Escrito por 5:12 pm Economía

Los ricos cada vez son más ricos


Por Carlos Berzosa *


Los medios de comunicación en estos días informan acerca de la lista que elabora la revista Forbes sobre Los 100 españoles más ricos. El capital de los 100 más adinerados ha subido un 37% anual y Amancio Ortega, fundador y principal accionista de Inditex, vuelve a estar en primer lugar, con un patrimonio de 81.800 millones de euros, que supone un 53% más que el año pasado. Esta posición la encabeza desde hace 10 años. Los cinco primeros puestos, junto con Amancio Ortega, la ocupan su hija Sandra Ortega; Rafael del Pino, presidente y máximo accionista de Ferrovial; Juan Carlos Escotet, presidente de Abanca; y Juan Roig, propietario de Mercadona. Estos cinco suponen un 48% del total de la riqueza incluida en este ranking.

Este aumento patrimonial de los ultrarricos contrasta con la situación difícil por la que están pasando las clases medias de nivel intermedio y bajo, y, sobre todo, el 10% de la población que tiene menos rentas. Estás clases sociales están siendo castigadas por la subida de los precios, fundamentalmente de los combustibles, energía y alimentos. Aunque la inflación haya sido mitigada por la acción del gobierno no deja de afectar a unos niveles de renta que se han alejado, desde la crisis de 2008, de la de los más ricos. Como señala el Informe Ecosocial sobre calidad de vida en España, elaborado por la Fundación Hogar del Empleado (FUHEM), la desigualdad ha aumentado considerablemente en los últimos lustros, sobre todo por la concentración del ingreso y la riqueza en los más ricos. Entre 2012 y 2019 la participación en la renta nacional del 1% más rico de la población se incrementó en casi cuatro puntos porcentuales, superando en 2019 en 2,7 puntos los ingresos salariales del 50% de la población con menor renta.

Vivimos tiempos difíciles de crisis e incertidumbres que afectan negativamente a gran parte de la población, aunque para la minoría de los ultrarricos, así como a las grandes corporaciones, les va muy bien. Encima se quejan de que se les imponga un impuesto sobre las grandes fortunas, y a las empresas oligopólicas. Un gran egoísmo por su parte, pues ni los beneficios ni el patrimonio corren ningún tipo de peligro ni siquiera de disminuir, en un contexto un tanto escandaloso de injusticia social y en la que el 27% de la población en España se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social. Ante estos hechos adquieren una mayor relevancia las palabras de Sampedro en la introducción del libro La inflación (al alcance de los ministros): “Como he dicho en más de una ocasión, hay básicamente dos clases de economistas: los que se dedican a hacer más ricos a los ricos y los que nos preocupamos de hacer menos pobres a los pobres” (Sampedro, J.L. y Berzosa, C., Debate, 2013). 

En las cuatro últimas décadas han predominado las teorías que han favorecido la gran concentración del poder económico. Hay que poner de manifiesto que la tendencia hacia la centralización y concentración del capital ya fue analizada por Marx en El Capital. Ha sido un de las tenencias de las varias que describió que se han cumplido en lo que ha sido la evolución del sistema capitalista hasta nuestros días. Lo que no quiere que sea un proceso natural, sino que un mayor o menor grado de concentración dependerá de las acciones de los hombres y de las decisiones de política económica que se lleven a cabo. En todo caso, como pone de relieve en un breve ensayo Piketty Naturaleza, cultura y desigualdades (Anagrama, 2023): “El sistema social nunca ha dejado de caracterizarse por una concentración extrema del poder económico. La redistribución de la riqueza ha tenido un impacto significativo en la desigualdad existente entre el 10% por ciento más rico y el 40% siguiente, pero casi no ha afectado al 50% más pobre de la población”.

En este ensayo, que es la transcripción de una conferencia pronunciada el 18 de marzo de 2022 en el Musée du quai Branly- Jacques Chirac por la invitación de la Société d´ethnologie, concluye «Por otro lado, espero haberles convencido de que la historia de las desigualdades no sigue el curso de un rio ancho y tranquilo, Se han librado, se pueden librar y se han ganado muchas batallas por la igualdad. Existe una evolución en el largo plazo, acotada pero real, hacia ella. Las cuestiones de economía, financiera, deuda pública, distribución de la riqueza etc., son demasiado importantes como para dejarlas en manos de un pequeño grupo de economistas y expertos, a menudo muy conservadores”.

*Carlos Berzosa es Catedrático Emérito de la Universidad Complutense y presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Ha sido Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense (1984-1998) y Rector de esta Universidad (2003-2011). A lo largo de su carrera docente ha impartido enseñanzas de Estructura Económica Mundial y Desarrollo Económico. Tiene numerosas publicaciones entre las que destacan los libros ‘Los desafíos de la economía mundial en el siglo XXI’ (Nivola,2002) y los escritos conjuntamente con José Luis Sampedro ‘Conciencia del subdesarrollo veinticinco años después’ (Taurus, 1996) y ‘La Inflación (al alcance de los ministros)’ (Debate, 2012).

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