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¿Por qué ha descendido la inflación?

Carlos Berzosa 

La inflación ha tendido al descenso en los últimos meses. Los gobernadores de los bancos centrales se atribuyen este éxito como consecuencia de las  políticas monetarias restrictivas que han llevado a cabo con la subida de los tipos de interés. Así la directora del Banco Central Europeo(BCE) Christine Lagarde tras la reunión de octubre dijo: “Le estamos rompiendo el cuello a la inflación”. Si realmente ha sido así resulta evidente que la crítica que en su día hice a esta política de subida de los tipos de interés para combatir la inflación ha sido equivocada y  tendría que reconocer mi error. 

En efecto, en el año 2022 cuando la inflación comenzó a dispararse escribí dos artículos en el semanario El Siglo “La inflación desbocada” el 13 de abril y “Las consecuencias de la inflación” el 18 de mayo, en los que trataba de desentrañar las causas que estaban generando la subida general de los precios, así como la crítica que hice sobre la respuesta que ofrecieron los bancos centrales, pues consideré que no iban a las causas y que encima tendría un efecto negativo sobre la marcha de la economía al encarecer el crédito a las empresas y consumidores.  En esta misma línea fue Stiglitz en un artículo en El País el 8 de enero de 2023 ” Subir los tipos de interés es todo coste, sin beneficio”.

Pero la autocrítica no es necesaria porque la bajada de los precios se ha producido fundamentalmente por el descenso del precio de la energía. Así lo manifiestan un grupo de expertos que menciona El País de 16 de diciembre en una información de Álvaro Sánchez, del que también recojo las palabras de Lagarde mencionadas anteriormente. De manera que la mayor parte de ellos consideran que la caída del coste de la energía ha sido mucho más relevante que las alzas  de los tipos de interés y su posterior recorte para poner fin a los encarecimientos. 

Este debate sobre las razones de la bajada de la inflación me hace retroceder en el tiempo. En 1976 José Luis Sampedro publicó el libro La inflación en versión completa. Este año así como los dos anteriores habían sido de una elevada inflación por la subida de los precios del petróleo. Una inflación que se mantuvo alta hasta principios de los ochenta.  En el año 2012 se me pidió por Sampedro que actualizase su obra, debido a que una editorial le había pedido reeditar el libro que se encontraba agotado.  Así lo hice en un epílogo y esta ampliación  fue editada con un nuevo título La inflación (al alcance de los ministros). Me correspondió la tarea de explicar las razones de la bajada general de precios que tuvo lugar desde la mitad de los años ochenta hasta ese año de 2012. La idea predominante es que la disminución de la inflación fue debida a las políticas monetaristas que se habían aplicado desde los años ochenta con fuertes subidas de los tipos de interés.

Sin embargo, había otras causas que no eran solamente las monetaristas. Una de las explicaciones la daba el economista italiano Sylos Labini en su libro Las fuerzas del desarrollo y el declive (Oikos- Tau,1988), pues hacía referencia precisamente a la bajada de los precios de las materias primas, sobre todo del petróleo. Este descenso está en conexión con las políticas restrictivas, pero a través de unas vías muy distintas de las que pensaban los monetaristas. La historia se vuelve a repetir y los argumentos de Labini siguen siendo de actualidad. Por tanto, hay que relativizar el papel que han podido jugar los bancos centrales en este descenso de la inflación. 

La política de los elevados tipos de interés sí ha tenido en la zona euro un lado negativo y es el ritmo lento del crecimiento que está teniendo lugar, sobre todo en la locomotora alemana. Aunque hay otros factores que están influyendo negativamente en la marcha de la economía más importante de la Unión Europea. Una excepción ha sido la economía española que está obteniendo unos resultados mejores que las de sus socios en lo que respecta al crecimiento económico, y que muestra que no se ha visto afectada en exceso por los tipos de interés. 

La economía española tiene un talón de Aquiles en el elevado precio de la vivienda

La economía española tiene, sin embargo, un talón de Aquiles en el elevado precio de la vivienda, tanto de compra como de alquiler. También se padecen otros problemas estructurales como la desigualdad en rentas y riqueza, la exclusión social que padece un porcentaje de la población, la brecha que crece entre las diferentes autonomías, y la vulnerabilidad ante el cambio climático. Hacen falta, por tanto, otras políticas que no se sustenten solo en la política monetaria.   

En todo caso, aquí se plantea una importante contradicción que afecta a todos los países. Por un lado, se considera positivo un fuerte crecimiento y una mejora de la competitividad para generar empleo y dejar atrás los bajos índices de crecimiento. Por otro lado, se sabe que el crecimiento intensifica el cambio climático y la erosión ecológica. Además, no se puede dar un crecimiento indefinido en un mundo finito. Pero si hay recesión los perdedores son los de siempre, las rentas bajas y medias en los escalones inferiores. Un dilema que no se puede resolver en el sistema económico global que reina en la actualidad.  

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