Tras el fallo de la Audiencia Nacional y el ridículo de la OPA al Sabadell
José García Abad
No se que más necesita el presidente del BBVA, Carlos Torres para dimitir tras el ridículo de la frustrada opa al Sabadell y ahora tras el fallo de la Audiencia Nacional dar vía libre para el procesamiento del anterior presidente que le designó, Francisco Gonzalez, FG, y, ¡OJO! Al enjuiciamiento del banco como tal, algo inédito, presidido por Torres así como de este y de otros altos cargois. Torres, mientras aseguraba cínicamente que colaboraría con la justicia ha ido arrastrando torticeramente los pies entorpeciendo todo el proceso judicial.
La sala de lo penal de la Audiencia Nacional considera que existen suficientes indicios para que el BBVA, como persona jurídica vayan a juicio junto a 12 altos cargos por los presuntos delitos sde cohecho y descubrimiento y revelación de secretos derivados de la contratación del comisario jubilado José Manuel Villlarejo y de su empresa, el Grupo Cenyt, para realizar distintos encargos ilegales entre 2004 y 2016.
En relación con Francisco González, la Sala señala, en línea con el instructor, que algunos de los contratos con Cenyt investigados fueron ordenados por el entonces presidente del BBVA, quien ya conocía la entidad y sus métodos por contratos anteriores. Los magistrados consideran que no es irrazonable concluir que por ello la eligió tras no obtener resultados con otros métodos de investigación y sí con Cenyt.
Asimismo, consideran indiciario que conocía que la información obtenida por Cenyt en cumplimiento de los contratos se habría logrado sin respetar la legalidad, sirviéndose de funcionarios policiales para acceder a datos íntimos y personales y a fuentes cerradas, con injerencia en derechos fundamentales y sin autorización judicial, pese a lo cual ordenó continuar con la contratación de sus servicios.
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En relación con Francisco G., la Sala, en línea con el instructor, señala que alguno de los contratos con Cenyt investigados fueron ordenados por el entonces presidente del BBVA, “que ya sabía quién era esta entidad y sus métodos de investigación por los contratos anteriores” y “no es irrazonable” concluir que por eso la eligió tras no dar ningún resultado con otros métodos de investigación y sí lo dieron con Cenyt.
En definitiva, concluyen los jueces, no es irrazonable la interpretación de indicios que hacen el auto recurrido y las acusaciones para llegar a la conclusión de la participación de Francisco G. en los delitos de cohecho y revelación de secretos provisoriamente imputados y, en definitiva, de que sabía que la información que Cenyt había obtenido en cumplimiento de los contratos referidos “fuera sin respetar la legalidad”, sirviéndose de funcionarios policiales para acceder a datos de carácter íntimo y personal y a fuentes cerradas con injerencia en los derechos fundamentales de las personas investigadas, y sin autorización judicial, sin perjuicio de lo cual ordenó seguir contratando los servicios de Cenyt.
“Estos hechos presentan los caracteres de delitos continuados de cohecho y revelación de secretos como se señala en el auto recurrido, que impide el sobreseimiento de las actuaciones interesado, todo lo cual nos lleva a la desestimación del recurso en este punto”, remarca.
La Sala, en línea con la Fiscalía Anticorrupción, rechaza también el recurso del BBVA y asume el argumento del instructor que consideró no creíble el desconocimiento alegado por la entidad.
Para la Sala, “no es irrazonable concluir, como hace el instructor, que, al menos indiciariamente, el modelo de organización y gestión para prevenir delitos no era eficaz en cuanto que había un grupo de personas que podían actuar al margen del mismo y sin control, cuyas órdenes eran obedecidas por los subordinados sin cuestionarlas”.
Torres no pudo ignorar el escándalo Villarejo
Nadie podía creer que Torres, la mano derecha de FG, que ingresó en el banco en 2008, CEO desde 2015 a 2018 y presidente a partir de 2019 no se había enterado de la contratación de Villarejo.
Cuando FG fue procesado los núcleos accionariales que le apoyaban manejaron hábilmente el miedo a la desestabilización de un banco de un lamentable historial de manipulación política para mantener al frente de la entidad al favorito de FG. Y Torres derrochó habilidad en proteger a su benefactor al tiempo que fingía facilitar la labor de la justicia.
Tras el estrepitoso fracaso de la OPA AL SABADELL expresó su frustración lamentando que “Todos hemos perdido una oportunidad”. Realmente quien ha pedido la oportunidad, la de mostrar decencia y marcharse a su casa es este experto en mantenerse en el poder contra viento y marea.
Se apoya Torres apoyado en un consejo y directivos paniaguados, muchos de ellos beneficiados de una purga realizada por quien le nombro, a Francisco González ( FG), hoy en el banquillo, que se blindó expulsando o forzando la salida de la flor y nata del sector colocando a estómagos agradecidos de adhesión inquebrantable.
Torres afirma con cinismo que no tiene por qué marcharse pues cuenta con el apoyo de ese complaciente consejo de administración, al tiempo que soborna a los accionistas sobre los que lanza ingentes cantidades de dinero: 36.000 millones a pagar en tres años, 13.000 a corto plazo; recomprando acciones el 31 de este mes de octubre por cerca de 1.000 millones, iniciando una recompra adicional y abonando el 7 de noviembre el mayor dividendo a cuenta de su historia (0,32 euros por acción), por un total de aproximadamente 1.800 millones de euros.
Tropezar dos veces en la misma piedra
No le importa que ello repercuta en la reputación de este gran banco que fue un ejemplo de modernidad cuando se fusionaron el Bilbao y el Vizcaya. Antes de que Aznar con Rato metieran sus manazas en él entonces BBV colocando al frente del BBVA con la “A” del más pequeño, el banco público Argentaria, a Francisco González, benefactor de Rato que, directivo de bolsa no tenía ni idea bancaria.

