Escrito por • 7:25 pm• Política

Sánchez separa a Borrell de su esposa Narbona por el concierto

J.G.A.

25 de gasto de 2024

Aclaremos las cosas para no caer en el engaño del disimulo nominalista. Las cosas son como son y no como pretenden hacerte tragar.

Pedro Sánchez llegó a un acuerdo con Esquerra para investir a Salvador Illa presidente de la Generalitat a cambio de que el Estado concediera a Cataluña un nuevo régimen financiero consistente, básicamente, en que esta comunidad cobraría y controlaría todos los impuestos y pagaría una cantidad al Estado por los servicios que ambos prestan y como solidaridad española. 

O sea, llamémoslo como se quiera un señor concierto similar al que disfrutan vascos y navarros con un dinero entregado al Estado que, llamémosle como se quiera, es un cupo por mucho que se le añada el respetable término de solidaridad con el resto del país, una condición que ya está prevista en el articulo 158 de la Constitución referente a lo establecido para el País Vasco y Navarra que promete que “Con el fin de corregir desequilibrios económicos interterritoriales y hacer efectivo el principio de solidaridad se constituirá un Fondo de Compensación con destino a gastos de inversión, cuyos recursos serán distribuidos por las Cortes Generales entre las Comunidades Autónomas y provincias en su caso”. 

Se comprende que en el texto del pacto no se mencionaran los términos concierto ni cupo aunque quedaba claro que eso era lo pactado para conseguir el apoyo de los militantes de Esquerra que lo aprobaron por los pelos, al tiempo que se trataba de no generar el follón que se ha organizado en el resto de España, en el que han participado algunos dirigentes de comunidades autónomas y de José Borrell, Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y un respetado referente para la ciudadanía española que ha expresado con la brillantez que se le reconoce en su análisis contra las falacias de los independentistas catalanes de que España les roba. O sea,  ”Las cuentas y los cuentos de la independencia” que es como titula su libro.

Montero: “Cualquiera que diga otra cosa, miente”. Borrell: “Es un concierto” 

La presidencia de Illa no está en cuestión, pero en vista de los disimulos del Gobierno Esquerra ha amenazado con hacer la vida imposible al presidente español, empezando por no aprobar los presupuestos.

Ante esta amenaza y la mala acogida popular María Jesús Montero, vicepresidenta primera del Gobierno y vicesecretaria general del PSOE y ministra de Hacienda, que es quien debe manejar el acuerdo, ha respondido con palabras gruesas que Borrell ha tachado de injustas e insultantes. Negó que la financiación singular pactada entre el PSC y ERC en Cataluña para investir a Salvador Illa sea un concierto económico: “Ni es un concierto económico ni es una reforma al uso del sistema de financiación. Y cualquiera que diga otra cosa, miente”, aseguró sin cortarse un pelo.

BORRELL, ENCUENTRO CON MEDIOS EN LA UIMP

Borrell afirmó en una conferencia impartida en la universidad de verano Menéndez Pelayo de Santander:  

“No quiero alimentar el debate público, pero tampoco quiero quedar como un mentiroso” (…) en este caso la cosa hace el nombre. Las palabras tienen un significado (…) los acuerdos firmados por el PSC para volver a la presidencia de la Generalitat implican un “cambio estructural” en el modelo de financiación, puesto que el Gobierno central delega a la comunidad la competencia de “recaudar todos los impuestos” y “quedárselos para alimentar su Hacienda” para después hacer una transferencia al Estado que sufrague los servicios prestados —que, en este caso, se ha pactado llevar a cabo mediante la participación de la Administración central en tributos— y otra para contribuir a la solidaridad interterritorial. En términos técnicos es un concierto. 

“No hay que tener miedo a las palabras ¿Para qué vamos a negar que es un sistema de concierto y refugiarnos en que es una cosa singular? ¿Qué quiere decir singular? Yo he dicho que es un sistema de concierto y me reafirmo en ello. Y no pasa nada”

Narbona discrepa de su esposo 

Lo que quizás no se esperaba es que la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, esposa de Borrell se manifestara en favor del Gobierno y en contra de su esposo. Ha discrepado de este, también en Santander, “con mucho respeto” y ha apoyado a María Jesús Montero en nombre del PSOE. 

(I-D) La presidenta del PSOE, Cristina Narbona; el presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez y la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, Europa Press
(Foto de ARCHIVO)
13/5/2024

Ha asegurado  que la reforma catalana se ampliará también a otras comunidades autónomas en una suerte de café para todos que llevaría al sistema de financiación a aproximarse a un modelo federal. Tiene “la absoluta convicción” de que el Gobierno va atrabajar sobre la financiación autonómica, que hace mucho tiempo que era necesario, al margen del acuerdo con ERC”.

