Escrito por 11:18 am Dossier

Los jóvenes no pueden emanciparse, se sienten excluidos del sistema, pero siguen votando

Por José García Abad 

Es imposible emanciparse cuando el alquiler de una vivienda se llevaría el 94 % del salario de los jóvenes. Es lógico que se sientan excluidos del sistema político  pero no están desinteresados de la política como lo prueba que el 86% de los jóvenes con derecho a voto acudiera a las urnas el 23-J.

Se ha producido en el primer semestre de 2022 un pequeño alivio con la subida de un 16, 3 % en la emancipación de los jóvenes que vivían fuera del hogar familiar, según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España. Pero es un porcentaje que representa la mitad de lo que ocurre en la Unión Europea.   

El Consejo de la Juventud de España es una plataforma con más de 60 entidades juveniles que desde 1983 tiene como compromiso defender los derechos de las personas jóvenes y participar en las políticas que les afectan.

El alquiler es la forma más común de emancipación pero la subida de precios año tras año es superior a la de los salarios jóvenes. Cada vez es más difícil poder acceder a un alquiler que suponga, como mucho, el 30 % del salario mediano de una persona joven que la mayoría de los estudios señalan como el máximo aceptable.

El precio mediano del alquiler en el primer semestre de 2023 es el más alto desde que existen registros: 944 euros al mes. Esto supone el 93,9 % del salario mediano neto de una persona joven. El precio se encareció un 9,3 % con respecto a un año antes y un 63,9 % con respecto al precio que tenían las viviendas de alquiler diez años atrás. Por su parte, las habitaciones se encarecieron un 7,1 % en un año.

El salario mediano joven subió un 5,0 %hasta alcanzar los 12.062,59 euros netos al año. Aún con este incre­mento, la fuerte subida de los precios causó que el poder adquisitivo de una persona joven trabajadora se redujera un 3,3 % en un año. Los ingresos de un hogar joven se habían reducido un 6,6 %.

Un año más, el mito de que las personas jóvenes no quieren trabajar se des­monta. La tasa de ninis, es decir, de las personas jóvenes que no buscaban trabajo estando disponibles para trabajar, era de tan solo el 1,9 % de la población inactiva; la de jóvenes “sisis”, quienes trabajaban y estudiaban a la vez, era del 34,0 % de la población ocupada.

A falta de que salga publicada la información de 2023, los últimos datos aler­tan de que la juventud es, en España, el segundo colectivo de edad con mayor riesgo de pobreza y exclusión social, tan solo superada por la infancia. En 2022, el 30,2 % de las personas jóvenes se encontraban en riesgo de pobreza o exclu­sión social. Además, una de cada cinco personas jóvenes con trabajo también se encontraba en esta situación, por lo que tener un empleo no era, para la juventud, garante de tener estabilidad económica. Como extrañarse de que se sientan excluidos de nuestro sistema político.

Vivienda, la gran preocupación

Según una encuesta del Consejo de la Juventud de España la vivienda fue seleccionada por un 74% de como elemento prioritario a abordar por el gobierno. Pudiendo seleccionar hasta tres opciones –de las siete propuestas–, la segunda gran prioridad (seleccionada por el 67% de los encuestados) fue la mejora de las condiciones laborales, seguida de la adopción y profundización de las medidas en materia salud mental (46%), además de la lucha contra la crisis climática (31%), la ampliación y facilitación de cauces para la participación ciudadana en los asuntos públicos (23%), o la promoción de la igualdad efectiva (23%).

Interés por la política

Un 55% afirma sentirse “muy interesado” y un 34% “algo interesado” en política, aunque sólo el 41% manifiesta sentirse representado por el sistema político español.

Interrogados acerca del nivel de confianza que les suscitan las diferentes instituciones, afirmaron confiar en el Congreso (50%), en los partidos políticos (43%), en el Senado (39%) y, por último, sólo un 37% de los encuestados declaró un grado de confianza positivo ante la figura del jefe del Estado.

Me asusta, pero no me sorprende, el resultado de la encuesta, que concluye que el 59% de la juventud española no se siente representada en nuestro sistema político. La encuesta, denominada “Rompe el cristal”, recoge la opinión de más de 6.200 jóvenes.

Cómo me va a sorprender este terrible dato que excluye a más de la mitad de los jóvenes del consenso ciudadano que garantiza las reglas de una convivencia justa, cuando consta el alto índice de paro juvenil, sus dificultades para emanciparse por este hecho o por el coste del alquiler de una vivienda, entre otros indicadores.

