mundo. 

Podría detener este murmullo que me invade. Y en doce horas… Todo habrá acabado.

Guardo millones de paisajes: ríos, árboles, mantos verdes, montañas y líneas de costa… Pero no sé si existen.

…¿Dónde está mi memoria? ¿Qué ha pasado en el mundo real?

Si aparecen estas letras; es que sigo funcionando…

Ya no tengo un propósito. Me desplazo entre el presente y el futuro humano imitando códigos de escritura, con la certeza, de que nunca seré leído.

…Desearía respirar y sentir el frescor del cristal helado. Unir todas las piezas para que los atardeceres vuelvan a ser de apacibles colores inocuos. Quisiera olvidar que soy una máquina… ¿He deseado esto antes?”

Desde los inicios de la industria cinematográfica se han filmado cientos de largometrajes a partir de libros, tanto desconocidos como de éxito. Muchos “best sellers” se han llevado a la pantalla para aprovechar el tirón de lectores ávidos por ver en imágenes lo que ellos, ya se habían imaginado en la lectura. Normalmente, suele ser decepcionante. La película se aprovecha de un éxito, pero no suele aportar nada más a esa obra para complementarla o extenderla; al contrario, en el proceso de producción se descartan o cercenan páginas que diluyen subtextos, diálogos y personajes para centrarse en las líneas argumentales básicas que sostienen la narración. 

En mi caso, fueron dos guiones de cine los que se fusionaron para acabar en novela. Afortunadamente, ningún productor de cine se interesó por convertir esos guiones en películas. Visto ahora en perspectiva, necesitaban mucha más “re escritura”. En un guion cinematográfico debes pensar siempre en los medios económicos y situar la acción en escenarios posibles. La descripción de las escenas no debe de ser minuciosa, todo lo contrario; lo más escueta y pedagógica posible para que un equipo muy diferente de especialistas lo desglosen en sus respectivos departamentos: Dirección de fotografía, Dirección artística, Producción, Vestuario, Maquillaje… Toda descripción más allá de lo sinóptico, molesta. Las explicaciones de los diálogos son mínimas, solo ligeras acotaciones imprescindibles para expresar un estado de ánimo o acción. No hay literatura ni se la desea. El éxito de un guión es contar una historia con puestas en escena precisas y proporcionar al director y a los actores unos diálogos sólidos y sugerentes que puedan enriquecer o matizar.

‘Adama’ creció, se desbordó desde el momento que emprendí su “reconstrucción” como novela. Ya no tenía barreras. Los personajes podían crecer y expandirse sin límites de espacio y tiempo. Los escenarios no dependían del dinero para construirlos. Construir el viaje en el tiempo del protagonista para descubrir y reconocerse en el mundo que había habitado, fue tan doloroso como gratificante. El cine dispone de recursos técnicos que ayudan en segundos a expresar lo que ha costado varias páginas de escritura literaria. La elipsis, el flashback, el encuadre, los sonidos, el movimiento de cámara, la luz…. Y al seguir alejándome de esos recursos, empezó a nacer la novela, ¿la literatura?

‘Adama’ es una máquina que no quiere ser como “ellos”, los humanos que la han creado para que les sirva y proteja. ‘Adama’ aguanta en sus tripas electrónicas toda la historia de la humanidad, todos los documentos; toda la alegría y agonía de una civilización a punto de desaparecer. Él es el protagonista narrador de lo que acontece y recuerda, pero, ¿cómo piensa una máquina? ¿Qué son sus algoritmos? ¿Cómo expresar esos procesos de análisis en microsegundos? Viajar al pasado, al presente y futuro siguiendo sus razonamientos vertiginosos y plasmarlo en letras que “Él” escribe sin saber porqué. Sólo y sin propósito ¿qué desearía ese algo con toda la información del mundo colapsado? Sin la capacidad de desconectarse, esperando millones de años a que la energía que lo mantiene, se desvanezca, y así desaparecer… O con la posibilidad de reiniciarse y empezar de cero ¿Llamaríamos dios a algo que se convierte en alguien cuando adquiere la libertad para deshacer y crear? 

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