Avi Shlaim
José García Abad
Nos referimos a la secta mesiánica de Vladimir Ze´ev Jabotinsky, que este denominó “Muro de Hierro” en su artículo “El Muro de Hierro. Nosotros y los árabes” publicado en 1923, o sea 25 años antes de que el 14 de mayo de 1948 David Ben-Gurión proclamara el estado de Israel. Esta secta se ha impuesto a los sionistas más moderados, los laboristas entre otros, que tratan de acercarse pacíficamente al mundo árabe, como Ehu Barak, líder del partido laborista que triunfó en las elecciones de 1996 sobre el dirigente del Likud, Benjamín Netanyahu.
Un Barak exultante que según Shlaim Avi en su libro “El muro de hierro. Israel y el mundo árabe” editado por Penguin, calificaba emocionado su victoria como “el amanecer tras los terribles años durante los cuales Israel ha sido dirigido por los recalcitrantes defensores del muro de hierro”.
Es un libro que recomiendo por su imparcialidad científica y por sus concienzudas investigaciones sobre la materia. Es un estudio detallado de la política de Israel hacia sus vecinos árabes de los primeros cincuenta años de su existencia como Estado, desde 1948 hasta 1998.
Avi Shlaim es miembro de la junta rectora del St. Antoni´s College en la Universidad de Oxford. Nació en Bagdad el 31 de octubre de 1945 y creció en Israel en donde realizó el servicio militar.
“Asesinar a un número cada vez mayor de palestinos”
La satisfacción de Ehu Barak duró cinco años pues en el 2001, el dirigente del Likud, Ariel Sharon, otro hombre del “Muro”, obtuvo una decisiva victoria sobre él. El objetivo de Sharon era, según Shlaim, “asesinar a un número cada vez mayor de palestinos”. Proponía Sharon: “hay que golpearles. Producirles muchas bajas, y así entenderán que no pueden seguir utilizando el terrorismo y conseguir ventajas políticas”.
Pasados 78 años desde la proclamación del estado de Israel permanece en alguna medida vigente lo que, vaticinaba Shlaim en 1955: “Israel puede tener tierra, o puede tener paz, pero no puede tener ambas”.
Según Avi Shlaim “El muro de hierro” se convirtió en la Biblia del sionismo revisionista. Jabotinsky fue importante en el campo de las ideas. En el ámbito político su impacto fue mucho mayor del que se le atribuye generalmente, ya que sus ideas no solo influyeron en el sionismo revisionista sino en el sionismo en general. “El muro de hierro”, en palabras de un observador perspicaz, debe ser considerado como “un contundente y honesto esfuerzo para tratar el problema más serio al que se enfrenta el movimiento sionista”.

Ze ev Jabotinsky
Al final se ha impuesto Jabotinsky de quien Avi Shlaim opina que “fue un hombre de excepcional talento y versatilidad, un original pensador e ideólogo y un poderoso líder político a quien sus seguidores le veneraban con la misma pasión con la que sus enemigos le detestaban” quien sostenía: “La colonización sionista puede continuar y desarrollar solo bajo la protección de un poder que es independiente de la población nativa no puede traspasar”. Y argumentaba: “Sostenemos que el sionismo es moral y justo. Y dado que es moral y justo, se debe hacer justicia, sin importar si José, Simón, Iván o Achmet están de acuerdo o no. No hay otra moralidad”.
En otro artículo, “La moralidad del muro de hierro”, Jabotinsky concluía que esta moralidad es “una verdad sagrada, cuya realización requiere el uso de la fuerza, no deja de ser por ello una verdad sagrada”.
Benjamín Netanyahu trataba de demostrar en su libro “Un lugar entre las naciones: Israel y el mundo” , inspirado en Jabotinsky, que los judíos no habían arrebatado la tierra a los árabes, sino que estos se la habían usurpado a los judíos.
En su libro, Netanyahu no admitía matices. Entendía las relaciones con los árabes como un conflicto permanente como una lucha sin final entre las fuerzas de la luz y las de la oscuridad. Opinaba que el problema palestino no era un problema real, sino que había sido creado artificialmente, que un compromiso con los palestinos no tenía sentido porque el objetivo de estos era la destrucción del Estado de Israel.

