Escrito por • 12:45 pm• Economía

Trump acaba en Davos con el postureo de los megarricos

José García Abad  

La aparición mayestática de Donald Trump en Davos, la montaña suiza donde transcurre la novela de Thomas Man: “La montaña mágica”, donde se celebra cada enero desde 1971 el Foro Económico Mundial, ha oficializado el fin del postureo mantenido durante medio siglo. 

Este foro que se había convertido en una señal de por donde transcurría el espíritu del capitalismo, al que acudían los más ricos del mundo, empresarios, intelectuales, sindicalistas, y jefes de gobiernos de distinta confesión política, ha dejado de fingir un consenso general sobre el mantenimiento de un capitalismo con rostro humano que había sepultado la lucha de clases, que había asumido el respeto por el medio ambiente y, en definitiva,  el pacto interclasista por el bien de la humanidad, tal como brillaba en su lema: “Comprometidos con mejorar el estado del mundo”, transformado en la edición de 2026 en un menos comprometido: “Un espíritu de diálogo”. 

Donde Sánchez predicó la justicia social

Trump apenas ha hablado de economía en este foro económico mundial, trocando la mantequilla por los cañones. Con él ha llegado el fin del piadoso disimulo en la cumbre de la plutocracia mundial, donde, en la de 2023 Pedro Sánchez fuera aplaudido cuando denunció la desigualdad, alertando de la pérdida de poder adquisitivo y la lucha de los ciudadanos por un trabajo decente. “Luchan – recordó – por comprar una casa, por proporcionar una buena educación a sus hijos, y a muchos de ellos les resulta imposible ahorrar para tener unas vacaciones, o una jubilación decente”. Sánchez expuso que el número de multimillonarios “sigue creciendo” y las grandes empresas multinacionales “siguen aumentando sus beneficios, incluso a costa de los demás”. En el de 2026 los términos “desigualdad” y “justicia social” o “sostenibilidad” han desaparecido. 

Oxfam le ha dado la razón al informar que los ingresos del 99% de la población mundial cayeron durante la pandemia, mientras que los 10 hombres más ricos del mundo vieron duplicarse su riqueza. Mientras tanto, los beneficios de las vacunas han generado al menos nueve nuevos multimillonarios en Moderna, BioNTech y CanSino de China, acumulando una nueva riqueza combinada de más de 19.000 millones de dólares. 

“Davos Man: Cómo los multimillonarios devoraron el mundo”

Para hablar sobre el auge de los multimillonarios y las políticas que nos han traído hasta aquí, conviene acudir al libro de Peter Goodman, “Davos Man: Cómo los multimillonarios devoraron el mundo” donde proclama la santidad del gobierno representativo y analiza la creciente desigualdad de riqueza, el auge del nacionalismo antidemocrático, la disminución de oportunidades de ganar un salario digno, las vulnerabilidades de nuestros sistemas sanitarios, el acceso a viviendas asequibles, o la imposición desigual de impuestos. 

Goodman sostiene que la defensa por parte de los multimillonarios del “capitalismo de los grupos de interés” está arruinando la democracia estadounidense y llama la atención en una entrevista con sus compañeros de The New York Times de como el Foro Económico Mundial, “esta brillante reunión de los más poderosos, la gente rica en la Tierra, están los que han amañado nuestro sistema para que la mayor parte de la riqueza fluya en su dirección, a costa directa de los demás”.

Opina que las vacunas son un ejemplo perfecto. Que mientras que en Davos publican informes estupendos sobre la inequidad en las vacunas, luego se van a casa estos participantes, y comienzan la batalla para proteger sus privilegios, para evitar una redistribución real de la riqueza.

Casos irritantes

Su libro se centra entre otros en Marc Benioff, que es el CEO de Salesforce, la empresa de software de Silicon Valley, miembro del consejo de administración de Davos, que dijo que los CEOs son los verdaderos héroes de la pandemia — no, ojo, los trabajadores sanitarios de primera línea. Esta idea que defiende Benioff, junto con Larry Fink, otro tipo que perfila en su libro — es el mayor gestor de activos del mundo. Ahora controla 10 billones de dólares en inversiones en todo el mundo. Y el centro de todo esto es esta idea, que es omnipresente en Davos, de que todas las soluciones a los problemas pueden encontrarse si la gente simplemente las debate seriamente y encuentra soluciones en las que todos ganan. Les gustan las soluciones en las que todos ganan, porque eso impide el sacrificio. 

Se refiere en el libro a “Steve Schwarzman, el mayor magnate de capital privado del mundo, valorado en unos 35.000 millones de dólares, que hizo una fortuna en la crisis de las ejecuciones hipotecarias en EE. UU. y luego en todo el mundo que está convirtiendo a los propietarios en inquilinos. Son tipos que se presentan ante nosotros como si fueran nuestros salvadores. No se conforman con ganar el dinero; Quieren que les demos adulación por ser los buenos”.  Fue un hombre que canalizó decenas de millones de dólares en las campañas de Trump.

Cuando Christian Smalls  lideró una huelga laboral en Staten Island en un importante almacén de Amazon para protestar por la falta de protección y la falta de baja por enfermedad remunerada — algo que no ocurrió por accidente: Amazon ha hecho una fuerte presión para evitar que la baja por enfermedad remunerada se convierta en ley en Estados Unidos — fue despedido. Christian Smalls fue despedido e incluso acusado de violar la cuarentena — una ironía increíble dado que quería que todos estuvieran en cuarentena con sueldo. Y estamos aumentando la fortuna de Jeff Bezos mientras sus trabajadores tienen que elegir entre sus vidas o sus sueldos.

Explica que Jamie Dimon es el CEO de JPMorgan Chase, el banco más grande de Estados Unidos. Preside la Business Roundtable en un momento en que desempeña un papel fundamental en la creación de las rebajas fiscales de Trump, un paquete de 1,5 billones de dólares en recortes fiscales destinados a personas como Jamie Dimon. 

“Impuestos, impuestos, impuestos. El resto es [B.S.]”. Esa cita viene de Rutger Bregman, que es un joven académico holandés, que aparece por primera vez en Davos, horrorizado de que todo el mundo hable de filantropía, de soluciones en las que todos ganen, de cómo los trabajadores tienen que formarse para aprovechar las nuevas oportunidades. Estas son las supuestas soluciones a la desigualdad — todo excepto lo más obvio. Y él dice: “Es como si estuviera en una conferencia de bomberos y nadie puede hablar de agua.” 

Sostiene Goodman que los multimillonarios han prolongado la pandemia, que el hecho de que tengamos Ómicron es resultado directo de nuestra negativa a impugnar patentes, a desafiar los beneficios monopolísticos de empresas como Pfizer y Moderna. “Hemos subvencionado efectivamente esos beneficios – concluye – a través de nuestro propio sufrimiento. Eso ha prolongado esta pandemia”.

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