Escrito por 6:12 pm Tribuna Internacional

Los resultados de las elecciones europeas confirman nuestros pronósticos

(Resumen)

Francisco Aldecoa Luzarraga, presidente del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo Catedrático de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid

La poca influencia que estamos teniendo los que intentamos el entendimiento entre los grandes partidos en España, a pesar de que hemos acertado en los pronósticos de los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo del 9 de junio de 2024, se debe a que la campaña en España ha sido completamente polarizada y, además, dedicada a temas nacionales y no europeos. Con ello, la opinión pública ha olvidado que al final, en el Parlamento Europeo tienen posiciones muy similares los dos grandes partidos, que es lo que celebramos desde el Movimiento Europeo. 

Por un lado, se consolidan los partidos que defienden el proyecto europeo y, por lo tanto, la composición de la Cámara va a ser similar, aunque algo disminuido respecto al Parlamento de la novena legislatura. 

En definitiva, defendíamos que Ursula von der Leyen iba a poder ser reelegida para una segunda legislatura como presidenta de la Comisión. Es importante recordar que en los medios españoles se alarmaba sobre la importancia que iba a cobrar la extrema derecha, lo cual no ha sucedido. 

Posiblemente, los resultados de estas elecciones puedan tener consecuencias nacionales, especialmente en Francia, donde se han convocado elecciones dados los resultados, o quizás en otros países. 

Sin embargo, atendiendo a la composición de los grupos parlamentarios en el Parlamento Europeo, creo que podemos decir que la incidencia y la capacidad de los grupos de extrema derecha, tanto de Conservadores y Reformistas, como de Identidad y Democracia, va a ser muy reducida, como ocurría en la legislatura anterior. 

Los primeros resultados de las consecuencias de las elecciones se pueden observar en las reuniones del día 17 de junio, en las que se hizo una primera aproximación de cómo se podían configurar las cabezas de las instituciones. Se confirmó el pacto entre los tres grandes grupos (Populares, Socialistas y Liberales), y en algunos casos con la invitación a los Verdes (que han perdido peso), se asume que la presidenta de la Comisión seguirá siendo la popular Ursula von der Leyen, cuyo partido ha crecido; el presidente del Consejo será Antonio Costa, de los socialistas (si bien el Partido Popular Europeo quiere dividir el mandato en dos, para que en la segunda parte lo ocupe algún líder de su partido). (…) La presidencia del Parlamento seguramente la mantenga Roberta Metsola, del PPE, aunque quizás tenga que compartirla, como ha ocurrido durante la novena legislatura. En cuanto al alto representante de Política Exterior y de Seguridad, en sustitución de Borrell, de momento, parece que va a ser la primera ministra de Estonia, Kaja Kallas, que pertenece al grupo liberal. 

En todo caso, las perspectivas que se recogían en gran parte de la opinión publicada española ponían en duda la posibilidad de que Von der Leyen tuviera un segundo mandato, lo que hubiera roto la continuidad de la labor realizada con el apoyo de los tres grandes grupos. 

Los resultados de las elecciones niegan esta posibilidad por amplia mayoría. Precisamente, el PPE ha subido y ella se ha consolidado, con una gran diferencia. Es presumible que tenga el apoyo de las otras dos importantes fuerzas políticas (socialistas y liberales) e incluso de los verdes. 

Sin embargo, la presidenta tendrá un respaldo incluso mayor del que tuvo en su anterior investidura, en la primera votación del Parlamento Europeo que será en julio. Con ello, probablemente obtendrá una mayoría absoluta más holgada, que supere los nueve votos de diferencia que tuvo en 2019. 

Para el Movimiento Europeo español es importante que, al final, pese al enfrentamiento excesivo que hubo entre los dos grandes partidos españoles durante la campaña, podemos afirmar que el conjunto de parlamentarios, tanto del PP como del PSOE, van a votar en la misma dirección, e incluso la única candidata española que hay en los liberales, la eurodiputada del PNV. 

Esta cuestión llama poderosamente la atención, aunque ya habíamos constatado esta circunstancia. El problema fue que en España el debate fue español y no europeo. Lo importante, en todo caso, es que han triunfado los partidos políticos (populares, socialistas y liberales) que durante los últimos setenta años han desarrollado y profundizado el proyecto europeo de soberanía compartida, y que han protagonizado acuerdos solemnes en las nueve legislaturas anteriores, que han permitido liderar el proyecto europeo con propuestas cada vez más profundas y federales. 

Esto es especialmente claro en la novena legislatura (2019-2024) donde la Comisión Von der Leyen ha dado unos grandes resultados, consiguiendo hacer frente a la pandemia con el Fondo de Nuevas Generaciones, que es un instrumento claro de federalismo de facto, así como la gestión de las ventajas de la retirada del Reino Unido, y la cohesión casi completa en torno a la agresión rusa a Ucrania. 

Esperamos que en esta décima legislatura se dé continuidad a los éxitos de la novena y, sobre todo, complemente los avances, para hacer frente a tres grandes cuestiones: a) la imprescindible reforma de los Tratados, a través de una Convención Europea o de otros métodos, que permita pasar del federalismo de facto al federalismo de iure; b) la resolución del proceso de ampliación a nueve o diez estados (si se tiene en cuenta a Armenia, en cuyo Parlamento se está planteando muy recientemente un referéndum para solicitar la adhesión a la UE); c) la continuación del apoyo progresivo a Ucrania contra la agresión rusa. Asimismo, habrá que tener en cuenta cómo se incide cada vez más en la resolución del conflicto de Oriente Medio. 

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