Escrito por 8:13 pm Prensa

Los «italianos» pueden con Borja Prado

Por Federico de Francisco

5 diciembre2023

Llegado al puesto de presidente de Mediaset (hoy Media For Europe) un año atrás aunque con una amplia vinculación anterior con la empresa, Borja Prado (1956), hijo de Manuel y Colón de Carvajal, -uno de los ‘incondicionales’ del Rey Juan Carlos-, y de la V Marquesa de Zuya, por su parte amigo íntimo de la infanta Elena, se había ganado la confianza italiana desde hacía años, tras su paso por la presidencia de Endesa de 2010 a 2019, cuando los mediterráneos controlaban la energética.

 Borja ha sido un hombre con una agenda impresionante de contactos en el poder económico, mediático y social y no solo español, a lo largo de toda su vida, y más allá del dominio de los hilos de esos poderes en los que su progenitor ejerció de verdadero maestro a través de sus habilidades propias. En vida de Berlusconi al frente de Mediaset dicha agenda de contactos se mantuvo viva, Su llegada hace un año al cometido de emblema de la compañía suscitó ciertas reticencias especialmente internas, porque Prado no ocultó su intención de desvincularse del papel que representó su antecesor en el puesto, Alejandro Echevarría: una presidencia que era la referencia institucional pero carente de la posibilidad de actuar como poder ejecutivo de la compañía.

 La intención manifiesta de Borja Prado de intervenir en la línea editorial y los contenidos de Telecinco y el resto de las cadenas quebraba un modelo aplicado en buena parte de las instituciones culturales y las empresas: la gestión administrativo-simbólica aparece separada del día a día ejecutivo-artístico, sin que pueda haber interferencias.

 El problema de Prado es que buscaba tener plenos poderes en Mediaset para un viraje de los contenidos hacia lo que convencionalmente se ha venido llamando una ‘línea blanca’ (también Vox apela a los contenidos ‘blancos’ en las administraciones culturales que controla; es decir, aquellos que carecen de ideologías…más o menos progresistas). La adopción de esa línea podría haber supuesto por una parte dejar de lado los temas en los que Telecinco se especializó durante la larga etapa de Vasile, y que le hicieron alcanzar durante años el liderazgo de audiencia entre los canales de nuestro país gracias a ‘magazines’, ‘tele-realidad’ y espacios de cotilleo. Y por la otra amarrar los contenidos informativos a una línea próxima a un PP de ‘línea dura’. 

 Prado no ha ocultado su gran amistad personal con Aznar. Estuvo en la fiesta de su cumpleaños en el Teatro Real; motivando por cierto un curioso incidente informativo: un reportero para la cadena probablemente sin identificar a su ‘jefe’ había hecho un comentario irónico sobre él y su esposa subiendo los escalones del acceso lateral al Real, emitido pero rapidamente desaparecido del podcast. En la reconducción de la línea editorial de Telecinco y Cuatro se empleó a fondo, buscando una línea posicionada contra el gobierno de Pedro Sánchez.

 Las primeras decisiones tras la jubilación de Vasile generaron mar de fondo interno, con la extraña lista negra de personajes sobre los que no se debía hablar en la emisión; lista que se ha venido estrepitosamente abajo con el transcurso del tiempo: sin ir más lejos con Bárbara Rey, y la polvareda levantada con la reciente entrevista a su hijo, donde era previsible que se colaría el tema de Don Juan Carlos, por más que Borja Prado no haya querido que nadie hable de este tema. El giro en la programación llevó a eliminar ‘Sálvame’ de la  programación, confiando todo en el recambio de Ana Rosa y ‘TardeAR’ en la franja de la tarde.

 Los resultados no han sido los esperados. A.R. se mantiene en torno al 10% pero no tiene el liderazgo de la franja, sino que resulta segunda o tercera frente a La 1 (‘La promesa’) y Antena-2 (‘Sonsoles’). Con una paradoja pintoresca: las emisiones con los ya conocidos editoriales-‘regañina’ contra el gobierno PSOE-Sumar tienen menos audiencia que aquellos en los que ‘TardeAR’ se ocupa de temas sociales y no se mete en charcos políticos. En estos últimos el magazine se defiende de forma aceptable.

 El año transcurrido ha marcado una tensión interna entre dos líneas de programación e informativas. La primera de ellas, continuidad de la de Vasile se ha basado en el espectáculo y el entretenimiento; y desde el punto de vista de los programas de noticias,  en la información profesionalizada rehuyendo el modelo de canales altamente ideologizados o radicales que saturan la oferta televisiva e internet aunque su alcance de audiencia sea testimonial o limitado.

 Salem ha mantenido esa identidad para Telecinco y Cuatro en los contenidos informativos, bajo el principio de que una televisión generalista que aspira a recuperar el amplio espectro que han tenido los canales de Mediaset cuenta con una audiencia de  distintas ideologías y que vota de diversas maneras, para lo que hay que contar con ofrecer una información lo más profesionalizada posible huyendo del modelo de informativos descaradamente partidistas.

 En esa pugna interna Borja Prado fracasó en su intención de girar hacia la derecha y variar la línea hacia un contenido ideológico cercano al PP o en su caso al de un hipotético ejecutivo PP-Vox. Los ‘italianos’ no querían que Prado y sus intereses y amistades personales pusieran la mano en la información. El último episodio de que el hijo de Manuel Prado y Colón de Carvajal no tenía las de ganar afectó a la ‘pieza mayor’ en disputa: el destino de informativo de la noche en Telecinco (como antes los cambios en los responsables de los Informativos del canal). Borja Prado deseaba tras la jubilación de Pedro Piqueras un comunicador cercano a la derecha y no la presencia de Carlos Franganillo que viene de los informativos de TVE bajo un modelo de información profesionalizada lejos del partidismo; identidad que también comparte Diego Losada que aguarda un próximo  ‘programa estrella’ en la parrilla.

 Expresión de esas tensiones internas la renuncia de Borja Prado al no haber podido desarrollar su proyecto; donde se supone que los roces no han sido solo con Salem y otros miembros del equipo sino con el hijo de Berlusconi. En el choque de posiciones entre dos modelos de programación (y de funcionamiento interno) de momento ha vencido el que defiende una profesionalización de los contenidos. Mientras en lugar de virar hacia lo que se ha querido llamar ‘programación familiar’ o ‘blanca’ Telecinco pretende resucitar viejos formatos (aunque con otros nombres). Estos últimos meses no han sido nada gratos para el canal que sigue en tercer lugar en la media mensual de ‘share’ tras Antena-3 y La 1; y que podría haber caído a una sima en caso de reconvertirse informativamente en una línea ‘aznarista’. 

 Borja Prado tira de momento la toalla en la ex-Mediaset pero se le espera en algún otro de los puestos privilegiados de la élite económica y social a la que viene perteneciendo. Por el momento este largo año lleno de tensiones internas y decisiones arriesgadas para Telecinco empezará a ser contado gota a gota, confidencia a confidencia, según vayan pasando los días, por que se está hablando de un personaje con tanto que contar (y que callar) de la misma manera que lo es Florentino Pérez. 

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