El caso de Estados Unidos
Resumen del artículo de Óscar Diego Bautista Profesor-Investigador del Centro de Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma Estado de México en Encuentros Multidisciplinares dirigidos por Jesús Lizcano Álvarez
En las primeras décadas del siglo XXI, la presencia de los empresarios, banqueros, industriales, ha cobrado protagonismo en el mundo. Si ya el poder económico que poseen les concede fuerza y privilegios, hoy incluso hay empresas que ostentan más poder económico, capacidad política e influencia que algunos gobiernos, sobre todo tratándose de países débiles y pobres.
Cuando Donald Trump alcanzó su segundo mandato en Estados Unidos en enero de 2025, este evidenció que su gobierno estaría integrado por empresarios millonarios, quitándose así la máscara y mostrando a su nación como lo que es: un país cuya forma de gobierno es la oligarquía, esto es, un grupo pequeño integrado por los individuos más ricos.
Trump se hizo acompañar por los hombres más ricos del planeta: Elon Musk, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg, Sundar Pichai, Tim Cook, todos ellos líderes de las plataformas tecnológicas. La asignación de puestos en primera fila es la evidencia de que un grupo de multimillonarios goza de influencia política.
Y que el nuevo gobierno, fiel a su principio político de codicia, gobernará, no para la comunidad política con base en el principio de bien común, sino para unos cuantos.
He aquí dos de las primeras acciones de Trump ya como presidente: “En su primer día anunció explícitamente que Estados Unidos se retiraba de un acuerdo de la OCDE para una tasa mínima de impuesto corporativo de 15 por ciento. En su segundo día, Trump se reunió con el congreso para diseñar estrategias sobre cómo renovar los recortes de impuestos para los ricos” (Brooks, 2025, 20). Posteriormente, frente a toda lógica jurídica y respeto al derecho internacional y, en una actitud de total supremacía, declaro que, por seguridad nacional, Groenlandia debería ser parte de Estados Unidos
Y así, contrario a la diplomacia y normas de conducta que establecen los protocolos internacionales para practicar la cordialidad y las buenas maneras, haciendo alarde de fuerza. “Trump disfruta del lenguaje de odio siempre ofensivo, racista, misógino o xenófobo, especialmente contra inmigrantes a quienes estigmatiza con apodos despectivos y acusaciones de ¨violadores¨ y ¨criminales¨ (Abad, 2024, 14).
Continuando con esta lógica de violencia, cambió el nombre de Departamento de Defensa a Departamento de Guerra teniendo como estrategia el uso de la violencia comenzando por la verbal. En octubre de 2025 “durante su tour por Asia, en su visita al portaviones USS George Washington en la base naval de Yokosuka, Japón señaló: ” (Saxe-Fernández, 2025, 25 anunció que había ordenado al Pentágono reanudar las pruebas de armas nucleares.
En este mismo mes, encaminó el portaviones Gerald Ford al caribe comenzando una serie de operaciones haciendo estallar supuestas narcolanchas sin mostrar pruebas, evidencias por lo que dichos actos pueden ser considerados ejecuciones extrajudiciales.
Paralelo a esta actitud beligerante, en enero de 2026, ordeno al ejército atacar a Venezuela por aire secuestrando al presidente Nicolás Maduro. De igual arrogante manera, afirmó que rescataría el Canal de Panamá y renombró el Golfo de México como Golfo de América. También estableció una política de extorsiones en lo interno y externo de ese país contra todo aquel que no se pliegue a su voluntad.
En septiembre de 2025 demandó al diario The New York Times por 15 millones de dólares por “Difundir falsedades que afectan directamente a su reputación”; en tanto que hacia el exterior comenzó con amenazas de imponer aranceles e impuestos a varios países.
Como buen oligarca Trump busca incrementar su fortuna, algunas acciones para generar dinero desde el cargo han sido la venta de criptomonedas, fragancias, botellas, camisetas, corbatas, gorras, biblias sencillas ($59.99) y biblias con su autógrafo y con el lema “Dios bendiga a América” (mil dólares).
También cobra, y cobra caro, a quienes quieren reunirse con él. En su toma de posesión realizó una cena de gala con un precio de entrada de un millón de dólares por persona. Esta practica de cobrar cantidades astronómicas por contar con su presencia se ha hecho frecuente. Conforme avanza en su gobierno, Trump incrementa el número de actos para obtener dinero.
En mayo de 2026, un titular del diario británico The Guardian exponía: “La familia de Trump busca enriquecerse en Bosnia usando la política con un proyecto energético que además pondría en riesgo los Acuerdos de Dayton que pusieron fin a la guerra en 1995. El proyecto fue adjudicado sin licitación e involucró a líderes serbios-bosnios como Milorad Dodik, impulsor del separatismo y crítico del complejo sistema de equilibrio establecido por Dayton” (Redacción, 2026, 21).

