Escrito por 1:17 pm Política

Santos Cerdán y el precio de los votos

El secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, a su llegada a una reunión con el secretario general de Junts per Catalunya, en el Congreso de los Diputados, a 17 de enero de 2024. Foto: Fernando Sánchez/EuropaPress

por Inmaculada Sánchez*

Que La Moncloa tenía un precio lo sabía Pedro Sánchez desde la misma noche del 23 de julio. El problema para su Gobierno es que ese coste no es fijo y podría entrar en una espiral inflacionista difícil de asumir. Las primeras votaciones en el Congreso lo han evidenciado, especialmente con Junts y Podemos, y el presidente ha puesto al mejor ‘comercial’ que tiene, Santos Cerdán, a negociar la cuenta. Su reunión con Jordi Turull de esta semana abre una puerta a la pacificación de la legislatura, pero también es necesario abrirla con los demás socios.

Ver al secretario de Organización del PSOE y al secretario general de Junts reunirse en el Congreso este miércoles pasado para “trabajar” en la negociación sobre las enmiendas a la Ley de Amnistía ha resultado reconfortante. Es lo que se espera de una legislatura con unas mayorías tan ajustadas y un Gobierno tan necesitado de todos y cada uno de los votos de sus aliados parlamentarios. Y es lo que faltó en la agónica sesión de la semana pasada en la que uno de los decretos del Gobierno no pudo salir adelante y los otros dos precisaron de unas cesiones a los independentistas catalanes escasamente calibradas en coste.

Aunque no hubo declaraciones ni comunicados posteriores sobre lo hablado en la reunión, sus frutos se percibieron ya al día siguiente. Junts ha votado este jueves junto al PSOE y el resto de socios de investidura las enmiendas pactadas por todos a la controvertida ley que eximirá de responsabilidades penales a los participantes en el procés en la ponencia que la tramita. La delicada enmienda sobre los límites de la amnistía a actos que puedan ser calificados de terrorismo ha sido aparcada hasta el martes próximo para seguir negociando. 

El ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, ha querido aclarar estos días que el terrorismo no debe estar incluido en el perdón penal de la ley. “Creemos que los delitos graves han de estar exceptuados de la amnistía, como ya lo están en la proposición”, señaló tras conocerse que Junts y ERC habían presentado enmiendas al respecto. Y quiso añadir que “es un principio en el que estamos muy convencidos”, para dar más peso a su mensaje.

Veremos hasta dónde llega ese convencimiento, pero que Cerdán y Turull se reúnan apunta a que el “colorín, colorado” que el dirigente independentista le espetó al Gobierno si no atendía sus exigencias forma parte más de la escenificación que de la esencia de sus posiciones. Tan rehén es Sánchez de Junts como Puigdemont del único Ejecutivo capaz de sacar adelante su ansiada Ley de Amnistía. Conviene no hacerse más daño del necesario.

El barómetro del CIS, conocido también esta semana, señalaba algo muy relevante en la necesaria fijación de los ‘precios’ para este Gobierno. Al margen de la subida en intención de voto del PSOE respecto al PP, en las preocupaciones de los españoles la Ley de Amnistía figuraba en el número 37 mientras que la crisis económica, el empleo y la sanidad ocupaban los tres primeros puestos.

En esos datos reside la arriesgada apuesta de Sánchez. “La política social merece el precio de la amnistía y los españoles nos los reconocerán en las próximas urnas”, argumentan en Moncloa. Pero para poder jugarla hace falta, primero, que el precio no se dispare y, segundo, que la política progresista siga siendo fructífera. Y para ello habrá que poner también a Santos Cerdán, y no a Yolanda Díaz, a negociar con Podemos.

•         Periodista. Exdirectora de EL SIGLO (2011-2023), colaboradora y analista política en TVE, Telemadrid, 20Minutos y otros medios.

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