Escrito por • 12:16 pm• Tribunas

Macron no se anda con medias tintas

El presidente Macron y su esposa Brigitte

 Manuel Espín

 A nada que abra estos días You Tube se encontrará con abundantes ‘blogs’ en donde tras el calificativo de ‘bombazo’ se alude con descaro y sin la aportación de dato alguno a personas de la Casa Real a quienes se  atribuyen hechos o actuaciones vinculadas con su vida sexual que parecen extraídas de un amarillismo carente del menor rigor periodístico; o declaraciones en las que se especula abiertamente de la sexualidad de esas personas con acusaciones sobre su esfera personal basadas en chascarrillos de taberna. 
  Se utiliza ese sensacionalismo para llamar la atención y atraer visitantes y suscriptores al blog. Confirmando el magma de internet como una jungla al margen. Resultaría imposible que quienes representan a esos personajes o quienes teoricamente cuidan su imagen mediática exijan una rectificación o inicien acciones porque darles la mínima publicidad es hacerles el juego y proporcionar el altavoz que están reclamando.
  Pero no debía repetirse esta situación en la que desde internet se crean contenidos basados en el amarillismo más turbio porque lo que cuentan se limita a chascarrillos no contrastados y se sabe que no serán desmentidos para evitar entrar en un terreno pantanoso. 
Lo tremendo es que se escenifica una especie de impotencia en la que quienes son aludidos directamente con vulgares ‘revelaciones’ sobre usos, prácticas y preferencias sexuales renuncian de principio a cualquier tipo de denuncia para no entrar en el terreno de los medios pseudo periodísticos. 
En esa situación muchos de esos espacios en internet aparecen vinculados a la ultraderecha o bien a personajes advenedizos, frustrados, aventureros que buscan un protagonismo que nunca han llegado a tener o son frikys dentro del mundo de la información.
Como ‘no todo vale’ algunos personajes públicos han decidido romper el anterior silencio como respuesta aunque se expongan a estar en boca de todos. Sin ir más lejos Brigitte Macron esposa del presidente galo ha dado el paso adelante demandando a la bloguera norteamericana de extrema derecha que en internet se atrevió a publicar que es ‘trans’ y que cambió de género antes de casarse con el ocupante de El Eliseo.  No vayamos tan lejos: en España otro pseudo-medio de las mismas características en una entrevista con una agitadora conspiranoica ‘ultra’ acostumbrada a lanzar infundios y  rumores disparatados carentes de base y sin contraste, dijo lo mismo de Begoña Gómez afirmando con rotundidad que era hombre y se llamaba ‘Begoño’ y que muy conocida de los servicios antidrogas del Reino de Marruecos. 
Lo que vemos en internet es que la libertad de expresión absolutamente fundamental e irrenunciable no puede ser una licencia para el insulto, la acusación más gratuita sin base ni datos, o el rumor más enloquecido. La situación es inquietante por la extrema exposición de unos personajes públicos que pueden caer mejor o peor, existir mayor o menor afinidad o empatía desde el punto de vista personal o política, pero que en ningún caso merecen el insulto solo por el hecho de estar presentes en un espacio visible. 
Porque en principio todos los personajes son también personas y merecen un respeto en su dignidad, la misma que tienen quienes son anónimos ciudadanos. Hasta ahora los medios profesionales sean audiovisuales o escritos dentro del más variado arco ideológico tenían filtros para evitar el insulto directo, el malévolo rumor sexual o la atribución de situaciones de alcoba donde no existen más testigos que los directamente interesados.
La ‘jungla de las redes’ sin embargo se presta a esa cascada de contenidos que buscan llamar la atención a base de titulares escandalosos de cama. Invitamos a que el lector o lectora escriba en You Tube el nombre de cualquiera de esos personas, como los de la Casa Real, y comprobará como bajo el término ‘bombazo’ o ‘escándalo’ caben los más delirantes infundios. En unos términos que incluso a los republicanos pueden escandalizar, porque no se trata de insultos o rumores inventados sobre personajes de la Corona sino en torno a hombres o mujeres que también merecen un respeto a su privacidad y poseen unos derechos inviolables como cualquier otro ser humano.

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