Inmaculada Sánchez
Las consecuencias de la airada guerra comercial desatada por Donald Trump contra el mundo siguen azotando a bolsas, economías y gobiernos. En España, además, podría obrar el milagro de que el PP, por una vez, rescate su condición de partido de Estado y haga piña con el Gobierno para hacer frente a un desafío de efectos impredecibles. Para Feijóo tendría un aliciente añadido: desautorizar a Vox ante el electorado que se disputan acusándolo de antipatriota por su connivencia trumpista. Pero no parece que vaya a ser tan fácil.
El primer paso dado por Moncloa para conseguir esa unidad tuvo lugar la pasada semana, cuando el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, encargado por el presidente de tan delicada tarea, inició una ronda de encuentros con los grupos parlamentarios, a excepción de Vox por su abierta defensa de las políticas de Trump.
El objetivo es recabar un apoyo mayoritario a las medidas que el Gobierno pretende poner en marcha frente a los aranceles impuestos por Washington a la economía española, y que el presidente cifró en más de 14.000 millones de euros en ayudas sectorializadas el pasado jueves.
Tras ese primer encuentro el portavoz de Economía del PP, Juan Bravo, se mostró colaborador, aunque con peros. “Vamos a estar ahí. Vamos a colaborar con el Gobierno, no con Sánchez, con el Gobierno”, quiso matizar en un pretendidamente sagaz juego de palabras. También se mostró exigente con el recorrido de las medidas propuestas, a las que calificó de “plan embrionario” al que le queda mucho trabajo y “muchas preguntas por responder”, recordando de paso, que las ayudas previstas por la DANA “no están llegando”, que la gestión de los fondos europeos “ha fracasado” y que hacen falta los Presupuestos Generales del Estado de este año, que el Gobierno aún “ni ha presentado”. Se ve que en el PP tienen tan poco ejercitada la mano tendida que se les agarrota fácilmente en un puño incluso cuando la quieren extender.
Más fino estuvo Feijóo, que ha visto la oportunidad que la guerra arancelaria le ofrece contra Vox. Tras pedir, en una intervención pública nada más conocerse el alcance de la subida de aranceles, una respuesta común de Bruselas con “firmeza, proporcionalidad e inteligencia” pasó al ataque directo a los de Abascal, aunque evitara citarlos. “Nadie que diga ser patriota puede respaldar esta decisión (la de Trump), ni tampoco minimizarla”.
Hasta ahora, Vox ha acusado únicamente a la UE y al Gobierno español, con la connivencia del PP, de provocar la guerra arancelaria desatada por Estados Unidos. “Nos arrastran a una guerra comercial suicida” ha dicho Abascal en sus redes sociales citando expresamente a Von der Leyen, Sánchez y Feijóo.
Este miércoles el ministro Cuerpo presentará y explicará en el Pleno del Congreso más detalles del bautizado como Plan de Respuesta y Relanzamiento Comercial con el que Moncloa quiere afrontar la nueva situación. El presidente, mientras tanto, visita China, en una gira por algunos países asiáticos prevista con anterioridad pero que cobra especial relevancia en estos momentos ya que incluye un almuerzo con el presidente Xi Jinping que sería el tercero de sus encuentros en los últimos tres años.
La respuesta a Trump plantea un nuevo escenario político en Europa y en nuestro país. La exigencia del aumento de gasto militar, la falta de consenso para aprobar unos Presupuestos por segundo año consecutivo y, ahora, la guerra arancelaria se erigen en prioridades a las que el Gobierno debe dar respuesta, pero también el PP. Habrá que ver si en tan elevados asuntos de Estado asoma alguna coincidencia entre los dos partidos que han gobernado España durante las últimas décadas.