“El Gobierno – ha concluido – va a plantear unproceso de negociación para que la financiación autonómica sea revisada y permita algo que está en el pacto con ERC, la garantía de que los ciudadanos españoles, vivan donde vivan, puedan tener acceso homologablea los principales servicios públicos”, ha afirmado Narbona.

Normalmente sería mala cosa cuando la política incide en la paz del hogar familiar si no fuera que, como es sabido la paz reina contra viento y marea en el de este matrimonio. Lo lógico es que ambos hayan pactado su discrepancia cuando juntos fueron a Santander.

El concierto vasco y navarro fue un “trágala” para los socialistas 

Como indicábamos en Ojo Avizor el artículo del pasado 5 de agosto, los regímenes especiales del País Vasco y Navarra salieron adelante pese al disgusto generado en las filas socialistas que lo consideraron un “trágala” inevitable para obtener el voto de los nacionalistas a la Constitución, un derecho que, curiosamente, no reclamaron entonces los catalanes y que no incluyeron en el Estatut de 1979. 

De hecho la Constitución no prohíbe un concierto catalán aunque se manifiesta con cierta ambigüedad. Como cuando en el artículo 133 establece en su apartado 1 que “la potestad tributaria originaria para establecer los tributos corresponde exclusivamente al Estado, mediante ley”, para matizar en su punto 2 que: “Las Comunidades Autónomas y las Corporaciones locales podrán establecer y exigir tributos, de acuerdo con la Constitución y las leyes”.

En el artículo 151 prevé estatutos de autonomía de “régimen especial”; en el 156 indica que “Las Comunidades Autónomas podrán actuar como delegados o colaboradores del Estado para la recaudación, la gestión y la liquidación de los recursos tributarios de aquel, de acuerdo con las leyes y los Estatutos”; en el 157 establece que “Mediante ley orgánica podrá regularse el ejercicio de las competencias financieras enumeradas en el precedente apartado 1, las normas para resolver los conflictos que pudieran surgir y las posibles formas de colaboración financiera entre las Comunidades Autónomas y el Estado”.

Y en el 158, como decíamos antes, promete que “Con el fin de corregir desequilibrios económicos interterritoriales y hacer efectivo el principio de solidaridad se constituirá un Fondo de Compensación con destino a gastos de inversión, cuyos recursos serán distribuidos por las Cortes Generales entre las Comunidades Autónomas y provincias en su caso”. 

Potestad para mantener, establecer y regular su régimen tributario.

Desde el punto de vista financiero, tanto el Estatuto de Autonomía del País Vasco como la Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra, establecen que las relaciones de orden tributario y financiero entre estos territorios forales y el Estado vendrán reguladas por el sistema de Concierto o Convenio.

En el régimen foral el sistema de financiación se caracteriza porque los territorios históricos del País Vasco y la Comunidad Foral de Navarra tienen potestad para mantener, establecer y regular su régimen tributario. Ello implica que la exacción, gestión, liquidación, recaudación e inspección de la mayoría de los impuestos estatales (actualmente todos, excepto los derechos de importación y los gravámenes a la importación en los Impuestos Especiales y en el Impuesto sobre el Valor Añadido) corresponde a cada uno de los tres territorios del País Vasco y a la Comunidad Foral de Navarra. La recaudación de estos impuestos se realiza por dichos territorios y por su parte, la Comunidad Autónoma contribuye a la financiación de las cargas generales del Estado no asumidas, a través de una cantidad denominada “cupo” o “aportación”.

El cupo o aportación económica se fija cada cinco años y se actualiza anualmente mediante aplicación al importe fijado en el año base de un índice de actualización. Dicho índice es el incremento de la recaudación líquida obtenida por el Estado en tributos convenidos o concertados desde el año base hasta el año cálculo.

El ingreso del cupo del País Vasco se produce al final de cada cuatrimestre. El ingreso de la aportación de Navarra se produce al final de cada trimestre. Ambos se aplican al Presupuesto de Ingresos del Estado.

En la actualidad el Concierto con el País Vasco y la metodología para la determinación del cupo se regulan en la Ley 12/2002, en su redacción dada por la Ley 28/2007, de 25 de octubre y en la Ley 29/2007, de 25 de octubre, por la que se aprueba la metodología de señalamiento del cupo para el País Vasco para el quinquenio 2007-2011.

