Escrito por • 12:21 pm• Política

Mazón destroza el estado autonómico

El president de la Generalitat valenciana, Carlos Mazón, durante el pleno extraordinario del Consell de la Generalitat, a 12 de noviembre de 2024, en Valencia. Foto: EuropaPress

Inmaculada Sánchez

Carlos Mazón está escribiendo, con su inepta y vergonzante gestión de la trágica DANA de Valencia, un particular capítulo en la historia del Estado de las autonomías en nuestro país. Resulta curioso que tenga que ser el presidente del Gobierno quien defienda a la administración más cercana al territorio como la mejor preparada para dirigir la respuesta a una catástrofe mientras el PP clama por que sea Moncloa quien tome las riendas y, por supuesto, las culpas. Un inesperado debate sobre el reparto de competencias y la eficacia en la distribución de las herramientas del Estado se abre paso al compás de la indignación de los valencianos. 

Hay quien ha llegado a decir que “para esto también debería estar el 151”, recordando el artículo de la Constitución utilizado en su día por el Gobierno para arrebatar a Cataluña las competencias de la Generalitat tras la ilegal Declaración Unilateral de Independencia de 2017. La cadena de incompetencias, errores, contradicciones y engaños que viene acumulando Mazón y sus conselleras responsables de la gestión de emergencias es de tal calibre que la comparecencia del president este jueves en las Corts valencianas y su previsible anuncio de una remodelación de gobierno para intentar frenar su desgaste político se presentan tan escasos como inútiles.

Mazón, cadaver político

Que Mazón es un cadáver político lo asumen ya en el PP donde han vuelto a virar de estrategia para atacar ferozmente al Gobierno de Sánchez intentando que la agonía del presidente valenciano arrastre lo menos posible a las siglas. El problema para Génova es que Mazón no ha aceptado el papel asignado y ha rechazado ceder a Moncloa el mando de la situación lo que ha abocado a Feijóo a su enésima contradicción: exigir al Gobierno que arrebate la gestión de la catástrofe, y criticarle por no hacerlo, al tiempo que defiende y mantiene como correcta y plausible la de su presidente en la Comunidad valenciana. Sorber y soplar a la vez. ¿Pediría lo mismo Feijóo si se tratase de la Comunidad de Madrid y fuese Díaz Ayuso la que se resistiese a ceder su puesto a Moncloa al frente de la cabina de mandos? Permítanme dudarlo.

Abierto el melón, también desde la izquierda se pide la emergencia nacional y que el Gobierno quite el control a la Generalitat, tanto si lo solicita como si no. Así lo han hecho públicamente Podemos y hasta el muy nacionalista Compromís, que está priorizando la eficacia de la ayuda pública en la tragedia a su convicciones autonomistas. 

Hace bien, en mi opinión, Pedro Sánchez en no entrar en tan vidriosa controversia en estos momentos aunque pueda inclinarme a favor de que un desastre natural de tal envergadura como la DANA de Valencia requiera del brazo más fuerte del Estado para hacerle frente. La utilización política de las tragedias y de sus muertos por parte de la derecha tiene conocidos capítulos en nuestra historia: desde el terrorismo de ETA y sus víctimas hasta las del 11-M, como recordé en mi tribuna de la pasada semana (‘Las catástrofes, el PP y las mentiras’). Y Moncloa no debería permitir que, en este caso, consiga endosarle responsabilidades ajenas.

El discurso de la falta de acción y decisión del Gobierno ya está en el escenario

El PP ya está en ello, con el bloqueo al nombramiento en Bruselas de la ministra Teresa Ribera como vicepresidenta de la nueva Comisión Europea, aun a costa de debilitar su posición y la de España en el equipo de Von Der Leyen, al responsabilizarla directamente de los fallecidos en Valencia en el Parlamento europeo este pasado martes. La maniobra no impedirá el nombramiento de Ribera, que sólo se retrasa, pero el discurso de la falta de acción y decisión del Gobierno ya está en el escenario, pese a las muchas ayudas puestas a disposición de los afectados.El estado de alarma utilizado por Moncloa durante la pandemia fue duramente criticado por los mismos que hoy lo reclaman para Valencia. La falta de libertades y el supuesto autoritarismo impuesto por el Ejecutivo de Sánchez para combatir al virus encontraban su antagonista en gobiernos autonómicos como el de Madrid, capaces de administrar la situación con más flexibilidad para el ciudadano, recordemos. Ahora es Feijóo quien reclama mano dura contra su propio barón valenciano. La discusión habrá de resolverse para afrontar mejor futuras emergencias que, desgraciadamente, serán más probables en el planeta que construimos. Pero sin demagogias ni contradicciones.

↑
Close