Inmaculada Sánchez
Un año, doce largos meses desde la tragedia que se cobró la vida de más de 200 personas, y el líder del PP sólo se atreve a requerir a Carlos Mazón que conteste a todas las preguntas que le hagan en sede parlamentaria. La situación política del presidente de la Generalitat valenciana, más que insostenible e indigna, empieza a percibirse como un indescifrable peligro para su partido y sus compañeros. Este primer aniversario de la DANA ha llegado, incluso, con más contradicciones y mentiras de Mazón sobre dónde estuvo y qué hizo en las horas cruciales de la emergencia, con una investigación judicial pisándole los talones y con renovadas movilizaciones ciudadanas pidiendo su dimisión. Los barones del PP que ya atisban su propia cita con las urnas empiezan a dar síntomas de nerviosismo y hartazgo ante el tremendo baldón en que se ha convertido la mortal riada para sus siglas y urgen a Génova a actuar, pero Feijóo continúa errático e indeciso dejando crecer a su peor pesadilla.
Los vaivenes de Núñez Feijóo con Mazón no son unos desconocidos y estos días de aniversario conviene recordarlos y tenerlos en cuenta. Hagamos repaso. De la breve lealtad institucional inicial para hacer frente a la catástrofe pasó rápido al estratégico apoyo a la Generalitat en sus acusaciones al Gobierno por una supuesta falta de información, incorporándolo como primera línea de su labor de oposición en Madrid. El ingente rosario de lagunas, incoherencias y falta de respuestas del propio Mazón sobre su actuación en las horas clave, sin embargo, lo llevó después a condicionar su protección al “éxito de la reconstrucción”: tomaba nota, sabía que la gestión del president no había sido intachable pero le concedía su aval para que se rehiciera tras sus errores.
Mazón se vio confirmado y, tras un breve maquillaje en su gobierno cesando a la consejera responsable e incorporando a un coronel para adornar con uniforme militar las labores de reparación, mantuvo su posición de defensa con continuos enfrentamientos con las asociaciones de víctimas y alimentando una confrontación social que ha mantenido vivas las manifestaciones ciudadanas pidiendo su dimisión hasta el día de hoy. Tan escasa empatía como exiguo acierto político por parte de Mazón hizo que Feijóo eludiera aplausos explícitos y se atuviera al guión del ‘examen’ de la reconstrucción. Hasta que, entregado a Vox, consiguió aprobar los Presupuestos.
Con notable ceguera, o asumida incapacidad para mover volante alguno en la Comunidad Valenciana, Génova optó entonces no sólo por la conformidad, sino por la abierta ovación. Atrás quedaba la limitada presencia de Mazón en el congreso del PPE en Valencia de abril, con los mandatarios conservadores europeos, para evitar a Feijóo la incómoda foto. Ahora, tocaba dar paso a las palmadas y las ovaciones para transmitir unidad y aprobación con quien consigue pactar con la ultraderecha, y confiar en el transcurrir del tiempo para que la ira de la DANA fuera menguando. En junio el mismo Feijóo acudió con su plana mayor a un mítin en Alicante a hacerse la foto y dar a Mazón el abrazo público que reclamaba. Allí, al calor del inminente congreso nacional que se preparaba en Madrid para reforzar su frágil liderazgo, el presidente del PP quiso enfatizar la frase con la que venía a respaldar al criticado president: “Habéis hecho un buen trabajo”. Insólita afirmación. Quienes peleaban dentro del PP para que durante el verano se pusiera fecha a un discreto relevo en Valencia vieron frustrada toda esperanza.
El tiempo, sin embargo y pese a lo que sostenga el acervo popular, no lo cura todo. Menos aún cuando se dejan heridas abiertas y no hay verdad ni justicia en el proceso de sanación. Apenas pasado el balsámico verano genovés retornó la indignación ciudadana, con nuevas manifestaciones reclamando la dimisión de Mazón, al tiempo que avanzaba la investigación judicial y se conocían nuevos detalles sobre su actuación y la de su gobierno el trágico 29 de octubre. La cercanía del aniversario y el insuficiente balance de daños reparados y de ayudas por llegar han ejercido de antídoto perfecto para la ‘operación olvido’ a la que el nuevo equipo de Feijóo, con Tellado al frente, había confiado la rehabilitación de Mazón.
Así pues, asistimos estos días al enésimo perfil en la cambiante relación del gallego con su barón valenciano. Horas antes del funeral de Estado, al que las principales asociaciones de víctimas habían pedido a Mazón que no asistiera, Feijóo evitaba responder sobre la ‘hora en blanco’ de la agenda del president de la que todo el mundo habla esta semana y aparentaba ponerse exigente con él: “Tendrá que responder todas y cada una de las preguntas que le hagan en las Cortes valencianas y en el Senado”. Tremenda amenaza, teniendo en cuenta la mayoría parlamentaria del PP en ambas cámaras.
La reciente declaración institucional de Mazón con motivo del aniversario, sin rueda de prensa posterior ni preguntas, tampoco ha dado respuesta alguna a las relevantes incógnitas que el cuestionado presidente ha dejado que le persigan durante todo un año sin aportar ninguna aclaración. Por mucho que sea la primera vez que admite, muy tímidamente, cierta responsabilidad genérica de su gobierno, el mensaje de que “hubo cosas que se pudieron hacer mejor” está muy lejos de rehabilitarle.
El problema para el PP y para Feijóo, que no han sabido responder a tamaña crisis más que alternando cerrados respaldos con perfiles ausentes o pellizcos de monja a su principal responsable, es que Génova también empieza a necesitar con urgencia una ‘cura de Mazón’ que nadie sabe ya cómo afrontar. Al atribulado Moreno Bonilla, que está viendo complicarse inesperadamente su campaña electoral del año próximo por la crisis de los cribados de cáncer de mama, no le conviene que le persigan las preguntas sobre Mazón en sus ruedas de prensa. Tampoco a Mañueco, que tiene meses antes su cita con las urnas. Estos días son de respeto, recuerdo y solidaridad con las víctimas. Los siguientes, tendrán que ser de justicia, verdad y reparación. ¿Alguien cree todavía en el PP que podrá llegarse a ello con Mazón de presidente de la Generalitat?

