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Renqueando hacia la utopía

Una historia económica del largo siglo XX

Por Ignacio Vasallo 

 Bradford De Long, profesor de economía en la universidad de Berkley, California, ha publicado este interesante estudio sobre lo que él denomina el “largo siglo XX”, que iría desde 1.870 hasta 2.010, en contraposición al “corto siglo XX” del historiador marxista Eric Hobsbaum : “The age of extremes ”que  comienza con el ascenso del régimen soviético en 1919 y termina con su caída en 1991.

De Long , con una asombrosa facilidad para hacer ameno un texto que pone a la economía en el centro de la historia de ese periodo, demuestra que su carrera de “ bloguero” le ha servido para explicar de manera simple y efectiva  el siglo más radical  ,en el que ha habido más cambio tecnológico y progreso que en toda la historia anterior de la humanidad . 

Las tres patas sobre las que se sustenta su relato son las de Friedrich  August von Hayek : “ el mercado me lo dio, el mercado me lo quitó, bendito sea el mercado”, Kark Polany :“ el mercado está hecho para el hombre y no el hombre para el mercado” y John Maynard Keynes : a veces el estado tiene que dar un empujón al mercado.

Hasta 1870 la humanidad vivía en la pobreza, estancada económica y socialmente desde hacía milenios. Cualquier avance quedaba inmediatamente anulado por el virus malthusiano. Los grandes progresos avanzado el siglo XIX: la extensión del ferrocarril, el agua corriente y la electricidad provocan cambios que consiguen que con cada nueva generación se doblen las capacidades tecnológicas y económicas, una y otra vez.

Al final de la edad dorada entre 1870 y 1914 parecía que solo había que abrir la puerta para cruzar hacia la utopía, pero al otro lado estaba la guerra

Con el fin de esta acaba la primera oleada de globalización, los imperios son sustituidos por naciones y se extienden las elecciones por sufragio universal en Europa y Norteamérica.  Millones de personas emigran a otro continente – al tiempo que, en el viejo continente, el nacionalismo y el autoritarismo se convierten en las ideologías dominantes con la aparición y toma del poder del fascismo, su hijo el nazismo y el comunismo, con políticas económicas antárticas, tras el fracaso de las políticas liberales. El poder político y económico se traslada de Europa a Estados Unidos donde el liberalismo de los seguidores de Hayek apoyado en la innovación y en la corporación moderna, permite la enorme acumulación de capital hasta que estalla la “Gran depresión “.

 Con FD Roosevelt y su New Deal son los partidarios de Polany los que marcan la pauta. Después del final de la Segunda Guerra Mundial Keynes es el economista más reputado. Para evitar los errores anteriores, de los que ya había advertido,  que imposibilitaron la rápida recuperación de Alemania, favorecieron la hiperinflación y ayudaron a Hitler, los Estados Unidos prefirieron salir en apoyo económico no solo de los vencidos sino también de los vencedores  con el plan Marshall  al tiempo que se crean organizaciones internacionales para controlar los desajustes  políticos y económicos.

La mezcla de cooperación internacional globalización, políticas socialdemócratas que obligaban a dar trabajo a los millones de soldados que se habían quedado sin trabajo, y la estabilidad política produjeron lo que los franceses denominaron “ le trente glorieuses”, los años que van de 1946 a 1975 en los que , de nuevo , la historia está dominada por la economía . Los países del “norte “crecen rápida y homogéneamente tras el matrimonio de conveniencia entre Hayek y Polany bendecido por Keynes.  Como diagnosticó Polany tras ambas guerras las masas no fueron víctimas pasivas de la historia, sino que lucharon contra las fuerzas del mercado pidiendo protección y bienestar y ahora creen ver la utopía al otro lado del valle.

Pero las dos guerras más destructivas de la historia habían puesto un cartel bien grande que anunciaba la posibilidad real de la eliminación de la vida humana.

La utopía desaparece con las crisis del petróleo y la enorme inflación que todos combaten con políticas de austeridad y tipos de interés altos que cortan en seco el crecimiento y a las que se apuntan incluso los gobiernos europeos nominalmente socialdemócratas que conviven con el conservadurismo de Reagan y Thatcher, cuyos bancos centrales consiguen controlar la inflación a base de desempleo, demolición de los sindicatos y, aumento de la deuda publica en contra de sus promesas. 

En los 90 Japón y Alemania toman ventaja tecnológica. Los empleos industriales empiezan a desaparecer en Estados Unidos, que se centra en la tecnología de la información.

  La incompetente respuesta americana a los atentados de carácter religioso del 2001, termina debilitando a la potencia hegemónica en una época de  escaso crecimiento real,  una burbuja inmobiliaria alimentada  por productos financieros opacos  que terminan provocando la “gran recesión “ que comienza en 2008 y que solo China supo gestionar poniendo el pleno empleo en el centro de sus políticas invirtiendo con dinero prestado y acortando distancias con Estados Unidos.

En 2010 el calentamiento global, la depresión económica, el aumento  de la desigualdad ,el anti globalismo y el nacionalismo provocan un amplio rechazo del statu quo.

Los países occidentales se habían olvidado de Keynes y su recomendación de que la austeridad estatal era para las temporadas de bonanza.

El sistema salvó injustamente a los bancos, pero la alternativa era peor.

En el 2010 la utopía se ha alejado. La larga hegemonía americana llega a su fin, pero nadie toma el relevo. La narración termina con el acceso de un psicópata a la presidencia de Estados Unidos.

Algunos críticos señalan que el relato se centra excesivamente en Estados Unidos, aunque De Long conoce bien la historia económica europea. Para el Nobel Paul Krugman este es el libro de economía más importante del año (2022). Esperemos que pronto salga a luz una edición en español.

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