(I-D) La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, el presidente de Cepyme, Gerardo Cuerva, el secretario general de CCOO, Unai Sordo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, y el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, durante la firma del acuerdo con los agentes sociales para la flexibilización de las pensiones, en el Complejo de La Moncloa, a 18 de septiembre de 2024, en Madrid (España). Alejandro Martínez Vélez / Europa Press
Inmaculada Sánchez
El Banco de España ha vuelto a mejorar sus previsiones económicas para el año, el INE también ha revisado al alza el crecimiento de 2023, el turismo supera sus propios récords mes a mes y este miércoles Pedro Sánchez se ha hecho su cuarta foto con sindicatos y patronal firmando un nuevo acuerdo sobre pensiones. Hasta la Reserva Federal acaba de bajar los tipos dando por superada la crisis de inflación mientras nuestro IPC sigue moderándose. ‘Tal como vamos… ¿quién necesita Presupuestos?’, se explican en Moncloa.
El crucial mes de septiembre de cada curso político arranca con una cita marcada en rojo por todos los gobiernos, la de los Presupuestos Generales del Estado del año siguiente. El de Pedro Sánchez ya arrastra la prórroga de los de 2023 y ni siquiera presentó proyecto para el año en curso por imposibilidad real de verlos aprobados. Los de 2025 sí afrontarán su trámite parlamentario si el Ministerio de Hacienda cumple con lo dicho y registra las cuentas en el Congreso entre septiembre y octubre, pero se perciben muy inciertas las posibilidades de que cuenten con todos los votos necesarios para ver finalmente la luz.
Ante este escenario tan políticamente adverso los terminales monclovitas ya están contraprogramando los mensajes de la oposición sobre el olor a difuntos de Gobierno y legislatura, crecidos desde que los imprescindibles siete diputados de Junts hayan tumbado recientemente varias iniciativas del Gobierno incluida la senda de déficit de los citados Presupuestos del 25. “Hay suelo donde pisar aunque los de Puigdemont nos nieguen los Presupuestos”, aseguran desde el sanchismo.
El terreno sobre el que asentarse se nutre de los fondos europeos y de la favorable evolución de la economía, que suma buenas nuevas casi cada semana. En ésta, el INE ha anunciado una corrección histórica de sus estadísticas sobre la recuperación de España tras la pandemia que, en su momento, habían permitido afirmar al PP que nuestro país estaba siendo el último en alcanzar su niveles de PIB de antes del Covid, algo que los datos de empleo y de recaudación fiscal contradecían, para incredulidad de numerosos estadísticos. El organismo, corregidos determinados errores técnicos (¿algún día nos explicarán cómo fue posible?), ha elevado el crecimiento de la economía española de 2023 en dos décimas, la de 2022 en otras cuatro y la de 2021 en otras tres. Unos 77.000 millones de euros de nada.
Más relevante es la revisión del Banco de España, que este martes ha incrementado cinco décimas más su previsión de junio, situando el crecimiento del PIB en un 2,8 %, nada menos que el triple de lo previsto para el conjunto de la eurozona. Al día siguiente se confirmaba que la Reserva Federal continuaba la senda de bajada de tipos de interés, dando carta de naturaleza al esperado fin de la crisis de inflación que bloqueaba el crecimiento. En agosto, el IPC español bajo cinco décimas sobre julio situándose en el 2,3 %, acariciando el ortodoxo 2 % recomendado.
Sánchez adelantó a los suyos su determinación a continuar pese a los impredecibles votos de Junts en el último comité federal cuando pronunció su criticada frase de gobernar “con o sin el concurso del legislativo”. La clave en la que el sanchismo fía buena parte de un argumento tan displicente con el Parlamento es económica. La resistencia al pacto fiscal acordado con ERC lo abordan con una manguera de millones para el resto de autonomías desde Moncloa, donde a partir de este viernes Sánchez recibirá uno a uno a los distintos presidentes para asegurarles que no perderán dinero.
¿Podría hacerlo sin el apoyo de los fondos UE ni de la recaudación fiscal que está generando el crecimiento? Difícilmente. Por los mismos motivos, la ausencia de Presupuestos para 2025 será menos dañina, aseguran. Sin embargo, aún falta mucho para que la bonanza económica sea percibida en cada hogar español. La precariedad de los actuales sueldos y la imposibilidad de acceso a la vivienda tienen bloqueado su futuro a toda una generación. Y de un Gobierno progresista cabe esperar mucho más que sólo subsistir.

