Escrito por • 3:11 pm• Economía

Qué necesita Corredor para dimitir

Beatriz Corredor, presidenta de Red Eléctrica

José García Abad

Qué necesita Beatriz Corredor, presidenta de Red Eléctrica de España, para dimitir tras caérsele encima la red eléctrica que da el nombre a la compañía que dirige, operador del sistema en régimen de monopolio, encargada de garantizar en todo momento la continuidad y seguridad del suministro. En una esperpéntica entrevista en la SER a lo Groucho Marx con Ángeles Barceló, en la que ambas se enzarzan entre si era posible el apagón, que fue posible, y en si puede volverse a producir lo imposible, cuyas causas Corredor asegura que lo tiene “más o menos localizadas”, un diagnóstico de dudosa consistencia técnica. 

“Pero algún aviso tendrían ustedes – plantea Barceló – cuando la matriz de Red Eléctrica dio hace dos meses una alerta que avisaba del riesgo severo que podría afectar al suministro”. La respuesta de Corredor roza el surrealismo apelando a que ella dirige una empresa privada cuyo consejo de administración calibra trimestralmente los riesgos, un informe a la que la presidenta de dicho consejo no atribuye solvencia técnica. Y se queda tan ancha. 

“Pero – insiste Barceló – yo la he escuchado a usted que el apagón era imposible”. A lo que Corredor insiste, contra la general evidencia, en que ello es imposible, y saca pecho al asegurar que el sistema español es el mejor de Europa y del mundo . O sea: “que el sistema tiene que aguantar cualquier fallo que pase y que no pase nada” y nos tranquiliza asegurando que cuenta con los mejores cerebros del mundo. 

E insiste, inasequible al desaliento, que todos los escenarios están previstos. Barceló no se rinde: “¿Está usted en condiciones de asegurar que esto volvería  a pasar?”.  Y su entrevistada responde en su reiterada clave surrealista, ajena a la sufrida realidad: “Estamos en disposición de decir que esto no ha pasado en 50 años y que los sistemas de seguridad han funcionado bien” ( …) ”todo puede ocurrir”) (…) “pero a día de hoy no va a volver a ocurrir”). ¿La gallina? Reconoce una evidente contradicción: que ”el sistema eléctrico ha fallado” aunque “tenemos el sistema mas avanzado de toda Europa y vamos a seguir trabajando como hasta ahora”.

Barceló ataca con la última pregunta: “¿A usted se le ha pasado por la cabeza dimitir?”. La presidenta de la Red asegura sin dudarlo un segundo que no tiene motivos para dimitir porque lo ha hecho muy bien.

Pero debería dimitir

Aunque así fuera, que no tenemos motivos para dudarlo, debería dimitir, por lo menos por conveniencia política, aunque Beatriz no deja de recordar con picardía que preside una sociedad mercantil elegida por los accionistas. Un argumento falaz pues no ignora que el mayor accionista de la compañía es el Estado que le colocó en esa silla, que se ha ganado la condición de silla eléctrica, el presidente del Gobierno como han hecho todos los gobiernos poniendo a su frente a ministros y a un viceministro (José Folgado nombrado por Rajoy), desde que Felipe González fundó la compañía.

Lo hizo con una fórmula de nacionalización encubierta, pues se suponía que Felipe albergaba propósitos nacionalizadores. Se  temía, entonces, que los socialistas nacionalizarían hasta las macetas. El presidente tranquilizó a los temerosos al asegurar que la red de alta tensión, sería la única nacionalización que se permitiría su gobierno. Y procedió a una nacionalización un tanto flácida. Una nacionalización encubierta.

Ciertamente Beatriz Corredor, exministra de la Vivienda lo habrá hecho lo mejor que ha podido en una misión casi imposible, pues no había costumbre de lo que ocurrió , como hizo todo lo posible Enrique Barón al frente del ministerio de Transportes, Turismo y Comunicaciones en el primer gobierno de  Felipe González  cuando le cesaron entre otras razones porque le cayeron encima aviones estrellados sin que Enrique, un hombre tan competente que llegó a presidir el parlamento europeo, tuviera la culpa en semejante desastre.También lo habrá hecho lo mejor posible Rafael Blanco como presidente de RENFE, cuando se produjeron desastres ferroviarios a pesar de que el propio ministro del ramo, Oscar Puente, había reconocido que RENFE padecía deficiencias desde tiempo más o menos inmemorial.

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