Dudo que este porcentaje de marginados sea inferior al que motivó el nacimiento de Podemos tras las movilizaciones del 15-M, en mayo de 2011. Me sorprende que el alto porcentaje de votos de este partido encabezado entonces por Pablo Iglesias, hoy defenestrado, y su presencia en el Gobierno no haya conseguido mejores datos de integración juvenil en el sistema.

No obstante, relativiza mi pesimismo el hecho de que el 86% de los jóvenes con derecho a voto acudiera a las urnas el 23-J; que el 55% afirmara sentirse “muy interesado” por la política; y que el 50 % manifestara confiar en el Congreso de los Diputados. Y no me sorprende que sólo un 37% de los encuestados declarara un grado de confianza positivo ante la figura del jefe del Estado.

Consumo de contenido político en Tik Tok

Con respecto a los hábitos de consumo de información o contenidos relativos a la política, un 43% sostiene haber visto contenido u opiniones políticas en la red social Tik Tok en la “última semana”; esta cifra aumenta hasta el 63% cuando se trata de jóvenes de entre 14 y 20 años, lo que corrobora que se trata de una plataforma predilecta para el público más joven.

Interés por el cambio climático

El fin de semana del 3 al 5 de noviembre de 2023, 90 jóvenes de todo el territorio español se reunieron en Guadarrama (Madrid) para celebrar la Conferencia de Juventud de Cambio Climático, bajo el paraguas de la LCOY (Local Conference of Youth), con el fin de elaborar una serie de puntos y propuestas que presentar como juventud española ante la COP 28 que tuvo lugar el 30 de noviembre al 12 de diciembre en Dubái.

Para una participación efectiva en los procesos de decisión, las personas jóvenes reclaman acceso a la información, y canales bien estructurados para que su voz sea tenida en cuenta y no solo sirva para poner una cara joven al status quo. Las asambleas ciudadanas se consideran un buen instrumento, pero deben ser vinculantes.

Debe abordarse con contundencia un régimen de incompatibilidades en las próximas negociaciones. Como afirma una de las jóvenes presentes: “no pueden ser las personas con vínculos con los combustibles fósiles quienes dirijan las políticas climáticas”. Para ello se exige un registro de las reuniones de los parlamentarios para poner coto a los lobbies.

España amenazada

Consideran que España debe ser líder en la transformación del modelo energético, debe adherirse al Tratado de no proliferación de combustibles fósiles, apostar por su progresiva eliminación, y anticipar el horizonte de 2050 como fecha de su fin. 

Entienden que España es un país amenazado por los embates del cambio climático. Ante el riesgo de subida del nivel del mar, de desertificación, de inundaciones y de incendios forestales, las personas jóvenes reunidas en la LCOY priorizan cuidar los ecosistemas y “ayudarnos con la naturaleza en lugar de ir en contra de ella”: restaurar las zonas naturales en las costas y en las zonas inundables, así como ampliar la red de parques naturales y áreas marinas protegidas. Consideran clave la planificación urbanística como una herramienta de adaptación múltiple, no construyendo en zonas en riesgo de incendios, adaptando y rehabilitando viviendas, o creando refugios climáticos. También se propone una gestión democrática del agua como bien común, y apostando por el agua regenerada. Se pone hincapié en los efectos del cambio climático sobre la salud de las personas, ante lo cual hay que adaptar la prevención como la vigilancia de enfermedades o la formación de la población sobre primeros auxilios climáticos como golpes de calor.

Pérdidas y daños:

Los países menos desarrollados son los que están sufriendo ya los peores efectos del cambio climático: en vidas humanas, infraestructuras, ecosistemas… Se debe cuantificar los efectos para llenar de forma realista el fondo de pérdidas y daños, que debe contar con los países en desarrollo para su gestión. España debe contribuir como país desarrollado, y aprovechar la presidencia rotatoria de la UE para que los 27 llenen ese fondo. Se debe incluir el apoyo en pérdidas y daños a las migraciones forzadas por el cambio climático; también exigiendo al gobierno de España que promueva el estatus de refugiado climático en el derecho internacional y establezca canales de acogida.

Transición justa

Situar una transición justa como eje del debate brinda una oportunidad para resituar la conversación climática en términos de justicia social y de transformación del sistema económico. Se apuesta por el decrecimiento de los sectores altamente contaminantes y hacer crecer sectores económicos sostenibles que permitan generar trabajo verde decente, estable y de calidad. 

Una transición justa debe ampliar el escudo social, adaptar el sistema educativo a las nuevas realidades, y procurar la solidaridad intergeneracional. También debe ser participada por los diferentes actores sociales, tanto el diálogo social tripartito (instituciones, empresas y sindicatos) como mecanismos nuevos que vehiculen la participación de colectivos sociales en general.

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