Escrito por 1:32 pm Ojo Avizor

Sanchez rectifica un error histórico y el Gobierno volverá a controlar Telefónica

Por José García Abad 

Tal como anticipaba Ojo Avizor el Estado a través de la Sociedad Española de Participaciones Industriales (SEPI) volvería a controlar Telefónica. Tras la indeseada intrusión de Arabia Saudí por medio de su operadora estatal Saudí Telecom Company (STC) que intentaba controlar un 9,9 % de Telefónica, y el bajo precio de las acciones de la teleco que facilita la entrada de nuevos compradores, saltaron las alarmas del Gobierno que decidió tomar el control de la compañía.  

Con una participación del 10 % el Estado y un desembolso superior a 2.000 millones de euros se convierte en el primer accionista de Telefónica, justificada ante la CNMV pues Telefónica “desarrolla un conjunto de actividades que resultan de crucial relevancia para la economía, el tejido productivo, la investigación, la seguridad, la defensa y, en definitiva, el bienestar de los ciudadanos”.

Predominan en esta compañía los pequeños inversores que poseen el 50 % de la compañía y cuyos principales tenedores, con porcentaje del 5 %, son Caixabank y el BBVA. En la primera participa el Estado desde la adquisición de Bankia con un 17,3% de sus acciones en manos del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

Y es que Pedro Sánchez está escamado tras el desafío de los dirigentes de Repsol, su presidente Antonio Brufau y su CEO Josu Jon Imaz, que amenazan con desviar inversiones hacia Portugal. Ambas compañías, Telefónica y Repsol, fueron las más valiosas joyas de la corona que España privatizó plenamente.

La presencia de los gobiernos en Telefónica, que nombraba los presidentes de la teleco, ha ido decreciendo paulatinamente hasta muy recientemente, cuando José María Álvarez-Pallete alcanzó la cúpula en abril de 2016 sin intervención aparente del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. José María Aznar designó a Cesar Alierta (Zaragoza 1945, presidente desde julio de 2000 a abril de 2016) que lo mantuvo en su puesto José Luis Rodríguez Zapatero.

Decir, como suele decirse, que la privatización de Telefónica empezó con Felipe González y concluyó con José María Aznar puede ser engañoso pues lo más relevante es señalar cuándo el Estado dejó de controlar la compañía. Fue José María Aznar quien, en febrero de 1997, privatizó el paquete que conservaba el Estado en tiempos de Felipe González que alcanzaba el 20, 9 %. 

Aznar la utilizó para controlar un importante grupo mediático 

Telefónica nacía en 1924 cuando fue españollzada por la dictadura del general Primo de Rivera la que era una filial de ITT pasando a denominarse Compañía Telefónica Nacional de España” (CTNE).  Y fue propiamente nacionalizada por Franco en el año 1945 cuando el Estado adquirió el 79,6 % de las acciones de la compañía. 

En 1967 la empresa lanzó un paquete de acciones que llegaron a manos de pequeños ahorradores, las célebres “Matildes”, llamadas así por una campaña publicitaria protagonizada por José Luis López Vázquez, que decía: “¡Matilde, Matilde que he comprado telefónicas!”

Felipe González de la mano de Pedro Solbes rebajó la presencia del Estado que era del 32 % al 20, 9. Aplicó la llamada técnica del corte del salchichón.  José María Aznar, de la mano de Rodrigo Rato privatizó el resto. Este  hace presidente a Cesar Alierta y años después Alierta nombra consejero a Rato. 

Cesar Alierta fue utilizado por Aznar para controlar a un importante grupo mediático al tiempo que atacaba por tierra, mar y aire al grupo Prisa para acabar con Sogecable, su plataforma digital, sin que para ello dudara en tratar de meter en la cárcel a su residente y a todos los consejeros, de forma que la única plataforma que permaneciera viva fuera Vía Digital la entidad creada por Telefónica por encargo del Gobierno.