En el caso de Navarra, el vigente Convenio se encuentra regulado en la Ley 28/1990, de 26 de diciembre, por la que se aprueba el Convenio Económico entre el Estado y la Comunidad Foral de Navarra, con sus posteriores modificaciones, la última de las cuales se ha introducido mediante la Ley 48/2007, de 19 de diciembre.

Un cupo menguante que suele degenerar en “cuponazo”

La Generalitat asumirá el cobro de todos los impuestos estatales y liquidará al Gobierno el dinero de los servicios e inversiones que haga en la comunidad, además de aportar una cantidad extraordinaria en concepto de solidaridad con el resto de comunidades que será negociada de forma periódica.

La prueba de fuego se producirá a partir de 2026, cuando la Agencia Tributaria de Cataluña se encargará de la campaña de la declaración del impuesto de la renta (IRPF) de 2025. Después de ese primer paso está previsto que se asuman el resto de tributos estatales: IVA, Sociedades y los impuestos especiales.

Es de suponer que el cupo catalán, como ha ocurrido con el vasco se irá ajibarando a lo largo del tiempo. El vasco  llegó en algunos momentos a ser negativo, o sea que en realidad no aportaba nada al Estado, sino todo lo contrario. Un auténtico cuponazo, otorgado por el gobierno de turno para obtener los favores del PNV. 

En mayo de 2018, el lehendakari Iñigo Urkullu obtuvo un alto rendimiento del apoyo de sus cinco diputados a Mariano Rajoy en los Presupuestos Generales del Estado. El huevo –Cupo– primó entonces sobre el fuero: marcar distancias con Madrid. El lehendakari, eufórico, explicó su contento, según confesó: “No sólo por la lluvia de millones. Estoy contento por el fuero y el huevo”. La lluvia cayó en el País Vasco en forma de casi mil millones de euros por cada uno de los cinco diputados del Partido Nacionalista Vasco.

El vicelehendakari primero y consejero de Seguridad, Josu Erkoreka (i) y el exlehendakari, Iñigo Urkullu (d), Foto:Europa Press
(Foto de ARCHIVO) 20/6/2024

Ese año, cuando la necesidad que tenía Mariano Rajoy de aprobar los presupuestos de 2018 era más perentoria que nunca, pues podría condicionar su propia continuidad en la Moncloa, Iñigo Urkullu puso el fuero por delante del huevo.  Pesaba sobre el gobierno vasco la crispación catalana agudizada por la detención de Puigdemont y la incapacidad de los hermanos del lehendakari, los indepes,  para formar gobierno dada la intransigencia del detenido que se resistía  a pasar a las clases pasivas, a la irrelevancia creciente y a la cárcel. 

Muy a su pesar, pues Urkullu ansíaba cobrar los obsequios del nuevo Presupuesto, un 32 por ciento más de inversión estatal en el País Vasco, el PNV se vio obligado a exhibir solidaridad nacionalista mientras en privado rezaban porque la formación de un gobierno catalán permitiera desactivar el artículo 155 de la Constitución. 

Ni afecta a la igualdad de los contribuyentes

Los impuestos no los pagan los territorios sino los ciudadanos. Con concierto o sin él los ciudadanos pagaran los impuestos que les corresponda según manda el parlamento.

Si puede generarse algún agravio comparativo cuando se segregue la Agencia Estatal de Administración Tributaria, lo que hoy denominamos como Agencia Tributaria, ocupándose la catalana de la recaudación y el control de las declaraciones de impuestos lo que, diga lo que se diga y a pesar de la buena intención de sus funcionarios, facilitará la evasión al estar más sometida a las presiones políticas que la estatal, donde también coció una haba con categoría regia, como su ceguera ante  el comportamiento fiscal del Emérito.

Pero cavilen ustedes como habría reaccionado una Agencia Tributaria Catalana ante los desmanes de la familia Pujol, de Artur Mas, los Prenafeta, los del Liceo y compañía.

La Asociación Profesional del Cuerpo Superior de Inspectores de Hacienda del Estado (IHE) ha manifestado su “rechazo frontal y absoluto” al preacuerdo alcanzado sobre la posibleindependencia fiscal, que califica de “modelo de financiación a la carta para Cataluña, bajo el falaz reconocimiento de una singularidad histórica que lo que pretende es romper con los principios establecidos en nuestra Constitución”.

La IHE sostiene que el concierto con Cataluña supone la desaparición de la Agencia tributaria de ese territorio rompiendo la institución que mejor funciona en la Administración pública. 

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