Escrito por • 11:15 am• Política

 Sánchez saca el comodín de Israel

Inmaculada Sánchez

La cruel devastación que el gobierno de Israel está perpetrando en Gaza ha entrado, por fin, en la agenda pública de España. El Congreso abrió la puerta ayer, con los inesperados votos del PSOE, a una proposición de ley que impida todo comercio de armas con Israel, justo un día después de que el presidente del Gobierno pidiera públicamente que el Festival de Eurovisión expulsara al país como participante y de que Bruselas anunciara que va a revisar el acuerdo comercial con su gobierno. Sánchez ha sacado el comodín de Israel en un momento oportuno reagrupando por una vez a sus socios de investidura mientras el PP y Vox, nuevamente, se colocan enfrente y al margen, tal como el presidente pretendía recordar a los electores.

Los movimientos de Pedro Sánchez estos días alzando la voz contra lo que a todas luces ya es calificado como un genocidio del pueblo palestino en Gaza han sido despreciados como mera “cortina de humo” por Núñez Feijóo y, aunque no vayan a modificar ni mejorar las sinuosas curvas de la legislatura, al menos tienen un cierto efecto balsámico en el electorado progresista.

La foto conseguida en la sesión del Congreso del martes fue tan inusual como simbólica. La admisión a trámite de la proposición de ley presentada por Sumar y Podemos, inspirada en una iniciativa impulsada por 500 organizaciones sociales, contó con los votos de los diputados del PSOE, ERC, Junts, PNV, EH Bildu y BNG, además de los proponentes. El bloque de la investidura volvía a votar al unísono como no hacía en sesión plenaria desde hacía tiempo. El alcance de la masacre israelí en Gaza lo había logrado, aunque los socios de izquierda aún exijan más al Gobierno, como la ruptura total de relaciones, o aunque Junts sólo apoyara la iniciativa por “respeto a los derechos humanos” y anunciara enmiendas al texto.

Sánchez había ido preparando el terreno con sus declaraciones en torno al Festival de Eurovisión del pasado fin de semana, al que la participación de Israel ha politizado como nunca este año. Había sido el PP quien, en sus obsesivos ataques contra Sánchez, ya le había poco menos que atribuido el fiasco de Melody, la representante española, que quedó antepenúltima, al señalar en un post de la cuenta oficial del  partido junto a una foto del presidente y la cantante: “No es tu culpa, tú lo hiciste muy bien, pero…”.

Los de Génova querían señalar con el dedo a Moncloa por su apoyo a Palestina como responsable del masivo televoto de la audiencia española a la cantante israelí, que entendían como una reacción en contra. Sánchez, entró al trapo al día siguiente y pedía que la organizadora del festival, que agrupa a una mayoría de televisiones públicas europeas, expulsara a Israel del certamen, igual que, en su día, hizo con Rusia cuando invadió Ucrania. Feijóo, en respuesta, iba más allá al afirmar “Eurovisión es el nuevo Franco del Gobierno”.

Resulta llamativo que los dos grandes actores de la política española se enreden con un asunto tan intrascendente como un festival de música, por muchos seguidores que concite, pero el nivel de enfrentamiento que han escalado parece requerir nuevos e insólitos escenarios. El siguiente movimiento, horas después de la refriega eurovisiva, fue la orden al grupo parlamentario socialista para que apoyara la proposición sobre el embargo de armas a Israel dejando a PP y Vox aislados en el ‘no’.

“Destila rancio antisemitismo”, afirmó el portavoz del PP Pablo Hispán para justificar su voto en contra. “Justo el día en que la ONU advierte que más de 14.000 niños están en riesgo de morir de hambre sin ayuda humanitaria escuchar a Feijóo da muestra de su talla política”, contraatacó Pilar Alegría, la portavoz del Gobierno, recordando quién se colocaba de un lado y de otro.

El férreo apoyo europeo a Israel, como aliado estratégico en la geopolítica que hasta ahora marcaban la OTAN y Estados Unidos, se está resquebrajando al igual que el vínculo de defensa trasatlántico en la era Trump. Por primera vez, a iniciativa de 17 de los 27 miembros de la UE, la Comisión ha anunciado que revisará el Acuerdo de Asociación con Israel aprobado en 2000, mientras Reino Unido, por su parte, ha suspendido las negociaciones en curso para un acuerdo comercial bilateral con el gobierno de Netanyahu y ha llamado a consultas a su embajadora.

No es baladí, pues, que Pedro Sánchez pretenda liderar la defensa de los derechos palestinos en Europa y políticamente sitúa a su Gobierno en una posición concreta del nuevo tablero internacional. ¿Arriesgado? ¿Temerario? El siempre resistente Sánchez ha vuelto a jugar una carta bien recibida entre los apoyos que lo sostienen. Y también a desconcertar a Feijóo.

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