Escrito por 8:13 pm Cultura

«Los roeles, Davila vs Davila», de Gonzalo Sansegundo

portada del libro Los roeles, Davila vs Davila

Por Ignacio Vasallo


Lo que más nos sorprende a algunos que somos de la periferia, es la rotundidad y la sonoridad del castellano sobre todo el de ciertas provincias en las que abunda la nieve y la soledad de los campos eternos entre montañas que parecen cercanas, pero se alejan cuando te acercas.

Ávila es una de esas provincias. De allí procede Gonzalo San Segundo (1948).

Los que no somos de allí tenemos dificultad o nos da vergüenza pronunciar el título de la primera novela histórica de este escritor y poeta, más conocido por su faceta de periodista: los Roeles (Editorial Punto Rojo), que exige arrastrar la r desde el fondo del paladar hasta la parte delantera.  Resulta que los roeles son los discos que figuran en algunos escudos heráldicos. En la novela las dos familias a las que el libro sigue a lo largo de varias generaciones, a caballo de los siglos XIV, XV Y XVI. Ambas Dávila (como no) de apellido, se distinguen porque una ostenta 13 roeles en su escudo, mientras que la otra se conforma con 6.

Unos, como Pedro Dávila, señor de Villafranca y las Navas y Pedro González de Valderrábano, señor consorte de Navamorcuende y Villatoro, son personajes reales -nadie se podría inventar un nombre así para una novela- otros aparecen por “necesidades del guion”. Con esos nombres no es de extrañar que en las crónicas europeas de la época y aun de siglos después, se señalara lo” tiquismiquis “que eran los nobles o incluso los hidalgos castellanos en cuestiones de protocolo.

Como en toda buena novela histórica, la trama fundamental es consecuencia del estudio, en este caso de los archivos municipales y provinciales de Ávila, adornado con una historia romántica entre jóvenes, no aprobada por los mayores.

Las dos familias se enfrentan a lo largo de la narración de todas las formas posibles, para extender su poder o influencia con el apoyo de otros señores y con la complicidad de los monarcas de la época, especialmente Juan II, Enrique IV el Impotente y Alfonso XI el efímero, justo antes de los Reyes Católicos. 

Con este libro Gonzalo San Segundo inicia una trilogía en la que seguirá prestando atención a las gentes, los paisajes y la gastronomía de su tierra.

El lenguaje es periodístico, rápido, claro y preciso como corresponde a un profesional que, entre otros medios, pasó largos años en Cambio 16, trabajando en las áreas de investigación y economía y como redactor jefe. Recordemos que ese semanario transformó la forma de escribir en las publicaciones periódicas en España, pasando de la retórica tradicional al lenguaje sencillo, desenfadado, directo y eficaz, propio de los medios anglosajones. El ritmo en cambio es cinematográfico, en menos de 400 páginas caben 32 capítulos breves y precisos.

Tras retirarse del periodismo activo San Segundo publicó un importante libro de documentación, que narra precisamente la historia de Cambio 16:” El Cambio de España, Los protagonistas de la transición” que es el referente sobre la publicación más importante de finales del franquismo y la época mencionada.

Hay que agradecer a San Segundo que, en vez de dedicarse a ver pasar las nubes por el cielo de Marbella o las montañas de Ávila, siga pegado al ordenador-antes se decía pluma en ristre- para deleitarnos con la historia de su ciudad. Los periodistas de verdad no se olvidan del oficio de escribir, aunque se conviertan en novelistas. Para Borges eran dos actividades opuestas: lo diario frente a lo anacrónico. Nuestro autor ha demostrado ser competente en ambas.

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