Zapatero salvó a Alierta

Cuando Zapatero alcanzó el poder, el aragonés jugó hábilmente sus cartas para mantenerse en la deseable poltrona de una empresa que encabezaba la capitalización bursátil. A la vista de la defenestración de Alfonso Cortina de Repsol y de los intentos del gobierno de derribar a Francisco González de la poltrona del BBVA y a Manuel Pizarro de Endesa, Alierta pone sus barbas a remojar. 

El astuto zaragozano, hace llegar mensajes a Moncloa de que con él no habrá problemas. Zapatero confía entonces a Javier de Paz, a la sazón presidente de Mercasa, la tarea de gestionar las relaciones del gobierno con el presidente de la multinacional de la Gran Vía. 

Más que una compañía

Telefónica, que el 19 de abril de 2024 cumplirá cien años, era más que una empresa, como el Barça es más que un equipo de futbol. Sigue siendo una de las mayores compañías de telecomunicaciones del mundo con fuerte presencia en mercados principales como Alemania, Reino Unido y Brasil, entre otros. 

Con Alierta se convirtió en una institución parapolítica, trasversal entre los partidos, que acogía en su seno a personas de todo el ámbito parlamentario en busca de un buen empleo, como Manolo Pizarro, Rodrigo Rato,  Eduardo Zaplana, Alfredo Timmermans, Carlos López Blanco,  o Ivan Rosa, esposo de Soraya Sáenz de Santamaría, por el Partido Popular;  Javier de Paz, Narcís Serra, Trinidad Jiménez, Luis Solana, o Paloma Villa, esposa de Eduardo Madina, por el PSOE ; y por recomendación del Rey Juan Carlos, su yerno Iñaki Urdangarín, y quien fuera jefe de la Casa, Fernando Almansa. 

La difícil tarea de suceder a Alierta 

José María Álvarez- Pallete llegó y en pocos meses dejó claro que uno de sus principales objetivos era ‘despolitizar’ la operadora. Suprimió los ‘consejos políticos’ de carácter consultivo que tenían en las distintas comunidades autónomas y puso fin a buena parte de los contratos firmados con políticos de todos los colores, empresarios, y sindicalistas, que, aunque muchos de ellos no reconocidos, contribuían a engrasar la dinámica de las ‘puertas giratorias’. 

“No es que ya no haya ahora ‘contactos políticos’ –señala una fuente–, algo que sería impensable en una empresa como ésta, pero desde luego, son más fríos porque Pallete no quiere deber favores a nadie, y le incomoda lo que pueda opinarse de ciertas relaciones”.

En los últimos tiempos, Alierta se definía a sí mismo como socialdemócrata. Álvarez-Pallete evita definirse, no fuera  salir escaldado. El primero se movía bien en los despachos políticos, pero el segundo se maneja mejor en las sedes de las grandes tecnológicas.  Lo más probable es que a partir de ahora se mantenga en el cargo.

La que era portavoz del Gobierno y ministra de Política Territorial hasta el pasado 21 de noviembre, Isabel Rodríguez, entonces en funciones enfatizó el carácter estratégico de la compañía. “Es una empresa estratégica para España – declaró en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros – por su papel en el ámbito de las telecomunicaciones, pero también en el ámbito de la defensa”. Ciertamente Telefónica es una compañía ligada al Ministerio de Defensa al proporcionar al Ejército servicios digitales y de telecomunicaciones.

Lamentaron entonces personas próximas al gobierno en funciones que en España se produjera una salía total del Estado y recuerdan que en Alemania el Estado mantiene directamente  el 13,8 % de Deutsche Telekom y por medio del instituto de crédito KFW otro 16 %; en Francia directamente el 13, 4 %  y por medio del banco público BPI France otro 9,56 de Orange y en Italia el 10% de Italia Telecom. Y como señaló Nadia Calviño: “Grandes países como Alemania y Francia están ampliando su presencia en el capital de empresas de telecomunicaciones estratégicas”.

Repsol debería tomar buena nota por aquello de cuando las barbas del vecino veas pelar…

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