José García Abad
Los padres de la constitución de los Estados Unidos no previeron, no pudieron prever por su honrada condición, que su primera Enmienda, la de la libertad de expresión, fuera tan fácil de burlar si llegaba a la presidencia Donald Trump. El procedimiento es tan sencillo como hasta ahora inconcebible: conseguir una autocensura de los medios para evitar las amenazas del presidente formuladas en lo que más puede doler: el bolsillo, un ataque a la cuenta de resultados.
Por tan sencillo y vil procedimiento de amenazar y atacar como que se cancelara el programa nocturno de Stephen Colbert en CBS, comprar medios o sobornar a los propietarios, Trump está silenciado por acojonamiento a los medios independientes.
Como dice Michael Hirschorn, director de Ish Entertainment “Con la excepción de Netflix, una empresa pública enormemente rentable sin aparente necesidad inmediata de favor del gobierno, todos los estudios ya están comprometidos o a punto de estarlo. ABC, y por extensión Disney, ya pagaron a Trump después de que presentó una demanda cómicamente espuria contra el copresentador de “Good Morning America”, George Stephanopoulos. CBS había seguido el mismo camino por una demanda que involucraba ediciones menores en una entrevista de “60 Minutes” con Kamala Harris. La subsidiaria de NBC, MSNBC, acaba de despedir a un colaborador por comentarios sobre Kirk. Con Kimmel fuera, Trump ahora exige la destitución de dos presentadores nocturnos de NBC, Seth Meyers y Jimmy Fallon”.
Las operaciones de medios de Amazon y Apple son meros apéndices de los negocios principales de las compañías, lo que los convierte en candidatos aún menos prometedores para asumir riesgos en el contenido
Baron se indigna con “la cobardía” de Bezos
Martin Baron que dirigía The Washington Post cuando en 2013 se produjo la compra del periódico por Jeff Bezos se esforzó en explicar en su libro: “Frente al Poder”, tal como comenté en Ojo avizor, que, contra lo que pudiera parecer, Bezos había respetado impecablemente su promesa, resistiéndose a las presiones de Trump en los encuentros con el personaje en los que participaron director y propietario.
Baron se convenció de que por primera vez se zanjaba a favor del dueño de Amazon el respeto a la independencia el Post que exhibía un largo historial en exclusivas molestas. Se planteaba, en una perspectiva más amplia, el debate sobre los condicionantes de los intereses de la propiedad sobre la libertad de los informadores.
Ahora cuando Bezos ha impedido que el Post pidiera a sus lectores el voto a Kamila Harris, Baron ha expresado su indignada desilusión: “Esto es cobardía, con la democracia como víctima. Donald Trump verá esto como una invitación a intimidar aún más a su dueño, y fundador de Amazon, Jeff Bezos. Inquietante cobardía en una institución famosa por su valentía”.
Jeff Bezos, acaba de despedir a su único columnista de opinión negro por publicar críticas mesuradas a Kirk.
En dos cenas se zanjó el problema
Han transcurrido dos cenas de Trump con Bezos que especifica como se rindió este último. En la primera que se celebró en la Casa Blanca el 15 de junio de 2017, el presidente les lanzó a la cara a Brazos y al director del Post su lista de agravios, Tachaba a la prensa como “el enemigo en lo más alto y en lo más alto de la prensa el Post”. “Éramos – cuenta Baron – gente horrible, lo que repetía una y otra vez”.
En la segunda cena tuvo lugar entre Trump, Melania y Bezos el pasado mes de diciembre en la propiedad de los primeros en Mar-a-Lago, se selló el entente con la compra de un documental a mayor gloria de Melania del que esta sería productora ejecutiva.

